En una cena con los autodenominados “celestes” Lilita dio su apoyo y envió una señal directa a Macri. Internas y fracturas en la alianza de Cambiemos.
Jueves 28 de junio de 2018
La media sanción que obtuvo en Diputados el proyecto para la legalización del aborto no caben dudas que produjo una gran interna en la alianza de Cambiemos.
De hecho la gestora de esta alianza y adalid de las negociaciones, Elisa Carrió, vociferando en la propia Cámara Baja el día de la votación dijo: “Que le quede claro a todo Cambiemos, la próxima rompo. La próxima rompo”. A buen entendedor pocas palabras.
Sucede que el envión de la marea verde que en las calles presionó para que el proyecto finalmente obtenga esa media sanción, llegó también a Senadores.
Por eso ante lo inevitable de tener que tratar el proyecto ahí también, Lilita decidió tomar cartas en el asunto.
El primer paso fue dado ayer a la noche, en una cena organizada en el Círculo de Legisladores por Lucila Lehmann, para alrededor de 40 legisladores que se autodenominan “celestes”. El motivo, de acuerdo a lo manifestado por Carrió, era “contener” a aquellos que en Diputados habían sostenido las banderas en contra de la legalización del aborto.
Carrió “permitió” que trascendiera que en la charla telefónica que mantuvo con el Presidente le señaló, como artífices de negociaciones para inclinar la balanza a favor, a los radicales Ernesto Sanz, Ricardo Gil Lavedra y al asesor presidencial Fabián Rodríguez Simón.
La cena podría considerarse extemporánea, o una palmada en la espalda que ahora no tiene demasiado sentido. Sin embargo, la reunión con ese número de legisladores le permite mostrar su poder de fuego y, en todo caso, ratificar que está dispuesta a cumplir su promesa si el proyecto finalmente lograra convertirse en ley.
Lo que sí está claro es que a pesar de las maniobras de Gabriela Michetti, como las bravuconadas de Carrió, pasando por la iglesia que está desplegando toda su artillería, el debate por la legalización del aborto ya se ganó en las calles.
El llamado poroteo de votos en el Senado muestra cierta paridad, con un número importante de indecisos, por lo que todavía queda un largo camino.
El 8 de agosto será la votación, y se espera que surjan toda clase de maniobras y presiones para disuadir a los senadores que aún no definieron su postura. Claro que en esta Cámara hay un factor decisivo, la votación del presupuesto para el año que viene. Los gobernadores están atados al dinero que gira el gobierno nacional a las provincias, este es sin duda un factor de peso que servirá para aumentar la presión al momento de levantar la mano.
Será entonces una pulseada intensa, el movimiento de mujeres sabe y está dispuesto a seguir luchando. Porque es un derecho que no puede seguir postergado y porque finalmente el aborto seguro será ley.