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Red Internacional
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La Semana Política. Doblegados, demagogos

El retroceso parcial volviendo al arresto domiciliario para la machi Linconao, doblegó al régimen. Es resultado de su lucha. También de la debilidad del régimen, expresada otra vez en la CEP con algo nuevo, la consolidación de de una nueva izquierda. Y la nueva respuesta que ensayan, es una farsa.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Lunes 9 de enero de 2017

Doblegados

El cambio, a último momento, en la condena a la machi Linconao, devolviéndola al arresto domiciliario, es un triunfo de su lucha, con la huelga de hambre que llevó valientemente adelante.

Como todo lo que hacen el Gobierno, el Parlamento, sus partidos y su Justicia, es a medias, porque la mantienen bajo la ley anti-terrorista instaurada desde la dictadura. A pesar de que cada una de las acusaciones que hicieron, se derrumban como burdos montajes.

Tal fue el triunfo, que escandalizó a los defensores del régimen y las empresas, acusando a la machi de ejercer una presión moral al realizar una huelga de hambre.
Este triunfo de esta lucha puntual, podrá avanzar fortaleciendo la organización y lucha del pueblo mapuche, incluyendo su alianza con la clase trabajadora, explotada por los mismos empresarios y sus partidos, y otros sectores oprimidos, como las mujeres organizándose ahora en el movimiento Niunamenos.

Va de la mano de la debilidad del régimen, que se expresó una vez más en la última encuesta CEP: a pesar de estar desplegados en campaña presidencial hace meses, ninguno de los candidatos del régimen supera el 20% de aprobación. Pero hay algo más.

Lo nuevo

La encuesta CEP no solo vuelve a dar cuenta de la debilidad del régimen. También da cuenta de algo nuevo: la consolidación del espacio de una nueva izquierda, que se expresa en que de las tres figuras con mayor aprobación, dos son de sectores de esta nueva izquierda. En el primer lugar esta Guillier, con 47% de aprobación. Y le siguen Gabriel Boric del Movimiento Autonomista con 45% y Giorgio Jackson de Revolución Democrática con 41%, ambos impulsando junto a otras organizaciones un nuevo referente, el Frente Amplio.

Dentro del espacio de la nueva izquierda, se abren debates. El Frente Amplio apuesta, con diversas discusiones en su interior que se conocen más o menos públicamente, a una alternativa anti-neoliberal y por los derechos sociales. A su izquierda, pugna por construirse un referente anti-capitalista de la clase trabajadora, que se expresa con la inscripción del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR), a la vez que encabeza la lucha de sindicatos en sectores industriales, de servicios y del sector público, y en el desarrollo del movimiento NO+AFP y de la lucha por Niunamenos del movimiento de mujeres.

El Frente Amplio se consolida en el escenario electoral, apareciendo con sus principales figuras en las encuestas y preparando una lista parlamentaria única y una candidatura presidencial, apoyada en triunfos como el de Sharp en Valparaíso. ¿Se podrá afirmar políticamente, esta perspectiva electoral?
Las respuestas de un régimen alertado son variadas.

El credo de la derecha

La derecha mostró su verdadero credo con el rosario de acusaciones que lanzaron contra la lucha de la machi Linconao: “subversivos”, “terroristas”, rezaban el diputado UDI Gustavo Hasbun, o el comentarista con micrófono y repetidor de verdades generales de la derecha Fernando Villegas, el ex presidente RN carlos Larraín, y el propio candidato Sebastián Piñera.

Si lo unimos a la ofensiva anti-inmigrantes de hace unas semanas de Ossandon y Piñera; y la definición de prepararse contra la nueva izquierda del ex candidato a presidente de la UDI Bellolio, queda claro para qué se prepara la derecha.

La farsa de la renovación de la Nueva Mayoría

En la Nueva Mayoría perdieron el rumbo. ¿Vuelta renovada a la Concertación con Lagos? ¿Camino propio de la DC? ¿Ampliar la Nueva Mayoría? ¿Lagos, Insulza, Atria, Tarud, Goic, Guillier?

Mientras tanto, avanza Guillier. En el acto de proclamación que le hizo el Partido Radical en el Parque O’Higgins, mostró algo más de sus cartas.

Más allá de la devolución de favores al Partido Radical, y de su relación mutuamente beneficiosa (una cara para un partido sin rostro, un partido para una cara sin cuerpo), la referencia fue a Pedro Aguirre Cerda. Muestra las cartas, en un sentido de continuidad reformista con la Nueva Mayoría y Bachelet, se deslinda, al calificarlo como el presidente más grande de la historia de Chile, de la DC con Frei Montalva y del PS/PC con Allende. Pero carece de base. Lo que dio sustento a Pedro Aguirre Cerda, fue justamente haber logrado una alianza que hoy parece imposible: con el Frente Popular, el apoyo de las organizaciones sindicales, tras el retroceso después de sus grandes luchas, con la integración de la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH); y la aprobación o tolerancia de la oligarquía, al negarse a sindicalizar al entonces movilizado movimiento campesino, a la vez que se afirmaba en el empresariado industrial que se fortalecía ayudado por la CORFO.

Hoy, el remedo de aquello en años neoliberales, fracasó, y esto no pasa de una referencia literaria.

El escenario electoral está abierto, y también el político, con un epsacio de una nueva izquierda heterogénea, política, sindical y social, en movimiento, consolidándose y fortaleciéndose.