Según Ibope, el 21% de los entrevistados consideran este nuevo mandato “regular” y el 68% “malo o pésimo”.
Viernes 3 de julio de 2015
La presidenta Dilma Rousseff completó el martes pasado los primeros seis meses de su segundo mandato con solo el 9% de aprobación a su segundo gobierno y un índice de inflación cercano a estos valores, lo que refleja el delicado momento político y económico del país.
El creciente descontento de la sociedad con el segundo mandato de la presidenta, que comenzó el 1 de enero, fue registrado en una investigación divulgada por Ibope. Según esta agencia, el 21% de los entrevistados consideran este nuevo mandato “regular” y el 68% “malo o pésimo”. El resultado de la encuesta es similar a otra divulgada hace diez días por Datafolha, que indicó que la tasa de aprobación del gobierno es del 10% y un índice de rechazo del 68%.
Ibope explicó que entre los factores que provocan este malestar se encuentran la inflación y el miedo al aumento del desempleo. De hecho, la inflación en el país está en una curva ascendente desde el año pasado y en los primeros cinco meses de 2015 alcanzó una tasa de 5,34% con variaciones anuales (de mayo a mayo) de 8,47%. El mercado de trabajo también registra un constante deterioro y, según los datos oficiales, la tasa de desempleo alcanzó un 6,7% en mayo, su quinta alza consecutiva.
Estos dos factores afectan principalmente a la clase trabajadora y al pueblo pobre, que concentran la base de apoyo a Dilma, reelecta en octubre con el 51,64% de los votos. Para enfrentar esta situación, el gobierno comenzó a aplicar un severo e impopular programa de ajuste fiscal, que incluye un duro recorte presupuestario en áreas sociales, como la educación y los derechos laborales.
La crisis del gobierno de Dilma se profundiza tendiendo como escenario de fondo las expectativas políticas de la población desde las jornadas de Junio de 2013, cuando millones de jóvenes salieron a las calles en todo el país y enfrentaron los aumentos del pasaje y fueron expresión de un descontento general en relación a las demandas sociales y la forma que se hace política en el país.
La juventud abrió el camino a la mayor oleada de huelgas de los trabajadores en los últimos años. De forma independiente del gobierno y de la oposición de derecha, a partir de los lugares de trabajo y estudio, es necesario que los trabajadores avancemos en desarrollar una salida por izquierda al gobierno, que impida que la crisis sea descargada sobre las espaldas de los trabajadores.