Colapso en servicios de Hospitales, hambre en las poblaciones, exposición al contagio, deudas millonarias en educación y vivienda, entre otras miserias que enfrentan las y los trabajadores, son algunas de las problemáticas que vienen en consecuencia de la criminal política del Gobierno y aquellos que lo precedieron. Necesitamos golpear con un solo puño y organizar la resistencia a la avaricia empresarial de Piñera.
Miércoles 27 de mayo de 2020
Corresponsal Arica
La primera inversión de Piñera para abordar el COVID-19, fue en represión y control, mientras la crisis económica la carga el pueblo trabajador con miles de despidos, suspensiones y trabajos que se vuelven más precarios, ya sea bajando los sueldos o aumentando las horas laborales. Definitivamente, esto desató una crisis sanitaria, ya que de manera totalmente irresponsable, las empresas no esenciales siguieron funcionando con cientos de trabajadores expuestos al contagio.
Lo que el gobierno y los empresarios pretenden salvar, es un sistema decadente, desigual, que perpetúa la pobreza, mientras familias como Luksic, Angellini y Matte (por solo nombrar algunas) mantienen obscenas cifras de riquezas que podrían resolver rápidamente las necesidades de emergencia del pueblo trabajador.
Hay fuegos que con carros lanza aguas no se apagan
Las protestas por hambre ya se desataron en Chile ante la situación que azota a los sectores populares, y bastó un par de semanas para que en Hospitales las y los trabajadores denunciaran la falta de insumos básicos, una situación que seguramente ya rondaba en el oficialismo. No es casualidad que en febrero, ya con una pandemia mundial avanzando, se aumentara el presupuesto en Defensa Nacional mientras ya se hacía sentir la falta de insumos en hospitales. Claro está, el gobierno se venía equipando para enfrentar esta nueva coyuntura.
Por su parte, los grandes empresarios quienes fueron los primeros en prepararse para enfrentar la crisis económica asegurando sus riquezas con subsidios estatales, con subcontrato, y suspensiones laborales declarándose como Pymes y acogiéndose a la ley de “Protección del empleo”. Aquellos que hoy están amedrentando a quienes se organizan, salen hipócritamente desde la CPC a entregar canastas de alimentos a las poblaciones pobres y mostrarse en TV de forma caritativa con las familias que estos mismos gremios empresariales despidieron en masa.
Si el gobierno y los empresarios golpean juntos, entonces la juventud, las y los trabajadores con apoyo de las poblaciones, debemos enfrentar en unidad las medidas de las autoridades. Por esto es preciso que impulsemos un gran movimiento contra los despidos, suspensiones y trabajos precarios, para aplacar el hambre y las demandas del pueblo.
Para esto, las organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, juntas de vecinos y personas naturales, tenemos el desafío de coordinar a nivel nacional un paro nacional que pelee por un plan de emergencia en defensa del pueblo trabajador.
¿Cómo sería un plan de emergencia ante la crisis?
Partiendo de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, para financiar de manera urgente un sueldo de emergencia de $500.000 acorde a la canasta familiar, para toda la población cesante o cuyo trabajo sea informal, con la exigencia de reincorporación de todas las personas despedidas, y en caso de suspensión por cuarentena que esta sea con el pago íntegro del sueldo igual o mayor a 500.000 pesos, sin recorte salarial de ningún tipo.
Redistribución de los recursos: de quién y para quienes
El alcalde del municipio de Arica, comuna donde se alcanzaron 500 contagios y mantiene una población importante de adultos mayores, se refirió acusando al gobierno de irresponsable ante anunciar un “Plan Nacional” contemplando la entrega de 2,5 millones de canastas pero que no contempla a la ciudad de Arica.
Aunque insuficiente, esta es una ayuda que muchas familias esperan, sin embargo, es preciso ir a la raíz del problema, la distribución de los recursos, o más directamente: La estatización de la industria alimenticia a manos de sus trabajadoras y trabajadores.
En Arica industrias como Ariztía, CCU, Puerto y Agropecuaria, (cuyas jefaturas mantuvieron funcionando las empresas con cientos de trabajadores adentro incluso con cuarentena total) podrían abastecer a cientos de familias con alimentos e insumos, reduciendo las jornadas laborales y reorganizando la producción acorde a las necesidades quienes enfrentamos lo peor de la pandemia.
Además, durante los últimos días en Arica y a nivel nacional, se han organizado distintas iniciativas de ollas populares y platos únicos en ayuda a la población más golpeadas por la pandemia. En este sentido, La fuerza de la juventud junto con las y los trabajadores de la educación pueden llevar estas muestras de solidaridad de clase mucho más lejos, tomando en sus manos exigencia de la apertura de liceos para ollas comunes y centros de acogida, considerando incluso que gran parte de los estudiantes de la región son hijas e hijos de gente que tras la ley de “Protección del Empleo” ha perdido sus trabajos o han visto en desmedro sus ingresos.
Por otra parte, ya hay sectores que despuntan en la pelea contra los empresarios , tanto en el sector de salud como H. Barros Luco, San José, Regional de Antofagasta y Dr. Fleming en Arica, denunciando la falta de insumos y las mentiras del Minsal. Incluso, se vienen desarrollando luchas directas en áreas productivas como los mineros de Guanaco y Franke en la región de Antofagasta, que han enfrentado la dura cara de la patronal minera, que además de ser intransigente es completamente innecesaria. Los trabajadores que llevan dos semanas de huelga, han demostrado que sin ellos la minera no funciona, y son quienes mejor podrían administrar el recurso minero, ya que al igual que miles de familias trabajadoras conocen mejor que cualquier gobierno las necesidades del pueblo.
Finalmente, la fuerza de la unidad del pueblo pobre y trabajador, puede mucho más. Por esto llamamos a todos los sindicatos, federaciones y centros de estudiantes, juntas vecinales y cada persona que quiera librar la gran batalla contra la miseria y la explotación, a abrir el debate y articularnos en una sola y gran fuerza tomando cada muestra de lucha y organización como puntos de apoyo para de una vez darlo vuelta todo y acabar con el hastío que afecta a la gente que clama por pan, salud y trabajo.
¡Vamos por un gran movimiento contra los despidos, suspensiones y precarización! ¡Aplaquemos el hambre con unidad de clase y avancemos al paro nacional en defensa del pueblo trabajador!