Este martes se realizaron actos y caravanazos en la Ciudad de Buenos Aires y distintas localidades. La principal actividad fue en Congreso, donde no estuvieron los sindicatos. La CGT cada vez más dividida.
Martes 17 de noviembre de 2020 21:56
Fotos Télam: Ferrari
Un sector del peronismo realizó, este martes 17, su festejo del Día de la Militancia. La jornada tenía un condimento especial. En el Congreso se comenzaba a tratar el “aporte extraordinario para morigerar los efectos de la Pandemia”. También se terminó de aprobar el Presupuesto 2021, un presupuesto acordado con el FMI que incluye ajustes sociales. Pero de eso no se habló en el festejo.
El acto central, por eso, se realizó en la Plaza de los Dos Congresos. Hacia allí llegaron agrupaciones políticas enroladas en el peronismo, fundamentalmente ligadas al kirchnerismo. Se destacaban La Cámpora, Kolina y Patria Grande. La mayor cantidad de participantes la aportaron los movimientos sociales que se sumaron a la jornada. Entre ellos el Movimiento Evita, Barrios de Pie, CTEP, CCC, Los Pibes, MP La Dignidad, entre otras organizaciones.
En cambio fue notable la ausencia de columnas del movimiento obrero organizado. Solo se pudo contar la participación de la CTA-Autónoma con sus sindicatos Suteba y Ate Capital principalmente. Aunque había delegaciones de la UOCRA, Cuero y otros gremios, no marcaron su presencia como se podía esperar de un día de la militancia peronista.
Tampoco se notó la presencia de columnas importantes de las agrupaciones de los intendentes de la Provincia de Buenos Aires. Salvo Mario Secco (Ensenada), el resto no estuvo. Habían participado más temprano en un acto en San Vicente, con Blanca Cantero como anfitriona.
La convocatoria fue la más importante de parte del Gobierno desde que comenzó la cuarentena, sin dudas, aunque hay quienes esperaban una mayor participación de otros sectores, sea como parte de sus organizaciones o en grupos, como ocurrió con la asunción de Alberto Fernández.
El momento central del acto fue a las 19 horas, cuando se transmitió el discurso de Alberto Fernández. Para ese momento, parte de los movimientos sociales se habían retirado, aunque todavía llegaban algunas caravanas de autos desde barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde los convocantes se intentó darle mística no tanto desde la tradición peronista sino desde los dos proyectos que intenta aprobar el Gobierno: el “aporte extraordinario” y la legalización del aborto, que como señaló la ministra Gómez Alcorta "debe leerse en conjunto" con el Plan de 1000 días.
En su discurso, que fue seguido por un sector de la militancia, el presidente aseguró que "se está debatiendo si los que más tienen pueden ser, en la emergencia, solidarios con el resto de los argentinos; ése es el verdadero debate”. De lo que evitó decir una palabra fue de las principales medidas que tomó en las últimas semanas su Gobierno: el inicio de un nuevo acuerdo con el FMI, la votación de un Presupuesto que significa un fuerte ajuste para pagar la deuda y medidas que se desprenden de esa política, como la inminente suspensión del IFE y la nueva “movilidad jubilatoria”.
El tema tampoco pudo escucharse entre los referentes de las organizaciones convocantes. ¿A quién puede entusiasmar festejar el día de la militancia hablando de las medidas de ajuste que ayer se criticaban y hoy se toman?
La CGT no fue al Congreso y volvió mostrar la división
Nadie puede decir que Hugo Moyano se subió al carro – o camión – de la jornada de hoy. Él fue el primero en empezar a organizar “un día de militancia en las calles”. El FreSiMoNA (Frente Sindical para un Modelo Nacional) que lideran Pablo Moyano (camioneros) y Ricardo Pignanelli (mecánicos) conmemoró la jornada con un "caravanazo" por avenidas y calles porteñas y concluyó en la Plaza de Mayo, donde los referentes sindicales difundieron el comunicado "Día de la militancia". También participaron la Corriente Federal (Bancarios, Gráficos, Aeronáuticos), así como columnas de movimientos sociales.
En el documento de convocatoria aseguran que "fueron cuatro años de lucha contra un Gobierno que entregó un país destrozado y al borde de la desintegración social, pero los trabajadores hicieron sentir en la calle sus reclamos ante el aumento de pobres e indigentes, de la desocupación, la precarización laboral, la desindustrialización, la reforma previsional, los tarifazos, el endeudamiento brutal y la fuga de divisas”. Y agregan: “el Frente de Todos llegó al Gobierno para revertir esa situación y poner el país de pie y en marcha”.
La declaración de intenciones es todo un símbolo de la encrucijada en la que se empiezan a manejar las conducciones sindicales. Lo cierto es que las últimas medidas del Gobierno, entre ellas el acuerdo con el FMI para pagar la deuda, el Presupuesto que ajusta partidas sociales, la “nueva movilidad jubilatoria” que hoy la CATT (gremios del transporte) llamaron ajuste, el aumento de la pobreza y la desocupación, son un cachetazo a esas declaraciones. La situación se empieza a expresar además en el proceso, todavía inicial, de luchas por salario y contra ataques patronales que estamos viendo.
Aun así, las organizaciones sindicales no estuvieron frente al Congreso en el acto de apoyo al Gobierno y sus últimas medidas. No parece haber sido por “cuestiones organizativas”.
A esa distancia con el acto organizado por el kirchnerismo se suma otra cuestión quizás más importante. El día de la militancia mostró una mayor fricción entre los distintos sectores de la CGT. En un hecho que para muchos pasó desapercibido pero es un símbolo, Héctor Daer decidió festejar la jornada en Santa Fe. Hasta ahí parece una elección secundaria. El tema es que lo hizo en un acto convocado por Sergio Aladio, el camionero santafecino que se ha convertido en un férreo opositor a la conducción nacional de Hugo Moyano.
Parece que hay dos frentes en los que el sindicalismo peronista no tiene nada para festejar: la crisis social y el malestar de las bases, por un lado, y el aumento de las disputas entre sus distintas alas.