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Red Internacional
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Mundo Obrero. “Durísimas” críticas de la CGT al discurso de Macri

Además de empresarios y gobernadores, de los anuncios participó el triunvirato de la CGT y otros referentes del sindicalismo peronista. El pacto, las obras sociales y el modelo sindical.

Ulises Valdez @CLAVe

Lunes 30 de octubre de 2017

Se sabe. Este lunes era el día elegido por Macri para anunciar, tras el triunfo electoral, las reformas que tiene pensadas para la próxima etapa. Ante gobernadores, parlamentarios, jueces y sindicalistas, el Presidente pidió “consensos básicos” para avanzar en sus políticas de ajuste.

Durante 45 minutos predicó sobre la “responsabilidad fiscal”, “los costos laborales”, “la calidad institucional” y otros temas.

Pero algunos pasajes de su discurso estuvieron, como era de esperar, especialmente dedicados a los trabajadores y sus sindicatos. Lo escuchaban, sentados todos juntos, los representantes de las cúpulas gremiales invitadas. Adelante, los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. Más atrás, otros sectores del sindicalismo peronista. Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri, Francisco Gutiérrez y Sergio Romero, también integrantes del Consejo Directivo de la CGT, y otros que hoy no lo están como Ramón Ayala (UATRE-62 Organizaciones) y Omar Viviani (Taxistas-MASA).

Uno de ellos dejaría una frase de antología ante la pregunta de un periodista sobre la actitud de la comitiva en los anuncios de Macri. "Uno aplaude por cortesía" dijo Schmid.

A pesar de las pocas definiciones que dejan los discursos generales y “motivacionales” de Macri, habrá que prestar atención a algunas de ellas. ¿Hay demasiados sindicatos en la Argentina? ¿hay un plan para concentrar aún más el sistema de obras sociales manejadas por la burocracia? ¿Se profundizarán los ataques contra los “privilegios” de los estatales? ¿Cómo será la reforma laboral que discuten con “la representación del trabajo”?

Algunas definiciones, una falsa polémica y el pacto que continúa

-Sindicatos fuertes y “transparentes”. "No puede ser que haya más de 3 mil sindicatos y solo 600 firmen paritarias anualmente. Necesitamos organizaciones sindicales fuertes y transparentes, que tengan la vocación de representar a los trabajadores" dijo el Presidente. Que existan 3000 sindicatos y solo 600 puedan firmar paritarias se explica por la vigencia del “modelo sindical peronista”, donde el Estado regimenta la vida gremial de los trabajadores y en sus organizaciones se perpetua una burocracia verticalista que no permite ningún tipo de democracia. Vale el ejemplo del Subte, donde la inmensa mayoría de los trabajadores creó su propio sindicato y la empresa y el gobierno solo negocian con la cuestionada UTA. Para marcar la cancha, Daer respondió el planteo de Macri: "Puede haber tantos gremios como crean los trabajadores… a partir de ahí, que puedan tener personería gremial, es otra cosa". Algunos medios quisieron ver una falsa polémica. Al mensaje hay que leerlo de la siguiente manera: para las reformas que vienen, necesitamos una burocracia fuerte, capaz de sostener el pacto con los empresarios y el gobierno; la “transparencia”, en manos del amigo del “Momo” Venegas, tiene que ser interpretada como una amenaza de carpetazo a los sindicalistas que pongan algún reparo. ¿Se viene una avanzada contra los sindicatos simplemente inscriptos y las comisiones internas?

-Obras sociales “bien administradas”. "Otro caso es el de las obras sociales, en la Argentina hay 280, de las cuales sólo 40 representan al 70 por ciento de los trabajadores. Queremos obras sociales fuertes y bien administradas para mejorar la calidad de vida y la atención a la salud de los trabajadores y sus familias” dijo Macri. La verdad es que la desregulación y concentración del sistema ha sido una política de Estado, que ha tenido al sindicalismo como socio. Entre ambos se reparten lo recaudado del bolsillo obrero, y el Estado tiene retenidos más de 25.000 millones de pesos para “tratamientos especiales” y los sindicatos “chicos”. Ellos son los administradores, o sea los responsables del estado deplorable de la mayoría de las obras sociales. Uno de los que lo aplaudía era Ramón Ayala, el sucesor del “Momo” Venegas en la UATRE, el hombre que lucró con la salud de los peones rurales, con medicamentos truchos y sobrefacturados, mientras cobraba 100 mil pesos mensuales por administrar OSPRERA. ¿Algún reclamo a los fondos retenidos? Ninguno. ¿Se viene una reestructuración del sistema de salud sindical?

-El caballito de batalla. “La mafia en los juicios laborales es uno de los principales enemigos de la creación de trabajo en nuestro país", dijo Macri. La realidad es que en la Argentina la verdadera mafia son las Aseguradoras de Riesgos de Trabajo que lucran con la salud obrera. En el último balance conocido, las ART tuvieron una ganancia neta de 3.000 millones de pesos, gracias a que solo el 2% de los siniestros son aceptados como tales. ¿Qué dijeron los dirigentes de la CGT cuando le preguntaron su opinión sobre el discurso de Macri? Nada.

-Los “culpables” del déficit fiscal. Otro de los blancos fueron los empleados públicos, cuyo aumento sería producto de la existencia de “quioscos para los amigos de la política". También los empleados judiciales, que "gozan de un régimen de licencia muy generoso”. A pesar de la nueva amenaza de más despidos y peores condiciones para los trabajadores del Estado, Andrés Rodríguez aplaudió el discurso sin ningún problema. Claro, si viene de aprobar cláusulas de presentismo y productividad en la paritaria de la administración pública.

-Las reformas que se vienen. "En los próximos días presentaremos algunas iniciativas que venimos conversando con la representación del trabajo" dijo Macri. Seguramente prefirió no ventilar las conversaciones que vienen teniendo empresarios, funcionarios y sindicalistas por la reforma laboral. Una reforma que, se sospecha, puede llegar a ser en cuotas. Por un lado, avanzando con modificaciones en la legislación (eliminación de aportes patronales, reintroducción del régimen de pasantías, reformas en el régimen de ART). Por otro, con la flexibilización de los convenios por gremio, como ya han hecho los petroleros o en la construcción. ¿Alguna referencia de la CGT? Otro silencio.

-Pacto. “Invitamos a dialogar a nuestra dirigencia sindical" concluyó el Presidente en su discurso. El llamado era una formalidad. Todos saben que sin el paciente “diálogo” de las cúpulas sindicales hubiera sido imposible que el gobierno hubiese llevado adelante el ajuste de los últimos dos años. Por las dudas, el triunviro Acuña aclaró que el pacto seguirá firme. "Creo que hay una evolución en el gobierno y por eso es esta convocatoria al diálogo. Nosotros vamos a colaborar en lo que sea. El Gobierno sabe que cuando hemos ido a un paro o una movilización es porque estamos descomprimiendo un malestar social" dijo sin ponerse colorado.

Parece que la actitud de la CGT es un poco más que "cortesía".