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Red Internacional
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Gran participación de Pan y Rosas. Después del 8M… seguiremos organizadas y en las calles

Más de mil personas se movilizaron con Pan y Rosas este 8 de marzo: trabajadoras de distintos sectores, maestras, trabajadorxs en lucha, artistas, estudiantes, familiares de víctimas de feminicidio, jefas de familia, compañeres de la comunidad LGBT+ e infancias.

Joss Espinosa

Joss Espinosa @Joss_font

Miércoles 9 de marzo de 2022

Desde las primeras horas del día se percibía que era 8M, miles de mujeres encontrándose en el transporte público para nutrir las convocatorias de movilizaciones, miles más que yendo al trabajo o a la escuela, se sumaban a la protesta con distintivos morados y verdes. Una marea que se va extendiendo, dejando en claro que hay una deuda histórica con nosotras y que estamos hartas de lo que vivimos.

Pese a las maniobras del gobierno para desmovilizar, asustar y criminalizar al movimiento de mujeres, con un escandaloso operativo policial y discursos que apuntan a deslegitimar nuestras demandas, vimos en las calles de este 8 de marzo una gran jornada de movilización, con cientos de miles de mujeres inundando las calles centrales de la CDMX.

Múltiples convocatorias que partían desde monumento a la revolución y reforma confluyeron llenando el Zócalo capitalino, mostrando que, lo que la pandemia “frenó” luego de la histórica movilización del 8M del 2020, sigue latente y se vuelve a expresar de forma masiva en las calles. Porque en el marco de una crisis sanitaria y económica terrible, se muestra que quienes más padecen esto son precisamente las mujeres con mayor precarización y violencia.

Ante los operativos policiales y el amedrentamiento a las manifestantes, dejamos en claro que la forma de enfrentarlos es siendo miles y estando organizadas, procurando la seguridad de cada une que integraba el contingente, al coro de “la policía no me cuida”.

Desde Pan y Rosas, además, dimos una gran pelea para visibilizar que el movimiento de mujeres y sobre todo una fecha como el 8M, también le pertenece a las mujeres trans, a contra mano de aquellos feminismos biologicistas que terminan replicando discursos de odio de los sectores más reaccionarios con su política transexcluyente.

Entre las consignas que destacaron en nuestro contingente estaban el repudio a la violencia y los feminicidios al grito de “ni cis ni trans ni una muerta más”, por el aborto legal, seguro, libre y gratuito haciéndonos parte de la marea verde, contra la precarización y los despidos, en repudio a la policía y las políticas de amedrentamiento, y también contra la guerra en Ucrania.

También, hemos puesto por delante, la necesidad de que el movimiento de mujeres se construya de forma independiente al gobierno y la derecha, pues han demostrado que las mujeres no somos una prioridad y que la única forma de conquistar derechos es precisamente luchando en las calles, además de que a ambos les aterra que este movimiento de mujeres tome fuerza y comience a cuestionar de forma mucho más profunda lo que vivimos.

Pan y Rosas además se movilizó en Sonora, Chihuahua y Querétaro, impulsando junto a otras organizaciones y activistas, movilizaciones independientes al gobierno y todos los partidos que han impuesto la militarización, y políticas que precarizan nuestra vida, además de transincluyentes, y mixtas pues desde las escuelas y centros de trabajo, peleamos por mostrar que quienes imponen las condiciones de violencia y precarización son precisamente las patronales y las autoridades, algo que nos hermana con el conjunto de la clase trabajadora y sectores oprimidos, abonando a la construcción de un movimiento de mujeres que se plantee esta perspectiva.

Además, a nivel internacional, Pan y Rosas se movilizó en Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Bolivia, Alemania, Estado Español, Francia, Uruguay y Perú denunciando los planes capitalistas que pretenden profundizar las terribles condiciones de la clase trabajadora, descargando la crisis sobre los hombros de las mujeres, jóvenes y la clase trabajadora; también denunciando la guerra en Ucrania, dejando en claro que ni Putin ni la OTAN son una alternativa, y que la guerra responde a los intereses de dichas potencias capitalistas y solo traerá terribles condiciones para las mujeres, la clase trabajadora y los pueblos de los países involucrados.

Desde hace ya más de 10 años que desde Pan y Rosas nos planteamos la necesidad de recuperar el 8M como un día de lucha, para tomar las calles y denunciar todos los agravios vividos, un camino largo que hoy tiene a cientos de miles de mujeres en las calles, que además, ahora mira como el gobierno es incapaz de resolver nuestras demandas y que responde con vallas y policía, y que también tiene memoria, y sabe que los partidos de la oposición de derecha tampoco son una opción.

Previo al 8M impulsamos una serie de actividades, espacios de encuentro en los cuales problematizamos nuestras demandas y en qué contexto llegaba esta nueva movilización, como lo fue el foro de mujeres en lucha, con organizaciones feministas, sindicales, sociales, políticas y trabajadoras en lucha, que impulsamos junto a la coordinación 8M, y que permitió que diversos sectores confluyeran y plantearan la necesidad de la unidad de las luchas y demandas, y sobre todo, porque las mismas tienen que ser parte de la lucha de las mujeres.

Esta jornada de lucha nos plantea la necesidad de seguir organizadas, masificar aún más el movimiento y que este construya alianzas con otros sectores en lucha, sobre todo con las y los trabajadores que hoy enfrentan la precarización y los despidos, viendo que tenemos un enemigo en común. Para lo cual es vital, además, preservar la independencia política y organizativa ante el gobierno y la derecha.

Pan y Rosas pone sus esfuerzos en desarrollar eso, y que lo que se expresó en las calles, se replique en cada centro de trabajo y escuela, organizando a mujeres y personas de la comunidad LGBT+, con una perspectiva anticapitalista, socialista y revolucionaria, que cuestione las bases estructurales de la opresión que vivimos, y se plantee no solo resistir ante la violencia, sino que se apueste a la lucha por un mundo sin opresión ni explotación.

En ese camino, y como pasos firmes a dicho objetivo, es que, buscamos la conformación de una campaña nacional por el derecho a decidir, que con distintas organizaciones feministas, sociales, sindicales, populares y políticas, ponga sobre la mesa la necesidad, no solo de la despenalización, sino de la legalización del aborto en todo el país, para que ese derecho sea garantizado en todas las clínicas y hospitales de forma segura y gratuita, de la mano de educación sexual integral.

Invitamos a todas las compañeras y compañeres que marcharon codo a codo con Pan y Rosas, a continuar organizadas, pues esto no es el final, sino el comienzo de un gran proyecto. La próxima cita es este sábado 12 de marzo, a las 5 p.m. vía zoom, espacio en el que discutiremos una campaña nacional por el derecho a decidir.