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Mendoza. Devaluación en el sindicalismo mendocino

Escándalo en las Elecciones de Petroleros Privados, Delegados excluidos por tener militancia partidaria, patotas contra trabajadores en pleno conflicto obrero, todos indicadores severos de la necesidad de recambio en las conducciones gremiales mendocinas.

Edgardo Videla Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Sábado 7 de febrero de 2015

Organizarse desde las viñas

Desde que Mendoza, a fines del Siglo XIX, consolidó el modelo agroindustrial vitivinícola que insertó en la región un sistema capitalista liderado por terratenientes, y generó la más variada necesidad de mano de obra, la organización obrera fue tomando forma en Sindicatos de las más variadas industrias. Pero todas ellas vinculadas al desarrollo de la actividad vitivinícola. Esta realidad fue mutando cuando la baja en el sector del agro, dio paso al impulso industrial justicialista del año 45, y cuando el modelo generado por este impulso, a fines de los 50’s, asoció a capitalistas argentinos con empresas transnacionales, que priorizaron la acumulación y la especulación, con un Estado cómplice, asociado a los privados en la producción de bienes y servicios, derivó en un levantamiento de la organización obrero estudiantil cansados de los aumentos de impuestos. Fue el Mendozazo de 1972.

Luego toda las persecuciones, desapariciones, la reinstalación de la democracia, de las huelgas al Radicalismo de los 80, al liberalismo obsceno de los 90, y la coyuntura política de 2001 a 2003, han hecho que el sindicalismo mendocino se acomode a las épocas que corren, contando con el capital político de sus afiliados, para adaptarse a los juegos del poder político y económico.

Eran los chicos buenos

Mi inserción al mundo del sindicalismo se dio en 2005, cuando cansado de las injusticias laborales, decidí hacer algo más que despotricarle al destino. Al ser elegido, uno de los Delegados Gremiales por mis compañeros, fui muy bien recibido por el Sindicato de la Madera que conducía y aún conduce Orlando Vega.

La necesidad de dar respuesta a la confianza que mis compañeros depositaron en mí, llevó a fomentar la organización dentro de la fábrica, concientizando a los compañeros de que la única forma de cambiar la realidad es luchando juntos. De ese trabajo, resultó el primer paro realizado al sector privado en Mendoza desde la llegada de la democracia en 1983, el 11 de octubre el 2006.

El proceso de organización de la medida de fuerza. Fue acompañado magistralmente por el Sindicato, tanto desde la perspectiva legal, como en la predisposición a conseguir apoyos externos, con lo que el Secretario General, puso a dos de los Delegados y a algunos compañeros en medio de una reunión de la CGT Mendoza, con los principales dirigentes sindicales de esa época, a quienes solicitamos personalmente el apoyo, estaban en ese momento escuchándonos, para luego acceder a nuestro pedido, Rodolfo Calcani, titular de Sipemon,(Micros y ómnibus), Luis Márquez de la UOM, Guillermo Pereyra del CEC, Dante Gonzalez de Petroleros Privados, todos conducidos por Roberto Pico de Prensa. Todos ellos eran, y fueron para nosotros, en ese momento, los chicos buenos. Nos apoyaron, y nos sostuvieron durante los 7 días que duró el conflicto.

De espaldas a la base

Después de diez años de sindicalismo, reelegido por la base, por mis compañeros, veo que toda esa gente que nos apoyó en su momento, y que conformaba una CGT fuerte en Mendoza, hoy conduce sus respectivos gremios de espaldas a la base.
Rodolfo Calcani destronó a Pico en la conducción de la CGT, el representante de los choferes de colectivos, es uno de los principales invitados de Pensalfine, el empresario que monopoliza el trasporte público de pasajeros en Mendoza, en la cena de fin de año de la empresa, lo que no genera ninguna confianza en los choferes, que ven como los delegados gremiales de este sindicato, tienen posturas blandas y tolerantes hacia la patronal, o arreglan una indemnización y se van de la empresa, dejando sin representación gremial a sus compañeros.

Dante González aumentó escandalosamente su patrimonio, el Dante de la gente, se convirtió en Diputado Nacional, y se declaró adicto a los autos de alta gama, para hacer juego con su imagen cuestionada, se realizó una maniobra muy sospechosa en la última elección de Petroleros Privados, en donde impugnaron una votación que Gonzalez, no quiso terminar ni abrir las urnas.

