Este viernes 24 habrá movilizaciones en Argentina y en otros lugares del mundo, en el marco del día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, que se conmemora cada 25 de noviembre.
Selma Román Estudiante UBA y trabajadora de La RED de la juventud precarizada
Viernes 24 de noviembre de 2017

Este viernes 24 habrá movilizaciones en Argentina y en otros lugares del mundo, en el marco del día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, que se conmemora cada 25 de noviembre. En la Ciudad de Buenos Aires, la movilización está convocada desde las 17 horas en la Plaza de los Dos Congreso. Desde allí, las organizaciones se dirigirán hacia la Plaza de Mayo, donde darán lectura a un documento que denuncia la situación que atraviesan millones de mujeres en el país.
La fecha no fue elegida por casualidad: en 1960 el gobierno de Rafael Trujillo, en República Dominicana, asesinó brutalmente a las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal, quienes eran de las principales activistas de izquierda contra la dictadura que llevaba 30 años. En 1981 se realiza el primer Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe y se establece esta fecha.
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Hoy, 60 años después, no es solo una fecha conmemorativa, porque la violencia hacia las mujeres no cesa y porque son miles las que se alzan para reclamar por sus derechos. En Argentina, mientras los femicidios aumentan a tal punto que se estima que una mujer es asesinada cada 18 horas en el país, por el sólo hecho de serlo, una mujer muere por día por aborto clandestino. Y es por eso que son miles las que han salido a las calles, cada vez, para decir Ni Una Menos.
Las políticas que impulsan las instituciones del Estado, con gobiernos “progresistas” o de la derecha amarilla, han tratado siempre a este flagelo como una cuestión fundamentalmente “privada”, “íntima”, negándose así a implementar las medidas paliativas mínimas e indispensables que permitirían al menos ser un atenuante a la violencia de género. Imaginemos qué distinto sería si con un impuesto a las grandes fortunas, por ejemplo a los dueños del campo que se llevan millones, se construyeran refugios para las víctimas y se otorgaran créditos a tasa cero para la vivienda propia; si se garantizara a las mujeres el derecho al trabajo y a un salario igual a la canasta familiar; o licencias laborales y equipos de atención integral para las mujeres que lo necesitan, como propone el proyecto de ley de emergencia contra la violencia machista, que presentó Myriam Bregman en el Congreso Nacional.
Ese proyecto, que permitiría a miles de mujeres contar con herramientas básicas e indispensables para salir de la situación en que se encuentran, sigue siendo cajoneado en el Congreso por los partidos mayoritarios, tanto del oficialismo como de la oposición, que se han negado a debatir estas medidas elementales.
Es que, como atienden “los propios dueños”, gobiernan para ellos, y por eso en lugar de destinar el presupuesto necesario para dar respuesta a estos reclamos, recortaron diferentes programas contra la violencia en la Ciudad de Buenos Aires, ponen aún mayores límites para la implementación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) y mantienen un presupuesto miserable para los programas nacionales destinados a atender a las mujeres, como muestra el limitado Plan de acción contra la violencia machista que presentó en su momento el presidente Mauricio Macri junto a la entonces titular del Consejo Nacional de las Mujeres, Fabiana Túñez.
Esos mismos partidos que se niegan a legislar sobre la Emergencia en violencia contra las mujeres, son los que se negaron también a tratar, durante todos estos años, el proyecto de Ley de interrupción voluntaria de los embarazos no deseados, presentado ya seis veces consecutivas en el Congreso por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Aunque cuenta con el acompañamiento de diputados de los diversos bloques, ese proyecto también sigue siendo cajoneado año tras año, gracias al pacto que mantienen el macrismo y el FPV-PJ, que evitan sistemáticamente llevarlo al recinto para su debate y aprobación, dando la espalda al reclamo de las mujeres.
Sin ir más lejos, la propia Cristina Kirchner dijo durante la campaña electoral que “la sociedad no estaba preparada para el debate”, cuando hay cientos de mujeres muertas en los últimos años por abortos clandestinos y es sabido que hay amplio consenso en la población para legalizar y despenalizar esta práctica. El macrismo va por más y tiene a personajes como Esteban Bullrich en sus filas. El ex Ministro de Educación, ahora senador nacional, comparó los abortos con los femicidios. Los discursos parecieran armados directo desde el Vaticano, por la pluma de Bergoglio.
Pero es difícil apagar esta pelea, un grito de hastío de millones de jóvenes, trabajadoras, estudiantes, se volvió una bandera que levantan miles, que ya son parte de la historia que escriben las mujeres con sus enormes movilizaciones por Ni Una Menos. Ese ejemplo de lucha reciente es el que profundizaron con su heroica batalla las “leonas” de PepsiCo, que enfrentaron los planes de la multinacional estadounidense, del gobierno macrista y de las conducciones sindicales mostrando qué fuerza es necesario construir para conquistar nuestros derechos y quiénes son nuestros mejores aliados.
Contrareformas, un manifiesto de los empresarios
Las reformas que preparó el gobierno de Macri son un manifiesto de los empresarios, que quieren ir por todo y tienen a sus aliados en las cúpulas sindicales y en las gobernaciones de las provincias para avanzar con ese plan.
Por el descontento popular que generó esta política, que busca aplicar reformas reaccionarias que atentan contra los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y jubilados, tuvieron que retroceder en algunos puntos, incluso contando del lado de su vereda con la conducción de la CGT, que traicionó a los trabajadores y pactó con los CEO’s, o como las conducciones de las dos CTA, que han dicho de palabra rechazar estas reformas pero siguen sin convocar seriamente ningún plan de lucha que nos fortalezca para enfrentarlas.
Como denunciará este viernes en Plaza de Mayo el documento unitario que impulsan decenas de organizaciones de mujeres, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales intentan golpear de lleno sobre la vida de los trabajadores y de los que menos tienen, y está claro que eso tendrá un efecto particular en la vida de las mujeres, que son las que más sufren la desocupación, los salarios de miseria, los trabajos precarios.
Peleá como mujer
La convocatoria este 25 de noviembre puede ser un punto de apoyo para unir la pelea contra la violencia hacia las mujeres en el enfrentamiento a las reformas que quieren imponer contra todo el pueblo trabajador, y que sin dudas recaerá aún con más fuerza sobre las mujeres.
Junto a la agrupación de mujeres Pan y Rosas, vamos a participar con esta perspectiva, acompañando a las mujeres que, como las leonas de PepsiCo, siguen mostrando cómo avanzar en la lucha por nuestros derechos. Lo hacemos con el desafìo de aportar a poner en pie un gran movimiento de mujeres, independiente de todos los sectores, de todos los gobiernos y de todas las instituciones que garantizan nuestra situación de opresión, para avanzar en la conquista de estas sentidas demandas. Solo confiando en nuestras propias fuerzas, organizadas y en las calles, podremos arrancar todos esos derechos que nos siguen negando. Para fortalecer estas ideas, te invitamos a organizarte con nosotras.