Francisco Villalón, gerente de la empresa Andes Iron a la cabeza del polémico proyecto Dominga, se refiere a futuro de pingüinos de Humboldt con dichos que expresan lo poco y nada que les importa a los empresarios la conservación del medioambiente, todo con tal de aumentar aún más sus riquezas.
Domingo 15 de agosto de 2021
En una semana donde la ONU, a través del Panel Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático (IPPC), en un informe dio a conocer que los efectos del calentamiento global cambiarán al planeta en las próximas décadas y que podrían quebrar el límite clave de la temperatura global, alterando así en un poco más de 10 años ecosistemas y generando la desaparición de algunas especies. Mientras tanto en Chile los empresarios avanzan ofensivamente en la depredación del medioambiente con tal de aumentar sus ganancias.
Incluso con este escenario expresado por el informe climático, los empresarios apuestan por la construcción del proyecto Dominga, que apuesta por la creación de una mina de tajo abierto, la construcción de un puerto propio para exportar su producción y una desalinizadora para no utilizar agua dulce de la comuna de las Higueras en cercanía del Archipiélago Humboldt, según la empresa.
Algunos antecedentes. Este proyecto había sido rechazado el año 2017 por la Comisión de Evaluación Ambiental de Coquimbo y el Comité de Ministros del Servicio de Evaluación Ambiental en el gobierno de Bachelet, precisamente por el impacto ambiental generado en una importante zona, la cual es parte de los 14 puntos mundiales de mayor diversidad. Este fallo a favor del medio ambiente fue totalmente efímero, muestra que frente a la producción capitalista no hay límites en torno a la devastación del medio ambiente.
No es casualidad que en medio del gobierno de Piñera, los gigantes empresarios de la minería tengan el espacio para avanzar en la depredación de la naturaleza sin mayores dificultades. Las palabras del gerente de Asuntos Corporativos de la empresa Andes Iron, expresa precisamente la avaricia empresarial y el desinterés total por los ecosistemas en relación a la forma de producir que tienen actualmente.
Francisco Villalón, aseguró que "A la compañía le interesa el pingüino de Humboldt tanto como a ustedes”, "...pero en realidad, el pingüino de Humboldt es una especie amenazada sin Dominga, porque este proyecto no se ha construido, y cada vez que se hace un censo la población del pingüino de Humboldt disminuye”. “Los recursos que el Estado de Chile hoy día asigna para cuidar esa especie son absolutamente insuficientes. Entonces esta especie va a desaparecer”.
Con estos dichos demuestran mínimas intenciones de cambiar en la lógica de la devastación, a pesar de que proponen crear un centro de rescate, protección y cuidados del Pingüino de Humboldt, insistir en la construcción de este proyecto a sabiendas del impacto ambiental que puede generar, es un ecocidio avalado por este gobierno que internacionalmente es conocido por posar de ambientalista, mientras en el país hay un listado histórico de proyectos que producen profundo impacto ambiental y que han implicado importantes luchas para detener su construcción.
La nacionalización de los recursos naturales, sin pago a los empresarios y bajo la gestión de las y los trabajadores, para que podamos decidir cómo resguardar estos recursos y administrarlos de manera sustentable para la naturaleza es central. Frente a esta ofensiva de los empresarios en contra del medio ambiente, se hace necesario organizar e impulsar comisiones de trabajadores, profesionales del medio ambiente y comunidades, independientes del gobierno y los partidos del régimen de los 30 años, para poder buscar conquistar poder de decisión sobre qué medidas tomar para el resguardo de nuestros ecosistemas. Una vez más tenemos que gritar fuerte que las ganancias de los empresarios no pueden estar más sobre nuestras vidas y a costa de la destrucción del medio ambiente y sus ecosistemas.