Hoy 26 de junio es el día internacional de apoyo a las víctimas de la tortura, la que está considerada como un crimen de derecho internacional. En Chile la tortura fue una de las formas generalizadas que usó la dictadura de Pinochet.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Viernes 26 de junio de 2015
El Informe Valech reconoció de manera oficial cerca de 40 mil personas que fueron torturadas durante los años de la dictadura cívico militar encabezada por Pinochet. Sin embargo, son miles más los que no fueron reconocidos –entre otras cosas había que presentar pruebas de la detención o haber estado más de 5 días detenido – o no se presentaron a declarar. Al menos 22 mil personas que declararon ante las Comisiones sobre el tema de la tortura fueron rechazadas.
La comisión entendía la tortura como “Todo acto por el cual se haya infligido intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, intimidar o coaccionar a esa persona u otras, anular su personalidad o disminuir su capacidad física o mental, o por razones basadas en cualquier tipo de discriminación. Siempre y cuando dichos dolores o sufrimientos se hayan cometido por un agente del Estado u otra 26 persona a su servicio, o que actúe bajo su instigación, o con su consentimiento o aquiescencia”.
La tortura fue una de las formas de violencia política que usó la dictadura, para tratar de desarticular a los partidos de izquierda, los activistas y la oposición en general, sino también para instalar el miedo, la paralización y el terror en la sociedad. Se trató de una política que llevó adelante el Estado y no la obra de algunas personas individuales. Para eso se crearon organismos especiales como la DINA o la CNI, además de que también desde las propias ramas de fuerzas armadas y carabineros, se practicó tortura.
Entre las muchas formas de tortura, estaba el uso de electricidad con la aplicación de corriente en distintas partes del cuerpo, generalmente en un catre o parrilla de metal, llegando incluso a torturar a personas delante de familiares o amigos para obtener información; también colgamientos de las manos o pies; golpes de todo tipo, hundimiento de la cabeza en recipientes con agua o líquidos para provocar ahogamientos; violaciones y abusos sexuales de todo tipo, quemaduras; amenazas y simulacros de fusilamiento, entre otras brutales prácticas.
Se calcula que a nivel nacional existieron más de 1000 lugares de detención, muchos de ellos en dependencias de fuerzas armadas o carabineros, también en locales expropiados a las propias organizaciones como fue el caso de Londres 38, ex local del Partido Socialista hasta el golpe de Estado e incluso fábricas, empresas y fundos.
Algunos de estos lugares del terror fueron Villa Grimaldi y José Domingo Cañas; también hubo campos de prisioneros como Chacabuco o Isla Dawson, cárceles y recintos de inteligencia, entre muchos otros.
Testimonios
Raimundo Elgueta recuerda su paso por Londres 38 “En Londres 38 fui torturado diariamente… mediante golpes de puños y pies y aplicación de corriente eléctrica sentado en una silla, acostado en la “parrilla” o colgado de una barra metálica. El método principal consistió en la aplicación de corriente eléctrica en la “parrilla”, para lo cual era obligado a desnudarme, me ataban de manos y pies al catre metálico, me conectaban cables a los dedos de las manos y de los pies y también al pene y/o testículos y dejaban un cable “volante” que aplicaban en diferentes partes del cuerpo”.
Nieves Ayress Moreno relata un testimonio desgarrador “me llevaron al centro de torturas en la calle Londres, donde permanecí alrededor de dos semanas en una celda, sola e incomunicada. Aquí fui torturada brutalmente. Los métodos de tortura incluían golpes, y choques eléctricos a todas las partes más sensibles del cuerpo, como los senos, los ojos, el ano, la vagina, la nariz, los oídos, y los dedos. También usaban un método de tortura que se llamaba "Pavo de Arara", en el cual me amarraban los pies y los brazos, me colgaban cabeza abajo, y me aplicaban choque eléctrico al ano. Otro método de tortura que usaban es "el teléfono," en el cual me golpeaban con fuerza los dos oídos simultáneamente. Me torturaban desnuda y encapuchada. Fui torturada en la presencia de mi padre y hermano, y una vez me forzaron a intentar el acto sexual con mi padre y hermano. Me forzaban a presenciar las torturas de mi padre, de mi hermano, y de otros conocidos que estaban presos. Varias veces en el baño de Londres me violaron”.
