Recortes a los trabajadores eventuales, falta de pago de estímulos a la docencia y la investigación, reclutamiento de becarios sin derechos laborales son algunos de los problemas que se viven en el Instituto Nacional de Antropología e Historia durante el gobierno de López Obrador. El lado sombrío de las maravillas culturales de México.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Miércoles 18 de septiembre de 2019
Mientras el director del INAH, Diego Prieto, hace gala del reclutamiento de becarios a través del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, trabajo casi esclavo sin reconocimiento de relación laboral y con salarios de 3600 pesos por mes, despide a trabajadores eventuales precarizados.
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1. “El INAH es la gallina de los huevos de jade” presumió el funcionario. El instituto genera ingresos económicos a partir del 14% de los turistas que vienen a México visitan un museo o una zona arqueológica.
“Ese 14% está representando algo más de 2.500 millones de dólares, mientras que el INAH cuesta 250 millones de dólares al año” declaró Prieto en entrevista a El Economista.
2. Los ingresos son los llamados recursos autogenerados, sólo que el instituto apenas recibe un porcentaje. Esto porque los ingresos pasan directo a la Tesorería de la Federación y, luego, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) define qué porcentaje le entrega al INAH.
3. Las autoridades del instituto administran esos fondos, que se aplican a los salarios de los trabajadores eventuales (contratados por el llamado capítulo 3000, por ejemplo), programas de estímulo a la investigación y docencia, mantenimiento de zonas arqueológicas, monumentos históricos y los sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
4. Pero recientemente, un grupo de académicos, entre ellos el antropólogo Bolfy Cottom, denunció en una conferencia de prensa en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, que desde enero de este año no se les han cubierto los pagos correspondientes a los programas de Estímulos al Desempeño a la Investigación y Estímulos a la Docencia.
La respuesta desde la oficina de Prieto es que “desafortunadamente, para el ejercicio fiscal en curso” tiene los recursos para cubrir esos pagos, y que la recuperación de los autogenerados “aún está en trámite” (a casi tres meses de terminarse 2019), según un comunicado.
5. En 2018, se le asignaron al INAH recursos autogenerados por 710 millones de pesos. Hasta mayo de este año se habían recaudado 350 millones.
Especialistas e investigadores critican la contradicción entre la situación financiera que ha puesto al INAH al borde de una crisis -precariedad laboral, déficit presupuestario, patrimonio afectado por los sismos de 2017, entre otros problemas- y el subejercicio en la administración pública, incluidos el sector cultural y el de la salud pública.
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6. Para la labor académica el INAH cuenta con más de 800 especialistas -en parte de base, en parte contratados en los capítulos 1000 y 3000.
Los temas de investigación son antropología física, antropología social, estudios históricos, arqueología, conservación del patrimonio cultural, etnohistoria, lingüística, patrimonio mundial, registro público de monumentos y zonas arqueológicas, salvamento arqueológico, paleontología, arqueología subacuática y en ceramoteca de Teotihuacán, entre otros.
A su vez, la labor de trabajadores, académicos e investigados mantiene 191 zonas arqueológicas y una paleontológica y decenas de miles de monumentos históricos, muchos dañados durante los sismos de 2017 y que aún están en espera de obras de restauración.
7. En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 se incluye un aumento para el INAH de 178 millones de pesos respecto del 2019, con lo cual obtendría 3 mil 918 millones de pesos. Se identificó una reducción para la restauración de bienes afectados por los sismos y no se observa en ningún apartado del proyecto el pago de esas compensaciones, según denuncian especialistas. El incremento presupuestal sólo cubre la inflación. Esto obstaculiza la investigación y el conocimiento arqueológico y detiene la investigación básica en sitios arqueológicos, denunció Cottom.
8. El estímulo que el gobierno retiene “es parte de un programa de una política pública, es decir, una especie de acuerdo entre autoridad y trabajador que no entra en prestaciones que se negocian con los sindicatos y por eso esta lucha o demanda la estamos planteando a nivel de investigadores, ya que los sindicatos no lo pueden plantear como parte de su pliego de peticiones”, según explicó el investigador.
9. Los trabajadores sindicalizados también sufren los embates del gobierno de López Obrador. En julio pasado se multiplicaron los paros y protestas en distintos estados, contra la aplicación de impuestos sobre las prestaciones, violaciones a sus derechos laborales y también por el descuento de 10 días de aguinaldo.
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10. Es necesario parar los ataques del gobierno contra el sector cultura y sus trabajadoras y trabajadores. El camino es la unidad entre sindicalizados, eventuales y becarios, así como con todas y todos los trabajadores estatales que enfrentan despidos y precarización laboral, como el caso de Alejandra Sepúlveda, Ameyali Mancilla y Flora Aco, despedidas del DIF de la Ciudad de México por organizarse y cuestionar los planes de austeridad del gobierno de López Obrador.