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Actualidad. Destitución de Miguel Barbosa, coordinador en el Senado: avanza la crisis del PRD

La crisis que arrastra, luego de las elecciones de 2016, al Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha permitido que López Obrador reciba el apoyo de una parte de la bancada en la Cámara de Senadores. Por eso se intentan bloquea a Barbosa, aunque pudiera ser una reacción tardía.

Raúl Dosta

Raúl Dosta @raul_dosta

Jueves 9 de marzo de 2017

Finalmente, a una semana de originarse la polémica por las declaraciones polémicas del senador perredista Miguel Barbosa, el Comité Ejecutivo Nacional del PRD ha optado por anunciar la destitución de su coordinador de bancada y de su puesto de director del Instituto Belisario Domínguez, auspiciado por la Cámara de Senadores.

Así, Barbosa Huerta ha sido suspendido de sus derechos partidarios abriéndose una investigación por “conductas graves” debido a su llamado a las filas partidarias a votar en 2018 por Andrés Manuel López Obrador.

Al mismo tiempo el CEN perredista anunció la sustitución de Barbosa por María Dolores Padierna, quien tendrá la tarea inmediata de depurar la lista de los 19 senadores que conforman su fracción parlamentaria, en primer lugar, excluyendo a aquellos que la siguen integrando a pesar de haber renunciado a las filas amarillas. Esta depuración podría reducir en un tercio la lista original.

Miguel Barbosa ha contestado repudiando tal medida diciendo que se trata de una campaña contra él encabezada por Miguel Mancera y su operador político Héctor Serrano. Para defenderse llevará la pelea intrapartidaria al terreno jurídico, interponiendo una demanda de protección de sus derechos políticos ante el Tribunal Federal Electoral. Además de que “allí se ve la mano de Mancera” aseguró que es una conjura de todos los que están en contra de López Obrador al interior del PRD.

Disputas internas

La conformación de una corriente de opinión interna al interior del Partido de la Revolución Democrática con la línea de apoyar a Andrés Manuel López Obrador significaría un fuerte golpe para la dirección partidaria misma, que en los últimos años se ha distinguido por sus posiciones de alianzas con la derecha recalcitrante del PAN y el apoyo al gobierno de Peña Nieto y sus reformas estructurales mediante su integración al Pacto por México.

Luego de las elecciones de junio pasado en las que el PAN avanzó con varias gubernaturas estatales, varias de ellas en alianza con el PRD en las que éste figuró como mera comparsa, el partido del sol azteca ve ante sí la posibilidad de un próximo ocaso, ante el crecimiento de Morena que amenaza con desplazarlo en el espacio político que ambos vienen usufructuando.

Los “chuchos”, la fuerza dominante hasta entonces, guardan un perfil bajo en tanto se tantea el escenario político de cara al 2018, donde hay cierta polarización entre sus corrientes internas, algunas planteando buscar nuevamente la alianza utilitaria con el PAN. Otras, se proponen buscar, junto con Mancera aliarse a los partidos pequeños de “izquierda”, el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano. Ambas opciones son aparentemente débiles.

En opinión del diputado federal y ex presidente del PRD Miguel Basave, su partido “solo como partido ya no es opción de triunfo, y con candidatos como Silvano Aureoles o con Graco ya no es opción de triunfo, apenas si les alcanzaría para retener el registro” por lo que considera que la continuidad del PRD “como una opción política capaz de contribuir a un cambio de régimen en México, depende hoy sólo de dos opciones: de una alianza ‘de amplio espectro’ con el PAN o con la izquierda de Morena”.

Senadores amloistas

Ante estas opciones débiles se perfila la del llamado a votar por López Obrador, la cual se corresponde con la ofensiva de éste sobre todo lo que se desprenda de los grandes partidos electorales, nutriéndose de sus despojos con tal de salir adelante en 2018 no importa de que sean los que apoyaron firmemente las políticas del gobierno e incluso se hayan hecho parte de su misma corrupción.

La política de depuración del CEN del PRD, puede ser una reacción tardía e impotente, al pretender acotar a los líderes y corrientes que muestren públicamente sus simpatías por AMLO. Porque también puede significar el alejamiento definitivo de éstos del partido y su integración a Morena. Es el caso de las senadoras Iris Vianey y Luz María Beristaín que afirman que no renunciarán pero que las izquierdas deben estar unidas apoyando a López Obrador. Lo mismo que la senadora Lorena Cuellar, quien hasta firmó, el Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad y Renacimiento de México, ante López Obrador.

Otros tres senadores renunciaron ya al PRD pero se mantienen en la bancada que será puesta a depuración, Mario Delgado, Zoé Robledo y Rabindranath Salazar. Mientras que en el PT, también se han decantado como amloístas los senadores Manuel Bartlett, Layda Sansores, David Monreal y Carlos Manuel Merino.

La sangría en los partidos al servicio de los empresarios provocada por el ascenso de AMLO en medio de la crisis de credibilidad del PRI y su gobierno puede significar la postración de algunos de ellos. Y a su vez, al acrecentamiento de las bases de Morena, un partido que cada vez se conforman como uno más de los partidos del régimen, acogiendo en su seno a ex priistas, ex panistas, ex perredistas y empresarios.