Continuamos la serie sobre marxismo y dialéctica, con un repaso sobre algunas ideas filosóficas del fundador del marxismo ruso.
Domingo 11 de septiembre de 2016
Georgi Valentinov Plejanov (1856-1918) fue una figura clave en los orígenes del marxismo ruso tradicional. Fue populista en sus años de juventud, luego fundador del grupo Emancipación del Trabajo (antecedente del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso), cuando el POSDR se dividió en 1903 simpatizó primero con los bolcheviques para volcarse posteriormente hacia a los mencheviques, con algún acercamiento a Lenin entre 1908 y 1912. Partidario de la "defensa nacionaL" en la Primera Guerra Mundial y luego adversario de la revolución de Octubre, la imagen negativa de sus últimos años suele proyectarse sobre el conjunto de su trayectoria.
Sin embargo, el propio Lenin en más de una ocasión y a pesar de su evolución política, recomendaba la lectura de los textos filosóficos de Plejanov, al igual que lo hiciera Trotsky.
La obra teórica de Plejanov fue prolífica y muy amplia en cuanto a temas, desde los fundamentos de la teoría marxista hasta la historia de la literatura. Habiendo sido parte de la camada de intelectuales marxistas que protagonizaron lo que se conoce como el período de "sistematización" del materialismo histórico, junto con Antonio Labriola (a quien hicimos referencia en la segunda nota de esta serie), Franz Mehring y Karl Kautsky, Plejanov se propuso desarrollar la teoría marxista en polémica con ciertas concepciones históricas y filosóficas que tenían peso en su época, desde variantes del materialismo vulgar, hasta los intentos de "volver a Kant" propiciados por el "revisionismo" de Bernstein.
Acuñador del término "materialismo dialéctico" (que había sido ya utilizado de modo menos "doctrinario" por Engels en su Anti-Dühring: "este materialismo sencillamente dialéctico"), Plejanov fue uno de los primeros marxistas en indagar sobre dos cuestiones que luego serían tema de profundos debates en el marxismo del Siglo XX: la relación de Hegel con el materialismo histórico y la relación de Marx con la filosofía de Spinoza.
En trabajos como “A 60 años de la muerte de Hegel” o “El Significado de Hegel”, escrito en 1891 a propósito de los 60 años de la muerte del filósofo alemán, Plejanov rescataba la importancia de volver a estudiar a Hegel (idea que sería luego retomada por Lenin en sus Cuadernos Filosóficos). Hacía una lectura crítica de su filosofía de la historia, de la que destacaba centralmente cuatro aspectos positivos: el carácter histórico de las instituciones estatales y religiosas, así como de los sistemas filosóficos, ciertos esbozos materialistas que planteaban la importancia de la geografía y las prácticas económicas para la comprensión de la historia, una tendencia incipiente a la identificación de la economía como base de los cambios históricos, un método dialéctico de razonamiento que daba lugar a los cambios a través de saltos, en lugar de una mera evolución gradual cuantitativa.
Esta reivindicación de Hegel iba acompañada de una crítica de su idealismo, en especial el recurso a ciertos argumentos “teleológicos” como por ejemplo explicar la caída de Grecia porque “el espíritu no podía mantenerse mucho tiempo” en el estadío de la identificación total del individuo con la ciudad-estado, propias del procedimiento hegeliano de transformar al Espíritu en el sujeto de la historia.
Por todos estos motivos, Plejanov consideraba a Hegel como un pensador superior al materialismo de la Ilustración (que había permanecido "idealista" en la cuestión de la historia, a la que adjudicaba carácter de "error" cuando las instituciones sociales no coincidían con sus principios teóricos).
Si bien Plejanov continuaba la tradición de Engels, de considerar que había que separar el método de Hegel de su sistema, Plejanov destacaba los elementos de continuidad entre Hegel y el marxismo desde el punto de vista de los contenidos: ciertos esbozos de materialismo así como destacaba la dialéctica entendida en términos de saltos cualitativos para la comprensión de los cambios históricos.
Un aspecto problemático o polémico es que en su indagación sobre las intuiciones materialistas de Hegel, Plejanov señalaba la idea de que la economía era una “fuente originaria” de la práctica social en su conjunto. Si bien esta idea iba dirigida contra las corrientes burguesas que sostenían la “interacción de factores” como explicación de los procesos sociales, dejando de lado sus causas profundas, la idea de una “fuente originaria” tiene un sesgo marcadamente “metafísico”, como una suerte de mito de un origen al que se remitirían todos los desarrollos, en dirección a un determinismo unilateral.