En el reciente conflicto, entre Pescarmona y los trabajadores de IMPSA, surgieron referentes entre los laburantes, en oposición a la representación sindical de la UOM, ni Luis Márquez, ni sus Delegados Gremiales gozan del respeto y la confianza de la base. Es lamentable, que los mismos representados por la UOM, resolvieran en asamblea, enviar veedores a las reuniones entre el Sindicato y la empresa, aunque estas tuvieran lugar en el ámbito de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia. Es aún más lamentable, que el Sindicato pusiera reparos a esto, y que luego la empresa se negara a dialogar con la UOM, delante de veedores colocados por los obreros.

Pero lo más triste, es que Márquez prefirió dejar a los veedores afuera de la reunión, aceptando las condiciones que Pescarmona le imponía. Después aparecen tipos extremadamente valientes a las asambleas, con la camiseta de la UOM bien puesta, a demostrar su hombría increpando a trabajadores, cuando jamás mostraron esa hombría para enfrentar a una empresa que tiene a sus obreros en la calle.

Con respecto a mi vínculo de años con el Sindicato de la Madera, si bien no está definitivamente quebrado, en las últimas elecciones del gremio, fui excluido de la lista sindical, sin mediar explicación alguna. El Secretario General, comunicó a mis compañeros de la CI de Cuyoplacas, que me excluía por mi relación con el PTS,( Partido de los Trabajadores Socialistas), a lo que mis compañeros de la CI, respondieron dimitiendo a su lugar en la lista sindical.

Renovarse es Crecer

Si el Sindicalismo mendocino se forjó en paralelo con el desarrollo de la vitivinicultura, nuestra industria madre, y si los trabajadores y gremios de esta industria fueran un indicador de la realidad sindical, llegaríamos a la conclusión que las conducciones gremiales de Mendoza tienen una severa crisis de representatividad.

La industria madre, que ocupa a más de 100.000 obreros directa o indirectamente, tiene solo algo de 30.000 sindicalizados, SOEVA, tiene en Mendoza tanta filiales como distritos, todas dependiendo de la Federación de Buenos Aires, y con circunstanciales problemas de jurisdicción que los lleva a tener recelos internos entre una filial y otra. Si este que debería ser el Sindicato más poderoso de la provincia, no es más que un puñado de caudillos separados y celosos de sus dominios, la suerte del resto de los Gremios no escapa a esta realidad.

Hoy por hoy en la provincia, los gremios más fuertes son los que nuclean a trabajadores del Estado, y aun así, con dirigentes de marcada personalidad, existen grietas y cuestionamientos internos.

Con los Sindicatos que representan al sector privado, la situación es verdaderamente vergonzosa, como lo demuestran algunos ejemplos expuestos, los Secretarios Generales, en su mayoría llevan varios periodos en gestión, y esto los empuja a creer que no cometen errores. En cierta medida los dirigentes, empujan a los afiliados a no involucrarse en la vida sindical, al no ofrecer servicios o beneficios, y aportarle al trabajador, nada más que el aumento anual paritario, el trabajador comienza a pensar que aportar la cuota sindical es tirar a la basura parte de su sueldo.

Por su parte este descreimiento del trabajador en el Sindicato, le da la libertad al conductor, de comenzar a dirigir el gremio como si fuera su propia empresa, es muy raro no encontrar a parte de la familia del secretario general trabajando dentro de la institución. Esto lleva aparejado el riesgo de que el Secretario General, comience a sentir más empatía por los empresarios, que por los trabajadores, con lo que quedaría absolutamente desvirtuado el espíritu con que nació el sindicalismo.

En contraposición a estas situaciones desvirtuadas, aparece un fortalecimiento paulatino, lento pero sostenido de las bases, en las fábricas, de a poco, aparecen obreros cansados de no tener voz, y que se echan determinadas situaciones al hombro, para forzar la reacción de tal o cual Sindicato contra, algún patrón, por el bien del conjunto de obreros.

Esta determinación de los obreros, debe dejar de ser un hecho aislado, deben dejar de ser patriadas individuales, para concentrar todas estas voluntades activistas, en una sola expresión conjunta, como contrapartida a patronales explotadoras, o a la desidia del Sindicalismo. Por eso desde la Comisión Interna de Cuyoplacas acompañamos a los trabajadores y a los referentes surgidos de entre los mismos, durante el conflicto de los trabajadores de IMPSA, con la esperanzas de crear lazos sólidos entre pares. Desde la horizontalidad de trabajadores que viven circunstancias similares día a día. Personalmente, estoy convencido que ese es el camino, para dar vuelta la página, en lo que respecta a la vida sindical de los trabajadores mendocinos.-