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DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES. Dilma, la CGT y un 1° de Mayo a puro lamento sin ningún plan de acción

La presidenta de Brasil destituida tras un golpe institucional, participó de un acto en la sede de la central obrera. ¿Plan de acción para enfrentar a la derecha?: gran ausente en el evento.

Juana Galarraga @Juana_Galarraga

Miércoles 2 de mayo de 2018

“Creo que el sol siempre sale. Nuestra Argentina también quiso callar el liderazgo del general Perón cuando lo encarcelaron, también para proscribirlo y no permitir su llegada al poder por las vías democráticas. Y salió el sol compañera, un 17 de octubre, esencialmente los trabajadores afloraron”. Las palabras de Héctor Daer suscitaron un aplauso encendido. La compañera a la que se dirigía, era nada más y nada menos que la presidenta del Brasil Dilma Rousseff, quien acompañó al triunviro de la CGT en el acto del 1° de Mayo celebrado en la sede de la central de la calle Azopardo al 800.

El evento organizado por la CGT para conmemorar el día internacional de los trabajadores, tuvo en el centro la consigna “Lula libre”. Con ese grito Dilma subió al escenario y saludó al auditorio. Junto a ella y a Daer, se destacó la presencia del expresidente Eduardo Duhalde, Víctor Santa María (Suterh) y Rodolfo Daer (Alimentación).

Luego de darle la “bienvenida a la casa de los trabajadores”, el líder de Sanidad sostuvo que “lo que le pasa a Brasil, al pueblo brasilero, también nos pasa a los trabajadores y al pueblo argentino. Cuando le damos la bienvenida le decimos que no solo somos solidarios, sino que venimos a comprometernos en acompañar el proceso para que el compañero Lula sea liberado y para que no sea proscripto de las elecciones en las que seguramente va a ganar”.

El ajuste no es solo brasilero

“Le agradecemos que visite esta casa un 1° de Mayo que también para los argentinos es difícil. Permanentemente a los trabajadores nos quieren hacer responsables de todos los males de los que gobiernan para los sectores más poderosos y la economía más concentrada”, sentenció Daer. A continuación denunció la política de endeudamiento de Cambiemos y la intención de avanzar con ataques contra los derechos de la clase obrera. “Estos días nos desayunamos con un proyecto que quiere volver a bajar las indemnizaciones y otro proyecto que quiere hacer desaparecer las indemnizaciones, como si ese fuera el problema de la inversión en Argentina. Acá no hay inversión porque conviene poner un plazo fijo al 30% y no invertir en algo productivo”, afirmó el triunviro.

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Ante este panorama oscuro Daer augura una remota salida del sol, confía en la llegada de un amanecer y de un día soleado. ¿Qué podrían hacer la CGT en Argentina y la CUT en Brasil para que ese día llegue y toda esa luz entre a los hogares de los trabajadores de ambos países? Eso sí que no fue mencionado por Daer en su discurso. Tampoco por Dilma.

Las denuncias contra el ajuste por parte de los referentes de la central obrera quedan ahí, en denuncias para la tribuna sin anunciar medidas de lucha a la altura de los ataques. Lejos de eso, los dirigentes sindicales son parte del andamiaje que le permite gobernar al oficialismo. Sin la pasividad a toda prueba de las cúpulas sindicales, las cosas no hubieran sido lo mismo para Cambiemos. Basta mencionar el ejemplo de Santa María, que sonreía y saludaba con sus dedos en V desde el escenario: el presidente del PJ porteño fue quien firmó una de las paritarias más bajas en los últimos meses, en un acuerdo por un paupérrimo 12% para los porteros y trabajadores de edificios. El hombre superó al resto de los sindicalistas, muchos aliados de Daer y de buen diálogo con el ministro Jorge Triaca, que conformaron el famoso “club del 15%”.