Pero la indagación de Plejanov sobre las bases filosóficas del marxismo no se limitaría a un rescate de ciertos aspectos del legado de Hegel. Trazando una filiación que se volvería central en ciertos debates filosóficos del siglo XX, Plejanov destacaba tanto la herencia hegeliana del marxismo como sus afinidades con el pensamiento del gran filósofo judío-holandés Baruch de Spinoza (1632-1677). En distintos trabajos como “Ensayos sobre la historia del materialismo” (1891) “Bernstein y el materialismo” (1898), “Cant contra Kant” (1901) Plejanov señalaría la deuda de Marx para con Spinoza.
Plejanov consideraba al marxismo como una concepción “monista” (es decir que reconoce para todo lo existente un solo principio) de la historia. Si bien es una lectura que plantea ciertos problemas, entre ellos el de una posible determinación unilateral de todos los fenómenos por la economía, esta interpretación estaba relacionada con ciertos debates filosóficos del momento, en especial aquellas posiciones que proponían volver al “dualismo” kantiano. Antonio Labriola también consideraba la “tendencia al monismo” como una característica del materialismo histórico, frente a las teorías burguesas que proponían la “multiplicidad de factores”, como un intento de sostener lo que quedaba del idealismo, haciendo lugar al reconocimiento del “factor económico” pero sin ceder al embate del marxismo.
Plejanov, al igual que Labriola, buscaba también rebatir las variantes del materialismo más vulgar, estrictamente mecanicista.
Por estos motivos, el pensamiento de Spinoza tenía que resultarle atractivo. Su concepción de una sustancia única, de la cual el pensamiento y la extensión eran atributos, característica de su Ética demostrada según el orden geométrico, le permitía sostener un principio unitario, material y espiritual a la vez.
Asimismo, Plejanov consideraba que Spinoza era también un pensador dialéctico. Para realizar esta afirmación, retomaba la frase omnis determinatio est negatio (toda determinación es negación), que utilizara Engels en su Anti-Dühring, tanto como Marx en El Capital, fórmula que proviene de una cierta distorsión que realizara Hegel de una afirmación de Spinoza. La frase en cuestión está en su carta 50 a Jarig Jelles, en la que Spinoza habla sobre los cuerpos finitos y determinados y en ese contexto utiliza la expresión determinatio negatio est (determinación es negación).
Pero es en sus polémicas contra Bernstein y su contraparte filosófica (el "retorno a Kant") donde Plejanov realiza las afirmaciones más asombrosas sobre la supuesta filiación spinoziana del marxismo. Cuestionando el materialismo vulgar de ciertos personajes del momento, afirmaba que Feuerbach y Diderot habían sido spinozistas y que el marxismo era una “variedad del spinozinismo” y un “spinozismo modificado”. Incluso citaba un recuerdo personal en el que Engels, en polémica con el materialismo vulgar que consideraba todo como un fenómeno físico, le habría dicho que “el viejo Spinoza” había tenido razón al considerar pensamiento y extensión como atributos de una única sustancia.
Por último, contra la vuelta a Kant propiciada por el propio Bernstein y otros marxistas, Plejanov ubicaba a Spinoza como un precursor de Marx, precisamente en el cuestionamiento del “dualismo” de Kant: para Spinoza, como para Marx, se podía conocer la materia como tal, sin incognoscibles.
En resumen, Plejanov introduce una serie de novedades en el tratamiento de la cuestión de la dialéctica en el marxismo. Rescata elementos de materialismo en la filosofía de la historia de Hegel, en especial el tratamiento de la cuestión económica, destaca la comprensión de las instituciones estatales, sociales y religiosas como sujetas a un devenir histórico y la dialéctica como método de pensamiento centrado en los saltos que interrumpen las evoluciones graduales. Asimismo, de Spinoza destaca su concepción de una “sustancia única” que a diferencia del materialismo vulgar incluía la esfera “espiritual” y su concepción del conocimiento, contra los intentos de “volver a Kant”, como antecedentes directo de la concepción marxista.
Una operación teórica que en muchos aspectos fue precursora de posteriores debates que tuvieron lugar dentro y fuera del marxismo durante el Siglo XX.

Juan Dal Maso
(Bs. As., 1977) Integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 1997. Autor de diversos libros y artículos sobre problemas de teoría marxista.