El plebiscito del 26 de abril, como parte de los acuerdos con la derecha hacia una nueva constitución, tiene a los partidos de "oposición" buscando coordinarse para campaña por el "Apruebo". SIn embargo, ya varios de estos partidos están siendo los mejores aliados en las leyes del criminal Piñera.

Ricardo Rebolledo La Izquierda Diario
Jueves 16 de enero de 2020
La Democracia Cristiana, el Frente Amplio, el PPD, el Partido Socialista, el Partido Radical, y el Partido Comunista, se reunieron ayer martes para coordinar los diversos trabajos alrededor de la campaña por el "Apruebo", hacia el plebiscito del 26 de abril.
Los partidos de oposición, que irán en campañas separadas, con comandos también separados, menos el PPD, el PS y el PR, que trabajaran juntos bajo su nombre de coalición Convergencia Progresista, buscan tender líneas de trabajo en conjunto para la opción por el "Apruebo" y eventualmente para la "convención constitucional". Así, desde la DC al FA, buscan "coordinación" para llevar una campaña lo mas unitaria posible para esta trampa.
"Apruebo" en el Plebiscito y le voto leyes criminalizadoras a la Derecha. La hipocresía de la trampa constitucional
Sin embargo, toda esta campaña por la "convención constitucional" es una gran trampa de todos los partidos del régimen junto a Piñera para un plebiscito y una "convención" que no tocarán los pilares de la herencia de la dictadura que se han mantenido hasta hoy.
Esta trampa queda expuesta cuando el Senado acaba de aprobar la ley anti-protesta, una de las leyes más brutales de la historia contra la movilización de las y los trabajadores, pues atenta contra métodos históricos de lucha como el corte de ruta y de calle, que serán penalizados con cárcel, la interrupción del tránsito, la ocupación de liceos y otros. O sea, un retroceso de la libertad de expresión, reunión y manifestación.
Una ley que se está aprobando con los votos de una gran parte de la "oposición" que hipócritamente habla de nueva constitución, para engañarnos sacándonos de las calles y así aprovechar de mantener las herencias de la dictadura y buscar atacar nuestros derechos.
Aprobada la ley anti-protesta en el Senado, gobierno ahora va por la libertad de reunión
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El proceso constituyente está hecho para que nada realmente cambie, como el poder de veto con el que se quedo la derecha de 1/3 de los quórum supra-mayoritarios y que le permite impedir sus posturas, que va a frenar cualquier avance estructural sobre los pilares que dejo asentada la dictadura, o la misma representación de los constituyentes bajo las normas eleccionarias de elección de diputados, o sea regalándole la sobrerrepresentación histórica que ha tenido la derecha en parlamento y privilegiando a los grandes partidos empresariales, o el mismo acuerdo porque no se toquen los tratados económicos internacionales, que incluyen los Tratado de Libre Comercio brutales que tiene firmado Chile, que lo subordinan a la dependencia económica, y que impiden una verdadera soberanía sobre nuestros recursos.
Y no podemos dejar de mencionar la represión, los muertos que dejaron estas movilizaciones, con los responsables todavía en sus puestos, impunes, partiendo por el mismo presidente Sebastián Piñera, o sea una constituyente con impunidad.
La tarea por un plan de lucha que vaya por la constituyente que necesitamos
La derecha dice estar disponible para generar cambios en la Constitución, pero de acuerdo con la institucionalidad vigente cuestionada por millones en las calles, o sea, para no tocar los pilares del régimen y de la herencia de la dictadura.
Es por ello, que los principales organismos sindicales, estudiantiles y sociales, así como las conducciones de Mesa de Unidad Social, deben impulsar un plan ascendente de lucha que culmine en una huelga general para frenar el engaño del proceso constituyente y que imponga un plan de emergencia con las principales demandas levantadas por el pueblo en las calles, como es el fin a las AFPs, Salud y Educación Gratuita, salario mínimo igual a la canasta básica familiar y la renacionalización de los recursos naturales bajo gestión de las y los trabajadores para financiar estas demandas estructurales. Con este proceso constituyente esto no se pondrá en debate.
Sólo a través de la movilización y paralización de los principales sectores productivos, de servicio y comercio, podremos imponer una asamblea constituyente, realmente libre y soberana, y no esta trampa que busca mantener las claves de estos "30 años".