El debate sobre el aborto ha bajado en intensidad, oculto tras la crisis de los partidos por los escándalos de Soquimich, Penta y Caval y las importantes luchas que están llevando adelante estudiantes y profesores, pero se mantiene activo en la demanda de las organizaciones feministas y de mujeres.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Martes 30 de junio de 2015
En la Comisión de salud de la cámara de diputados se sigue debatiendo sobre el proyecto de aborto, invitando a distintas organizaciones a discutir. Mientras la derecha y las iglesias rechazan cualquier posibilidad de legislar sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en la Nueva Mayoría están divididos sobre el proyecto, con sectores importantes de la Democracia Cristiana que lo rechazan.
En el video #Cuentasconmigo, diferentes personas apoyan la campaña por la despenalización del aborto, entre ellas Amparo Noguera, quién señala que “impedir el aborto terapéutico sabiendo que el feto no va a sobrevivir al parto, es también una forma de tortura”. Marcelo Alonso por su parte señala que “si una mujer aborta puede ir a la cárcel, si un médico la atiende para salvar su vida, también”.
Una serie de médicos, como Guillermo Galán, también apoya la demanda, mientras la matrona Carolina González indica que “Tú no eres una delincuente, y yo tampoco”. Otros médicos obstetras, cirujanos, matronas, ginecólogas y de otras especialidades, también son parte del video que impulsa la organización Miles y la Fenpruss (Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud”.
A nivel internacional, Amnistía Intenarcional señala que si bien el proyecto actual es limitado, es un punto de partida para avanzar en la protección y derechos de la mujer. En su página web indican que las mujeres que toman la decisión de interrumpir el embarazo “se ven empujadas a viajar al extranjero o arriesgarse a abortos clandestinos e inseguros, poniendo en riesgo su vida y exponiéndose a la criminalización; o bien, se ven obligadas a continuar embarazos contra su voluntad”, critican al Estado de Chile por desconocer esta situación y lanzan la campaña “Chile no protege a las mujeres. La criminalización del aborto viola los derechos humanos”, como indica su directora Ana Piquer.
Para la organización Pan y Rosas Teresa Flores “si hoy no existe el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito, la educación no sexista ni heteronormativa, si hoy no hay entrega efectiva de anticonceptivos, es porque a este sistema no le conviene, puesto que sus intereses están puestos en que exista una gran mano de obra barata que pueda generar sus millonarias ganancias, sin importar en qué condiciones. Por ello, se realiza un proyecto de aborto terapéutico, que sólo cubre un porcentaje reducido de casos, mientras miles de mujeres mueren o sufren las consecuencias de un aborto clandestino. Porque no decimos aborto por el aborto, porque exigimos que no se hagan los ciegos frente a la realidad de miles de mujeres y familias en el mundo, porque legalizar el aborto no obliga a ninguna mujer a abortar si no lo desea, porque son las mujeres más pobres quienes pagan el precio más alto de la clandestinidad y la ilegalidad de un aborto, y son finalmente las que se responsabilizan de miles de familias en el mundo”.
También se cuestiona lo limitado del proyecto, que solo responde al 5% de los casos de aborto, dejando a la inmensa cantidad de mujeres que aborta por distintas razones, condenadas a la precariedad de los abortos clandestinos.