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Red Internacional
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Magisterio. Docentes en riesgo... ¿y el SNTE?

El pasado 14 de marzo, la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) emitió un comunicado en el que “expresa su total respaldo a las disposiciones anunciadas por las secretarías de Educación y de Salud, para prevenir casos de Covid-19 en las escuelas.”

Martes 17 de marzo de 2020

La cúpula de la organización magisterial, encabezada por Alfonso Cepeda, se jacta de haber contribuido con recursos, información, materiales didácticos y audiovisuales, a fortalecer entre la comunidad educativa las acciones de prevención recomendadas por las autoridades de salud. Asimismo, informa que “permanece al tanto de la salud de los agremiados para, en caso de ser necesario, tomar las medidas conducentes.”

Finalmente, en su comunicado el SNTE hace “un llamado a los trabajadores de la educación y a los mexicanos a que atiendan puntualmente las recomendaciones de prevención ante el coronavirus”, haciéndonos corresponsables ante “este nuevo desafío”.

Condiciones escolares insalubres

Lo que los burócratas sindicales del SNTE omitieron decir, pero sabemos las y los docentes frente a grupo, es que la mayoría de las escuelas del país son lugares donde existe un alto riesgo de contagio ante el Covid-19.

En muchas de ellas hay cientos de niños y adolescentes hacinados, sin condiciones sanitarias óptimas, sin médicos y sin recursos básicos (como jabón, gel, papel, etc.), e incluso sin agua corriente. Esto es consecuencia del histórico rezago en el presupuesto destinado a la educación pública, característico de los sexenios neoliberales, que el actual gobierno mantiene con el aval del charrismo sindical.

Ahora se pretende que, de buenas a primeras, las madres y los padres de familia, junto con las y los docentes, paliemos estas carencias, dotando a las escuelas de los insumos sanitarios básicos, de mano de obra para desinfectarlas y para aplicar filtros de salud al alumnado.

Como docentes no podemos negarnos a colaborar en lo que esté a nuestro alcance para combatir la epidemia de Covid-19, pero el gobierno debe dotar a las escuelas de personal especializado en salud e higiene, así como de todo lo necesario para garantizar condiciones sanitarias óptimas. No se deben descargar estos gastos en las familias trabajadoras y pobres, que ya de por sí verán afectada su economía por las consecuencias de la epidemia.

Medidas tardías

En estas condiciones, la interrogante no es si llegará o no el Covid-19 a nuestras escuelas sino qué tan rápido y a cuántas alumnas y alumnos, docentes, trabajadores, madres y padres de familia afectará.

En lugar de anticiparse para evitar contagios, la SEP y el gobierno decidieron postergar la suspensión de clases hasta el 20 de marzo. Peor aún, a las y los docentes de educación básica se nos convocó a asistir también el día 23, a una reunión extraordinaria de Consejo Técnico Escolar y no sabemos si tendremos que seguirnos presentando después, como si no tuviéramos que trasladarnos hacinados en el transporte público para llegar a nuestras escuelas, aumentando nuestro riesgo de contagio.

El SNTE tiene que exigir a la SEP la suspensión inmediata de actividades escolares. Si éstas continúan, el sindicato tiene que demandar al gobierno que garantice condiciones sanitarias óptimas en todas las escuelas, dotándolas inmediatamente de los recursos materiales y humanos necesarios. Ante la epidemia en curso, es criminal aceptar que las y los trabajadores de la educación sigamos laborando en condiciones insalubres y de riesgo.

Muchas y muchos docentes somos madres y padres de familia. El sindicato también debe demandar licencias con goce de sueldo para las y los docentes que tengamos que cuidar a nuestros hijos menores en los próximos días y mientras dure la contingencia. Lo mismo hay que exigir para las madres y padres de nuestras alumnas y alumnos.

Servicios de salud en crisis

Mención especial merece la “atención” que supuestamente darán los charros del SNTE a la salud de los agremiados: más de un millón de trabajadores de la educación en todo el país.

Una primera medida, que deberían de haber tomado ya desde hace tiempo (si verdaderamente nos representaran), es denunciar y combatir las condiciones de abandono y deterioro del ISSSTE (como las del resto de las instituciones de salud pública), que entre otras cosas se expresan en la falta de medicamentos y de personal suficiente para garantizarnos una atención de calidad y digna. Condiciones que ante la epidemia amenazan con volverse más críticas.

Es necesario demandar que en todas las clínicas haya pruebas gratuitas que permitan detectar el Covid-19 en las y los trabajadores de la educación y de los demás sectores que lo requieran. Que el gobierno contrate a médicxs, enfermerxs y todo el personal necesario, así como centralice todas las clínicas, consultorios y camas disponibles (incluyendo las de instituciones privadas), para atender a los enfermos de manera oportuna, eficaz y digna. Es necesario reorientar el gasto público para la construcción de más escuelas y hospitales, no para cuarteles ni para pagar la fraudulenta deuda pública, externa e interna.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que históricamente se ha perfilado como oposición a los charros del SNTE, lamentablemente hasta ahora no se ha pronunciado ante las insuficientes medidas planteadas por el titular de la SEP para enfrentar la epidemia, a pesar de que una comisión de esta organización se reunirá con representantes del gobierno federal el 17 de marzo. Llamamos a la CNTE a atender estas preocupaciones y a velar por la salud del magisterio, exigiendo medidas urgentes y necesarias como las que planteamos.

*Docente de secundaria. Integrante de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase.