Esquerda Diário analiza el texto sancionado sobre la Reforma política y cómo estas modificaciones hacen aún menos democrático el proceso electoral.
Sábado 3 de octubre de 2015
Luego de la sanción de la presidenta Dilma Rousseff, este martes por la noche fue publicado, con pocos vetos, el texto definitivo de la Reforma política. Luego de la sentencia del Supremo Tribunal Federal (STF) que declaró ilegal la donación de las empresas a las campañas políticas, el veto principal era, precisamente, la autorización de las donaciones de empresas. Este es el único tema que aparece en los grandes medios de comunicación. Sin embargo, los cambios que se hicieron afectan directamente a la izquierda haciendo aún menos democrático un proceso ya condicionado por el poder de los empresarios y sus políticos. Analizaremos algunos aspectos de la reforma política y las modificaciones que obtuvo. ¿El fin del financiamiento empresarial se aplicará en 2016? Y si así ocurriera, ¿democratizaría el proceso?
En el Congreso, el presidente de la Cámara de senadores, Eduardo Cunha, presiona para que el Senado vote la Enmienda Constitucional que autoriza la donación de empresas en las campañas políticas. De ser aprobado por el Senado, seguramente, debería luego ser analizado por el STF para juzgar si este cambio en la Constitución sería posible o no, haciendo probable que hasta su aprobación transcurra un largo plazo. Es decir, si los senadores aprueban las modificaciones, se creará un limbo legal en las próximas elecciones. Difícil definir qué estará vigente. Sin embargo, considerando cómo el Senado votó hace unos meses, la probabilidad de que esta enmienda se apruebe es mínima, incluso por parte de figurones del PMDB que votaron en contra en aquel momento y ahora defienden las donaciones de las empresas. La posibilidad de revocar lo que fue votado fue planteado por presidente del STF, el ex abogado de Lula, Toffoli, quien argumentó que sería necesaria una "norma de transición" , para autorizar las donaciones este año o en las próximas elecciones. Incluso si no se aprueba ninguna “norma de transición” esta prohibición no hace de las elecciones un proceso más democrático.
No es verdad que el "poder económico" no condicionará el rumbo de las campañas. Los empresarios podrán donar a las campañas como personas físicas con un techo del 10% de sus ingresos anuales, lo que es una fortuna si pensamos en los grandes donantes en la actualidad, como los bancos y constructoras. Por otro lado, esta Reforma política en nada afecta la distribución oligárquica de las ondas de radio y TV extendidas a lo largo del país permitiendo que transmitan según sus intereses y ocultando a los candidatos que no aceptan, como ocurrió con el candidato a gobernador Tarcisio (PSOL) en Río, que no tuvo ni un solo reportaje en los medios de comunicación y alcanzó casi el 9% de los votos.
Reduciendo el tiempo de campaña para favorecer a los ricos y poderosos
En la nueva legislación el período permitido para realizar la campaña electoral es reducido. Esta reducción afecta tanto al tiempo total de la campaña como el período de propaganda en radio y TV. El acceso a los medios de comunicación era uno de los únicos instrumentos con los que la izquierda contaba para poder ampliar el alcance de sus propuestas. Con esta reducción aquellos que puedan comprar tiempo en TV o anuncios en los diarios contarán con mayor trascendencia. Es decir, un cambio para conservar el status quo y en contra de la izquierda.
Además de reducir los días que durarán las campañas y la duración del horario electoral gratuito, la nueva legislación altera también el tiempo en televisión y radio que se distribuía igualitariamente entre todos los partidos y candidatos que participaban en la elección. Hasta 2014 el tiempo igualitario era equivalente a 30% del horario, ahora será de 10%. Es decir, los 45 segundos con los que los partidos de izquierda sin representación parlamentaria contaban serán recortados a “exorbitantes” 15 segundos. Con esfuerzo y buenos ensayos habrá tiempo para leer un mensaje de twitter.
