Esta semana, la SEREMI de Salud se pronunció a favor de la extensión de permisos para el ejercicio de la profesión a aquellos médicos que no han regularizado la revalidación de su título obtenido en el extranjero. Esto, en medio del déficit histórico de los galenos en el sector público, especialmente en los consultorios (Atención Primaria de Salud, APS).
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Lunes 17 de abril de 2017
El 14 de febrero pasado se cumplía el plazo de dos años que tenían los graduados en el extranjero (chilenos o de otra nacionalidad) para que terminaran su proceso de revalidación de título por medio del EUNACOM, obligación que de no cumplirse, implicaría el abandono del ejercicio profesional en el sector público. Esto afectaría, según el Ministerio de Salud, a un total de 277 galenos dentro del universo mencionado, sin embargo, la tasa de reprobación en la última versión del examen fue del orden del 73% de los inscritos, es decir, 1600 médicos aproximadamente.
El MINSAL le bajó el perfil a la situación con el argumento de que con el programa de médicos en Etapa de Destinación y Formación (médicos EDF), graduados en universidades nacionales, para abril se lograría paliar la merma derivada de los despidos mencionados. Entre febrero y abril, las municipalidades incurrieron en prórrogas parciales con contratos mensuales para quienes, por la Ley Miscelánea, debían dejar sus funciones (ya sea a contrata u honorarios).
Llegó abril, y la bola caliente de las contrataciones en medio del déficit crónico del sector público se hizo patente nuevamente: la Secretarías Regionales Ministeriales de Salud (Seremis de Salud) anunciaron que en los casos en que se mantuviera una situación crítica en la dotación de médicos y se incumpliera con el derecho constitucional de Servicialidad en salud, se darían los permisos para que los servicios de salud y las municipalidades extendieran contratos hasta julio y/o diciembre de aquellos que aún no revalidaban el título.
Pero, ¿cuál es la situación real que se ha desarrollado en estos meses?
La respuesta la dan casos empíricos que son más que una simple coincidencia: en la Municipalidad de Lo Espejo fueron notificados desde la Dirección de Salud, en febrero, alrededor de 10 médicos para que dejaran sus funciones y no fue hasta que el "huellero" de asistencia dejó de reconocerlos como trabajadores, que se hizo efectiva la desvinculación, sin reunión ni análisis previo de las consecuencias que esto tendría para la salud de la población a nivel comunal, el mismo predio del alcalde PPD, Miguel Ángel Bruna, a quien se le dobló la mano ante los despidos de profesores por Salud Incompatible.
En otra comuna, feudo de la UDI, como es San Bernardo, se detectó el caso del CESFAM "Confraternidad" donde pasaron de tener una dotación de 14 médicos ¡a la escuálida suma de cuatro de estos profesionales! cuando con el contingente previo se alcanzaba limitadamente a cubrir la asistencia de su población circundante. ante esto, la dirección de salud municipal contrató un médico extranjero (sin la situación legal vigente) y llegaron tres "EDF" que, hágase la aclaración, están por un plazo de tres años y su desempeño no implica una jornada laboral completa en todos los años de pasantía por APS. Es decir, se redujo de 14 a 7, un 50% menos de la insuficiente dotación inicial.
En Cerro Navia, una de las comunas que más se resiente con los despidos, existe, como ejemplo de una dura realidad de nuestro sector público, el caso del Centro Comunitario de Salud Familiar (CECOSF) "Dr. Julio Schwarzenberg" que críticamente se quedó sin galenos al servicio de su "comunidad", atentando con esto a ese principio constitucional de la Servicialidad en salud.
Saliendo de la Región Metropolitana conocimos el caso, por lo menos aberrante, de San Antonio donde 9 profesionales médicos, de distintos centros (CESFAM Barrancas, Las Lomas, 30 de Marzo, San Antonio y Bellavista) fueron desvinculados, incluso teniendo contratos a diciembre del año en curso y sin respuesta de la Seremi ante la solicitud de prorrogar los permisos. Gran parte de estos médicos son chilenos graduados en Cuba (Escuela Latinoamericana de Medicina). Sin embargo, en medio de una situación que se hizo más patente que nunca, se contrataron igualmente profesionales que no cumplen con el requisito del EUNACOM, principalmente venezolanos, dejando a la deriva a los chilenos formados en la isla caribeña y, de paso, sin el sustento para las familias detrás de estos.
Una crisis de larga data y de larga vida
Todo este contexto no hace más que dejarnos en evidencia, una vez más, de que la salud pública de este país sigue siendo el "patito feo" que nadie quiere asumir responsablemente y con el criterio de fortalecerla. Porque exigir calidad no es una discusión, la discusión son las formas que el MINSAL no ha asumido, dejando en manos de una corporación privada (ASOFAMECH) el ingreso y, por ende, la distribución de médicos en consultorios y hospitales de la red nacional. Esta falta de responsabilidad y liberalidad hace eco de las políticas neoliberales que se llevan aplicando desde que se fragmentó el Sistema de Salud en un sector privado y otro público bajo las lógicas del mercado, como bienes de consumo, y no como el derecho social que es la salud de la población. Esto, sumado a la autonomía de las municipalidades, da pie para que alcaldes y sus direcciones decidan descriteriada y nocivamente sobre la salud de las y los trabajadores más empobrecidos del país.
Dicha problemática tendrá una vida casi eterna si los trabajadores de la salud y la comunidad que se atiende en los centros de salud pública del país no tomamos cartas en el asunto, pues ya quedó en evidencia que las resoluciones ministeriales, municipales y privadas no son las instituciones aptas para resolver una enfermedad que no haya cura en sus manos.
Por lo tanto, plantearse un Sistema Único y Público de Salud con administración responsable y coherente con la salud de los trabajadores, en manos de los funcionarios de la salud, no sería un alternativa a desechar ante tan evidente injusticia en la salud de la clase trabajadora.