Verónica Chino, tesista de la carrera de agronomía de la UMSA fue hallada muerta el 15 de enero de 2012, contra todas las pruebas, la justicia declaró que se suicidó; en condiciones similares murió hace 3 semanas Lili Limachi.
Dalila Fabreger Militante de Pan y Rosas
Viernes 6 de mayo de 2016
Foto: Pan y Rosas
Ya pasaron cuatro años desde el asesinato de Verónica Chino, una tesista de la carrera de agronomía que realizaba trabajo de campo en una comunidad de Luribay, La Paz. Ahora se suma el asesinato de otra compañera de agronomía que, en condiciones similares realizaba su tesis en la zona de Chicani, al sur de la ciudad de La Paz.
Verónica Chino tenía 22 años y accedió a la modalidad de beca tesis para poder cumplir su meta de ser Ingeniera agrónoma. Fue a realizar su trabajo de campo en compañía de dos de sus compañeros del centro de estudiantes de la carrera de agronomía, uno de ellos, tesista también que realizaba su trabajo de campo en una comunidad cercana. Estos compañeros, en sus declaraciones, indicaron que habían retornado a La Paz el sábado 14 de enero por la tarde, pero al día siguiente domingo 15 (cuando apareció Verónica muerta) ellos habían sido vistos a las 6 de la mañana caminando a pie y cruzando el rio de Luribay, por los comunarios del lugar. Testigos refieren que el compañero tesista de Verónica la acosaba.
La policía de Luribay concluyó que Verónica se suicidó, lo cual, según la abogada de la familia, Paola Barriga “es absolutamente absurdo, porque el cordón con el que supuestamente se habría ahorcado (de su chamarra) no tenía las dimensiones necesarias para un ahorcamiento y todas las autoridades que la acompañaban fugaron” (La Razón, 20/03/2015).
La madre de la universitaria vive en Luribay, es de escasos recursos e hizo grandes esfuerzos económicos para que la indagación se haga en ese municipio, “La joven no se ahorcó y este delito no puede quedar en la impunidad” (La Razón, 20/03/2015). La Policía que requisó el teléfono móvil de la tesista, lo devolvió a su madre sin la memoria, se denunció en 2012.
La impunidad para los culpables de este crimen ha repercutido en un nuevo asesinato que promete quedar en el olvido como el caso de Verónica. La tesista Lili Limachi fue hallada muerta el 17 de abril del presente año en la zona de Chicani donde realizaba trabajo de campo para su beca-tesis, en una granja particular de la zona. Las pruebas indican que se trataría de un feminicidio con violencia sexual de por medio, pero hasta el momento la fiscalía no ha hecho lo necesario para esclarecer el caso y con el tiempo corriendo se teme que las pruebas se pierdan y el asesinato se haga pasar nuevamente por suicidio.
En este marco, las y los estudiantes de la UMSA estamos indignados y exigimos que se vuelva a abrir el caso de Verónica Chino, cuya familia exige justicia, a la par que se dé con los culpables de la muerte de Lili. Exigimos que se investiguen las irregularidades de la investigación y que se lleve a los criminales a juicio, así como a los responsables y autoridades involucradas en el caso. Al igual que la impunidad en el caso de Verónica puso a todas las estudiantes de la UMSA en una situación de vulnerabilidad extrema, que terminó en el asesinato de Lili en circunstancias similares. Estamos conscientes de que si no existe justicia en ambos casos, ninguna de nosotras estaremos a salvo y queremos luchar por sentirnos seguras, a pesar de tener en contra a todo un sistema podrido y corrupto, como es el de la UMSA hoy por hoy, donde tenemos un rector que prefiere quedar bien con todos antes de hacer justicia, donde las camarillas docente-estudiantiles protegen sus intereses y de los poderosos, solventando y reafirmando las prácticas machistas que día a día se ven y sienten en la universidad.
La injusticia en los casos de Verónica y Lili nos afecta a todas, nos pone en estado de vulnerabilidad a todas, especialmente a las mujeres de condición más humilde. Es la derrota de las mujeres universitarias, que no es más que el reflejo de la derrota de las mujeres bolivianas mientras nos quedemos de brazos cruzados.
Las cifras lo dicen todo, la situación es alarmante. Así, aunque con algunos datos más actuales que otros, se vive la violencia de género en Bolivia.
7 de cada 10 mujeres en Bolivia han sufrido algún tipo de violencia:
• Entre 12 países latinoamericanos, Bolivia registra los mayores índices de violencia contra la mujer (OPS/CDC, 2013.)
• Una mujer muere cada tres días víctima de feminicidio en Bolivia (CIDEM, 2012). El feminicidio infantil y adolescente está en aumento.
• De cada 10 personas que acuden a los Servicios Legales Municipales (SLIM), 9 son mujeres -incluidas las niñas- que sufrieron agresiones físicas, psicológicas, sexuales y económicas (INE, VIO – 2010)
• 12 denuncias de violencia sexual contra mujeres adultas y niñas por día han sido registradas en 4 instituciones públicas y 7 privadas, de las capitales de 6 departamentos del país y El Alto (Observatorio de Género, Coordinadora de la Mujer, 2008). De los registros de denuncias que contenían la edad de las agredidas, más de la mitad eran menores de edad (un equivalente a 62%).
• Más del 50% de mujeres entrevistadas en estudio reciente de ONU Mujeres sobre percepciones de las bolivianas en torno al ejercicio de derechos declararon como frecuente o muy frecuente la violencia contra la mujer en su círculo familiar o cercano.
• Siete de cada diez personas de las poblaciones LGBT, han sido víctimas de amenazas e insultos, como la forma más común de agresión, seguida de humillación y golpizas especialmente en la población Trans. Sólo una de cada siete personas LGBT, denuncia los actos de violencia de las que son víctimas y sólo una de cada diez la vulneración de sus derechos.