Este ataque a los tiempos de partidos como el PSTU, PCB y PCO también afectará al PSOL porque a pesar de tener representación parlamentaria, su pequeña bancada frente a la de los partidos patronales, hará ínfima su participación en el 90% restante. Se trata de una cláusula para favorecer al PMDB, PT y PSDB y a todos los gobernantes que monten amplias coaliciones.
PSOL y el resto de la izquierda quedan eliminados de los debates en TV
Otro punto antidemocrático de la Reforma aprobada por Dilma está vinculado a lo que reglamenta para los debates en TV. La legislación anterior obligaba la participación de todos los candidatos de los partidos con representación parlamentaria, lo que excluía al PSTU, PCB y PCO, pero ahora las nuevas reglas son aún más antidemocráticas.
Por la nueva normativa las emisoras de TV sólo están obligadas a exponer candidatos de los partidos con al menos 9 diputados federales. Con la adhesión de Glauber Braga (del PSB), el PSOL pasará a contar con 5. Queda a criterio de las emisoras su inclusión en los debates. Para completar, la participación está condicionada a la aceptación de esta candidatura a la aprobación de 2/3 de los otros candidatos que participan en el debate.
Límites a la formación de nuevos partidos de izquierda
Brasil tiene una de las leyes electorales más restrictivas en cuanto a la formación de nuevos partidos. Para formar una nueva sigla partidaria son necesarios “apoyos” del 0,5% de los votantes para un diputado federal en el país y alcanzando un mínimo de 0,1% de estos “apoyos” en 1/3 las unidades de la federación. A esta norma que exige cerca de 500 mil firmas se le añadió una nueva dificultad, estas firmas no pueden ser de ciudadanos afiliados a otros partidos.
La recolección de 500.000 firmas en por lo menos 9 estados era ya una tarea gigantesca para cualquier organización obrera, o incluso hasta para partidos con financiamiento empresarial como fue el caso de Marina Silva y su Red patrocinada por el banco Itaú. Con la nueva restricción se hace aún más difícil la formación de nuevos partidos y la participación electoral para las organizaciones de trabajadores. Una cláusula funcional para excluir a los trabajadores de las elecciones, como lo es el conjunto de la reforma política votada por el Congreso y sancionada por Dilma.
La izquierda no quiso pelear en serio contra la reforma
Frente a semejante ofensiva la falta de iniciativa de la izquierda para organizar acciones unitarias marcó el tono de su actuación. En primer lugar ninguna organización con registro partidario cuestionó la alteración de la ley que hace más difícil la formación de nuevos partidos. Con “su” problema resuelto, se centraron en los temas en los que se vieron afectados.
El PSOL, tiene la mayor responsabilidad por no haber lanzado una gran campaña contra la proscripción de la izquierda, no utilizó a sus parlamentarios y el hecho de ser más conocido para denunciar esta reforma. Sólo comenzó a hacerlo cuando quedó claro que el mismo PSOL sería excluido de los debates electorales e incluso en este tema no defendió una posición que garantizara los derechos a toda la izquierda, sino por el contrario intentó negociar una fórmula con FHC que garantizara su participación, dejando afuera al PSTU, PCB y PCO.
El PSTU publicó algunos textos y denuncias en vídeos sobre la Reforma, pero se abstuvo de utilizar su peso sindical para organizar acciones que cuestionaran esta proscripción. Finalmente al quedar en claro que Dilma firmaría la reforma, envió una carta a la presidente con un llamamiento.
El PCB y PCO casi no omitieron opinión sobre esta Reforma que les afectará, contentándose con la marginalidad política a pesar de contar con legalidad histórica.
Sin mucho ruido por parte de la izquierda, el régimen político endureció sus posiciones para que los trabajadores no tengan voz en el proceso electoral. Esquerda Diário hizo repetidos llamados a una campaña unitaria contra el régimen político y su intento de proscribir a la izquierda. Los ganadores son los empresarios y los partidos políticos que los sirven.