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DIVERSIDAD SEXOGENÉRICA. Discriminación laboral a personas trans: un problema social

Hace unos días en Altamira, Tamaulipas, una joven trans renunció a su empleo en un restaurante debido al hostigamiento que constantemente ejercía su jefe inmediato. Así se expresa la discriminación laboral.

Leah Muñoz

Leah Muñoz @leahdanmunoz

Miércoles 1ro de febrero de 2017

La violencia laboral (ofensas sobre sus gustos y formas de vestir) por parte del jefe llegó a tal grado que la trabajadora se cortó el cabello, dejó de maquillarse y cambió sus modos femeninos de expresión. Finalmente renunció.

Poca información hay sobre el caso anterior, y como éste muchos casos más de discriminación laboral a personas trans quedan en el silencio, en la impunidad o en meros levantamientos de actas que presumen atender los casos.

Dentro del escenario de violencias que cotidianamente enfrentan las personas trans no solamente están la discriminación familiar, escolar, institucional y en el espacio público, sino que la discriminación laboral juega un papel importante en cual se asienta la marginación e impacta en la calidad de vida que puede tener una persona trans.

La discriminación laboral en cifras

Según la Red Latinoamericana y del Caribe de personas trans (REDLACTRANS) "los promedios de esperanza de vida según los datos que poseen algunas referentes arrojan un mínimo de 35,5 y un máximo de 41,25 años. Mientras tanto la esperanza de vida en Latinoamérica en términos generales ronda los 75 años".

Esta discriminación que en general se manifiesta contra la comunidad LGBTI+ a la hora de buscar un empleo se ejerce de mayor forma contra las personas trans. La transfobia y la ignorancia que le subyace a la misma sobre la comprensión de la diversidad de género llevan a que al momento de pedir trabajo se nieguen empleos por la manera de vivir el género.

No sólo ocurre que se niega el empleo a una persona trans después de entrevistas de trabajo estigmatizándola y considerándola como inferior a las personas cisheterosexuales* en su desempeño de laboral, también ocurre que aquellas personas que transitan en su trabajo suelen ser hostigadas y con el tiempo despedidas.

En México existen pocos estudios serios sobre la situación laboral que enfrentan las personas trans y el gobierno poco ha hecho por generar información sobre el tema y visibilizar un problema social. Basta señalar que en la página del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) no existe ningún dato que registre el número de personas trans que están empleadas.

Un estudio del 2009 titulado “Investigación: Discriminación y exclusión laboral de la población travesti, transgénero y transexual de la Ciudad de México” en donde se entrevistaron a 52 personas trans señala que:
“Existe una alta tasa de desempleo, y ante la falta del mismo se opta por el autoempleo. 54.88% de la población se autoemplea, 25.48% de la población cuenta con un empleo asalariado y un 19.60% de la población se encuentra desempleada. Esto conlleva que un alto porcentaje de la población encuestada no cuenta con ningún tipo de prestación social. (…) Un 64.68% de las personas entrevistadas manifiestan haber sufrido discriminación laboral”.

Discriminación y heteronormatividad

En el imaginario social las personas trans no figuran ocupando empleos estables y con salarios dignos o teniendo acceso a estudios universitarios. Al contrario a las mujeres trans se les piensa como destinadas al trabajo sexual, ser bailarinas o dedicarse al estilismo. Y si bien es verdad que gran parte de las mujeres trans se ganan la vida en eso, en gran medida se debe a la discriminación laboral.

Mucha de esta discriminación laboral se encuentra vinculada a las exigencias de la sociedad heteronormativa y a la falta de un reconocimiento legal de las personas trans.

Por una parte existe la exigencia de que una persona trans no será reconocida si no se alinea legalmente para que exista “congruencia” entre sus documentos y su nueva apariencia de género. Es así que muchas personas son desconocidas en sus documentos (escolares, salud, identificación oficial, etc.) encontrándose en la incertidumbre de reconocimiento legal que les niega el acceso a distintos servicios.

Ligado a lo anterior la negación por parte de las autoridades en garantizar el acceso a un cambio de documentos y a una Ley de Identidad de Género que permita cambiar de género legalmente (algo que sólo se ha conseguido en la ciudad de México) dificulta la situación de vida de muchas personas trans. Al contrario, las autoridades continúan legislando en favor de las demandas de grupos conservadores y de ultraderecha como el Frente Nacional por la Familia que se oponen a que exista una Ley de Identidad de Género.

Cambiar la situación social de las personas trans no solamente implica el acceso a una Ley de Identidad de Género sino el acceso a un trabajo estable y con salario digno.

En Argentina el movimiento trans ha luchado por una Ley de Cupo Trans la cual obliga a las distintas provincias “a ocupar en un 1% de la totalidad de su personal a personas travestis, transgénero y transexuales ya que el estado es el responsable de garantizar el derecho a la igualdad, a la identidad de género y al trabajo formal para mejorar la calidad de vida de las personas trans.”

Una ley así en México generaría mejores condiciones de vida para las personas trans en México. Sin embargo, esta ley como la Ley de Identidad de Género en todo el país sólo se conseguirá con la movilización de las personas trans y el conjunto del movimiento LGBTTIQ junto a las mujeres, la clase trabajadora y los sectores populares, en contra de aquellos que cercenan las sexualidades no cisheterosexuales y que legislan para la Iglesia y los sectores conservadores.

*cisheterosexual: persona cisgénero y heterosexual. Cisgénero es aquella persona que continúa en el género que se le asignó de nacimiento.