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Red Internacional
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Crisis Coronavirus. Desde el inicio de la pandemia: 860 mil puestos de trabajo destruidos

Más de 600 mil desempleados inscritos y 860 mil puestos de trabajo destruidos. Las previsiones indican que lo peor está por llegar. Los sindicatos deberían preparar una respuesta para la defensa de las fuentes de trabajo.

Jueves 2 de julio de 2020

Las secuelas de la crisis del coronavirus en la destrucción de empleo siguen activas. El paro registrado ha aumentado en 5.107 personas en el mes de junio, elevándose a los 3.862.883.

Desde el gobierno se ha presentado esta cifra como un signo de relativa activación, a pesar de ser el peor junio desde 2008, pero lo cierto es que desde el mes de febrero la subida suma 616.836 parados y paradas más. Si tomamos como medidor las altas en la Seguridad Social la destrucción de empleo desde marzo hasta julio llega a los 860 mil puestos de trabajo.

A pesar de lo catastrófico de las cifras muchos analistas señalan que “lo peor está por llegar”. Hasta la fecha los ERTEs han afectado a 3,4 millones de trabajadores y trabajadoras, de los cuales 1,5 millones han sido reincorporados ¿Qué pasará con los otros casi 2 millones? La posibilidad de que estas suspensiones temporales se conviertan en EREs o despidos individuales es muy alta.

Los cierres o despidos masivos anunciados en [Nissan-Zhttps://www.izquierdadiario.es/Nissan-presenta-el-ERE-para-mas-de-2-500-trabajadores-Nacionalizacion-sin-indemnizacion-bajo], Alcoa, Airbus, Siemens o Abengoa, la caída abrupta de vuelos – de hasta el 80% - o la industria del turismo -como botón de muestra, solo el 17% de los hoteles de Barcelona han reabierto-, auguran un otoño nefasto.

El gobierno “progresista” ha dejado claro que no está en sus planes la derogación de las reformas laborales, que permiten que los empresarios puedan llevar adelante despidos masivos y EREs sin siquiera control administrativo.

Las direcciones burocráticas de los sindicatos están dejando pasar la mayor parte de esta oleada de despidos sin llamar a movilización alguna. Es urgente exigirles que rompan con esta política de leal apoyo al gobierno y acuerdos con la patronal, e impulsen asambleas en los centros de trabajo para preparar un plan de lucha contra los despidos y suspensiones.

Frente a los cierres y la ola de despidos con la que la patronal quiere hacer pagar de nuevo a la clase trabajadora esta crisis, es necesario pelear por medidas como la reducción de la jornada laboral sin merma salarial para repartir el trabajo o la nacionalización sin indemnización y bajo contro de las plantillas de todas las empresas que quieran echar la persiana.