Según el informe Valech más de 2000 víctimas de tortura eran niños o jóvenes menos de 18 años.
Tortura en la actualidad
Según un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos “De acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio Público, durante el 2012 se iniciaron 127 investigaciones relacionadas con el delito de apremios ilegítimos. El año 2013 (hasta septiembre) 100 causas se han abierto por este mismo delito36. Por su parte, de acuerdo con el estudio realizado por el INDH, hay iniciadas, para el mismo año, 1.775 denuncias de violencias innecesarias en la regiones de Coquimbo a Los Lagos” (http://www.indh.cl/wp-content/uploads/2013/12/3.-Violencia-y-DDHH.pdf).
Otro informe de la Comisión Ética contra la Tortura señala casos de uso excesivo de fuerza y torturas, como el año 2013 en las comunidades mapuche Trapilhue y Mahuidache “Los afectados por el allanamiento debieron permanecer largo tiempo esposados frente al resto de sus familias, mientras eran interrogados en medio de gritos y golpes. Al mismo tiempo, los agentes registraban el interior de los hogares, incautando diversas especies y presionando a los menores de edad para que dijeran “dónde se encontraban ocultas las armas”. Un comunero relató que escuchaba a sus hijos de 5 y 6 años llorar “os amenazaban con que matarían a su papá si no decían donde escondía (yo) las armas”.
En otro allanamiento “Un niño, una adolescente y una joven heridos por disparos de escopeta fue el saldo de una incursión policial contra familias mapuches del lof Chequenco, en la comuna de Ercilla, durante hechos ocurridos en la noche del viernes 1 y madrugada del sábado 2 de noviembre de 2013” (Informe http://www.contralatortura.cl/, ver informe completo en https://notascect.files.wordpress.com/2011/12/libro-1-cara-2014.pdf).
Las denuncias de tortura se han realizado desde comunidades mapuche, estudiantes y trabajadores en lucha, comunidades movilizadas, presos en cárceles comunes, entre otros casos.
La Comisión contra la tortura señalaba en 2012 el peligro de criminalización al movimiento estudiantil y el abuso de carabineros en contexto de manifestaciones. Algunas denuncias incluyen “tenemos golpizas brutales, cargas de Caballería o golpes de bastones sin provocación”; “Se evidencia un uso irracional de carros lanza-agua, incluso en recintos domiciliarios o plazas, además de un uso indiscriminado de gases lacrimógenos”; “se detiene a personas de manera ilegal y arbitraria”.
Uno de los casos que registra el informe se produjo el 2011, donde un estudiante denunció que “Me tomaron de los pies y de las manos, y me subieron arriba de la micro. Arriba en la micro me pegaron entre 5 a 6 personas, me escupieron en la cara. Quedé en posición de indio y me pegaron rodillazos y patadas, quedé en el piso. ‘Si tú nos odiai porque te quedai callado, si yo te odio a ti’ luego me pegaban cachetadas… decían ‘hay que humillarlo a este weón, hay que pegarle’. Después me taparon la cara con una polera, mientras estaba esposado y me mojaron la cara para que no pudiera respirar. Cuando empezaba a toser me soltaban, para que pudiera respirar… Me pegaban en el piso mientras me dejaban acostado (…) me pisaban… Cuando se subió alguien de mayor importancia, me preguntó porque hacía esto… y me pegaron…”.
Incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló, a raíz de estas denuncias que “La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y sus relatorías de Derechos de la Niñez y de Libertad de Expresión manifiestan su preocupación por los graves hechos de violencia ocurridos en las manifestaciones estudiantiles llevadas a cabo en Chile, el jueves 4 de agosto, que habrían significado la detención y uso desproporcionado de la fuerza en contra de centenares de manifestantes, entre ellos estudiantes secundarios y universitarios” (https://notascect.files.wordpress.com/2012/06/cect-informe-2012-1.pdf).
En el 2014, la Comisión de Observadores de la Casa Memoria José Domingo Cañas señaló que existían de 4 a 5 denuncias diarias por casos de tortura. Claramente, las prácticas de tortura no se han terminado, como muestran los distintos informes y denuncias de organismos de derechos humanos.