Durante estos últimos días se ha visto un escenario complejo a nivel internacional, donde diversas potencias comienzan a desplegar importante implemento militar, generando un clima guerrerista de gran impacto mediático.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Domingo 16 de abril de 2017
La detonación del conflicto ruso-estadounidense
Una situación increíblemente tensa se vive a nivel internacional, donde la discusión política entorno al desplazamiento militar de diversas potencias armamentistas a tomado la palestra durante esta semana.
Y es que luego de que Donald Trump respondiera con casi 60 misiles Tomahawk a la base del ejército Sirio en Shayrate –producto del eventual ataque químico del gobierno Sirio en Jan Seijun- potencias como Rusia han tenido que mostrarse preparados a esta escalada de sucesos armamentistas que vienen golpeando a los bloques hegemónicos y dinamizando la geopolítica a nivel mundial.
Es así como incluso el presidente de Rusia Vladimir Putin, tuvo que salir a defender su posición de alianzas con Siria e Irán, tras la interpelación del gobierno norteamericano, de llegar a un acuerdo y sacar del mando al presidente Bashar Al Assad. “Nuestra línea de mando se basa en el derecho internacional y no en una elección tipo nosotros o contra nosotros” señaló el ministro de relaciones exteriores Serguei Lavrov.
Por su parte EE.UU, haciendo imagen de su fuerza el día jueves lanzó en Afganistán, su más potente arma no nuclear, la GBU-43/B, la cual es conocida como “la madre de todas las bombas”, según afirman las autoridades con el objetivo de destruir un importante centro de operaciones del Estado Islámico (EI).
Corea del Norte caldea los ánimos armamentistas
Sin embargo un nuevo actor ha entrado a la contienda al parecer. Se trata ni más ni menos que Corea del Norte, gobierno que desde hace tiempo viene practicando una serie de ensayos con misiles, tensionando las relaciones políticas con su vecino Corea del Sur y Japón. Ante este despliegue desafiante, es que el mismísimo Donald Trump ha tenido que salir a convencer a China, aliado de los Norcoreanos, de intervenir en la situación a favor de la posición norteamericana de control en la zona. “Corea del Norte se ha estado portando muy mal. Ellos han estado jugando con EE.UU durante años. China ha hecho poco por ayudar” manifestó el presidente multimillonario.
El gobierno de Kim Jong Un se ha mostrado estoico frente a la situación e incluso, envalentonado con provocaciones hacia EE.UU. "Estamos completamente preparados para afrontar cualquier tipo de guerra con nuestras armas nucleares si EEUU ataca la península de Corea" señaló el Vicepresidente del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte Choe Ryong-hae.
El desfile de armas en medio de la barbarie capitalista
Es así como vemos que ante esta escalada en el conflicto de las potencias mundiales a nivel internacional, cual pasarela comienzan a desfilar sus armamentos de guerra, haciendo alarde de su fuerza e intentando mostrar su poder a nivel militar, generando un enorme remesón, tanto social, político y económico.
Pero quien paga el costo del capitalismo y sus guerras es el pueblo trabajador condenado a condiciones de vida paupérrimas. La salud, el trabajo o la vivienda nada solucionan las guerras que están al servicio de los grandes empresarios y la perpetuación de este sistema de explotación. Miles de inmigrantes que escapan de las guerras se enfrentan a la legalidad que los excluye, teniendo las peores oportunidades de rehacer su vida y de tener un mejor vivir. La guerra y la barbarie actual, tiende a sólo un lado de la balanza, al de las grandes potencias capitalistas y los distintos regímenes, que buscan sacar el mejor trozo de la torta, mientras las consecuencias las paga el pueblo pobre.
Por eso se vuelve esencial la solidaridad con el pueblo trabajador de los países afectados por la guerra y el imperialismo a nivel internacional, quienes deben enfrentar las penurias de la situación política, donde por medio de los sindicatos y sus formas de organización popular, consigan dar una respuesta independiente y de clase que fortalezca la unidad de los explotados y oprimidos del mundo entero, que se proponga poner en pie un gobierno de las y los trabajadores.