El Banco Central sigue bajando las tasas de interés y hace gala de un freno a la inflación futura. Pero el primer semestre mostró los límites de una estrategia monetarista que aceitó la bicicleta financiera y apostó a enfriar la economía.
Jueves 7 de julio de 2016 09:26
El martes, el Banco Central volvió a disminuir las tasas de las Letras del Banco Central (LEBACs) a 30,25 % a 35 días. Desde fines de abril, cuando las tasas estaban a 38%, las tasas empezaron una paulatina y regular disminución que en la última licitación se repitió. Esta baja en las tasas viene acompañadapor anuncios sobre un descenso en las expectativas de inflación.Pero no está descartado un impacto en el dólar que tenga efectos retroactivos sobre el nivel de precios, mientras la bicicleta financiera y la “bola de nieve” de la deuda del Central se acumulan.
La estrategia del BCRA fue subir las tasas y mantenerlas en esos niveles para frenar la economía y suavizar la depreciación del dólar. Esto da como resultado una acumulación de deuda de aproximadamente 543 mil millones de pesos (considerando el mercado secundario) que ha generado una verdadera bola de nieve.Esto genera una bicicleta financiera renovable a corto plazo, ya que el 65 % de las LEBACs vence en los próximos 35 días y el 86 % en los siguientes 3 meses.
Es decir, en la visión monetarista de este Gobierno (la cual explica a la inflación con aumento de la base monetaria) esta deuda debería tratar de mantenerse, ya que por lo contrario inyectarán ese dinero en la circulación. Es por eso que es llamada “bola de nieve”, ya que es una deuda que cada vez crece más, puesto que se le cargan intereses (y que en los últimos meses han sido muy altos).
La reducción de tasas tiene que ver con esta lógica de frenar una pelota que en algún momento tendrá que pagar el Banco Central. De todas maneras tampoco pueden bajarlas mucho y deshacer el atractivo de esta inversión. Para mantener esta reducción va a resultar de vital importancia que no haya una disparada inflacionaria ni un alza importante en el tipo de cambio que haría retroceder una vez más, como lo hizo en marzo, a la entidad. Otra herramienta que utilizó el Central fue la suba en los encajes a los Bancos, lo que generó el efecto que buscaban con las tasas altas (sacar dinero del mercado) pero sin incurrir en ese alto costo que eran las tasas elevadas.
Para continuar con la reducción de las tasas sin generar demasiados rebotes en el dólar y en el ánimo de los mercados, el BCRA quiere mostrar a toda costa que la inflación está bajando y por eso publicó un informe con el relevamiento de 46 analistas que indican que en promedio, los precios minoristas a nivel nacional en los próximos 12 meses aumentarán un 21,5%. Para ello, considera que las expectativas de la política monetaria será situar la tasa de LEBACs en un plano descendente hasta converger a un nivel de 20 %.
Como se puede ver, estas variables están alineadas con la expectativa de inflación y la expectativa devaluatoria que también ronda un 20% de devaluación. Por lo tanto, para el Gobierno va a ser central el comportamiento de estas variables, ya que el desfase de una podría generar un efecto cadena en el resto. Es importante destacar que en su visión monetarista, y en vías de enfriar la economía, la base monetaria casi no se amplió. De valores de $621.978 al momento de asumir, la última publicación que nos arroja datos al 30 de junio nos indica que el crecimiento fue de 1,5% siendo la base de $631.231 millones. De todas maneras, esta es una visión parcial, ya que el mecanismo que utiliza la actual autoridad monetaria es la de contraer la base, mediante la esterilización que genera que el nivel de deuda sea muy alto, lo que puede seguir generando presiones inflacionarias. Para graficar, solamente la deuda por LEBACs (en pesos) representa un 86 % de la base monetaria.
Fragilidad en el dólar
El dólar en Argentina es una señal del estado de humor de los mercados. Durante los últimos meses el cóctel de tasas y la liquidación de las exportaciones lo habían mantenido cercano a los $14. Sin embargo, las últimas semanas trajeron una disparada en el precio del mismo que generó un alza de hasta el 10%. Mucho se habló del “Brexit” aunque a decir verdad, salvo el rebote en el dólar al día siguiente, no se puede decir que hasta ahora haya tenido un efecto más pronunciado en el tipo de cambio. Mientras la libra sigue en un rumbo descendente (ayer tocó mínimos en 30 años) con una depreciación de más del 12%, el resto de las monedas con las que más comercia Argentina y explicarían la depreciación del 4% que tuvo el dólar, no corrieron la misma suerte. Por ejemplo el Real se apreció 1,5% mientras que el Yuan chino disminuyó en comparación con el dólar un 1%.
Para generar una variación suavizadaen el tipo de cambio y que se ubique por debajo de los $16,50 que espera el Gobierno, dependerá de la entrada de capitales por el blanqueo más las inversiones, que por ahora no están llegando, o tomar nueva deuda, que hasta ahora parecer ser la receta favorita de Gobierno actual.
Además persisten las presiones de los exportadores que no se conforman con el salto de gananciasobtenido gracias a un aumento del dólar de más de 50 %, la liberación o diminución de las retenciones, la presión del gobierno por salarios reales a la baja y cierta recuperación en algunos precios de ciertos commodities.