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Mientras el ajuste azota con paritarias a la baja y tarifazos, los líderes de la CGT han estado muy ocupados tratando de destrabar la crisis en la que se encuentra la central. “Le pido disculpas compañera porque tenga que escuchar cosas de la Argentina, pero son cosas que también nos afectan y hacen a la hermandad de ambos pueblos. Es verdad que en el movimiento obrero hoy estamos pasando por un debate de matices, pero no tengan duda ninguna compañeras y compañeros, que así como nos comprometemos en trabajar internacionalmente y en nuestro país por la libertad de Lula, de la misma manera nos comprometemos en defender todos y cada uno de los derechos de los trabajadores. En nuestro país, en la región y América”.

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“Matices” es el concepto que Daer eligió para referirse a la rosca eterna que se dirime en la cúpula de la CGT y que no encuentra salida por el momento. El único compromiso que sostiene hasta el final la dirigencia gremial, es con la defensa de sus intereses en el armado de una nueva estructura de dirección de la CGT que Daer se juega a liderar en un esquema unipersonal.

Lamento brasilero

Dilma Rousseff, la presidenta del Brasil destituida a través de un golpe institucional en 2016, denunció las “mentiras y falsedades” sobre las que se montó la acusación y el encarcelamiento de Lula Da Silva. Su discurso reafirmó la inocencia del expresidente brasilero y redundó en una fuerte reivindicación de los gobiernos del PT en Brasil y de manera general, de los gobiernos posneoliberales en América Latina.

Rousseff remarcó que Lula se fue de la presidencia con un nivel de aprobación del 33%. Al igual que Daer indicó que el encarcelamiento del principal referente del PT (Partido de los Trabajadores), fue ejecutado para evitar que logre ser presidente una vez más. La mandataria mencionó que Lula encabeza encuestas con hasta un 42%, lo cual lo pone muy lejos de lo que obtendría cualquier candidato de la derecha brasilera.

“La agenda fue interrumpida por una política neoliberal en nuestros países. Brasil sufrió un golpe porque derrotamos la agenda neoliberal cuatro veces consecutivas”, enfatizó Dilma y definió al golpe que sufrió con el impeachment “inventado” como un “golpe parlamentario, judicial y mediático”.

“Con el impeachment tenían un objetivo”, explicó Rousseff, “era destruir el PT, a mí y sobre todo destruir Lula. Han querido hacerlo desde hace mucho tiempo, pero lo subestimaron… Ese preconcepto que tiene la élite con los trabajadores. Salió del gobierno con un 33 % de aprobación. Ellos no quieren competir con el adversario político, ellos quieren destruir al adversario político”.

Según argumentó Dilma Rousseff, el avance de la derecha en Brasil con el golpe institucional y la prisión de Lula, se dio como forma de evitar el avance en la calidad de vida de millones, de los más pobres y vulnerables. Por esto es que luego del impeachment, el actual presidente Temer avanzó con ataques como la reforma laboral. De hecho, la mandataria aseguró que "Lula está preso porque no pudieron terminar con la agenda del golpe".

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Lo que omite Dilma, es que el PT fue el encargado de dar los primeros pasos en la senda del ajuste, antes de su destitución ilegal. Lo que tampoco dice, es que ni la CUT ni el PT convocaron a ninguna medida de lucha seria para derrotar al gobierno de Temer y evitar el encarcelamiento de Lula.

Más que el espíritu de lucha, lo que hermana al PT de Lula y Dilma con los dirigentes anfitriones de este 1° de Mayo, es la nula intención de enfrentar de verdad los planes de la derecha con planes de lucha serios.

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Además, de la misma forma que los distintos sectores del peronismo en Argentina, el PT brasileño se prepara únicamente para hacer una buena performance en las próximas elecciones. En nuestro país, mientras los trabajadores y trabajadoras muestran disposición a pelear por sus derechos y enfrentar los despidos, los referentes de la oposición les proponen que piensen a quién van a votar en 2019.