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Red Internacional
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Catalunya. ERC y JxCat se olvidan del 1-O y la República

La pelea por la hegemonía entre Esquerra y JxCat nada tiene que ver con la independencia, ni con el referéndum del 1-O. Se pelean por los sillones mientras sectores de vanguardia les comienzan a cuestionar.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Lunes 8 de octubre de 2018

Esquerra Republicana y Junts per Catalunya han protagonizado una semana horribilis para el movimiento independentista catalán. El Parlament y el ejecutivo catalanes se encuentran paralizados desde antes del verano y en el primer día de la vuelta de vacaciones tampoco ha podido sesionar debido a las “diferentes interpretaciones” que hacían los dos partidos mayoritarios sobre qué hay que hacer alrededor del voto de los diputados suspendidos. Y el Govern envió a los Mossos a proteger la movilización fascista mientras reprimía a la izquierda independentista.

En ésta semana hemos vivido un nuevo capítulo de la disputa de ERC y JxCat que habían postergado en julio pasado cuando Torrent decidió suspender el pleno. Todo éste tiempo no sirvió para acercas posiciones. Y, en octubre se vivió una nueva suspensión del pleno del Parlament. Aparentemente ERC y JxCat han llegado a un acuerdo de “mini legislatura” hasta que haya sentencia en el juicio contra los dirigentes independentistas. Este martes comprobaremos si hay acuerdo.

La diferencia reside en si los diputados exilados debían remitir nuevamente un escrito para delegar el voto en otra persona o no. El juez Llarena se encargó de inhabilitar a los diputados presos y exilados obligando a buscar un sustituto de ellos.

Pero los diputados de JxCat con Puigdemont a la cabeza se niegan a ceder tanto ante el búnker judicial español. Pero los de Esquerra tienen pánico a ser juzgados si Roger Torrent permite la discusión en el Parlament de la iniciativa presentada por diputados de Puigdemont. Y, como si esto fuera poco cuentan con un informa negativo de los letrados del Parlament.

Este martes se debería reprender la sesión postergada del pleno. Sin embargo, las diferencias siguen estando en el mismo sitio. Que nadie se extrañe si la semana horribilis se convierte en quincena o mes horribilis. Ninguno de los dos partidos quiere ceder porque para ellos lo que está en juego es ver quién se queda con el “trono” del movimiento independentista. Y, para ello cuentan con perjudicar al oponente y tratar al mismo tiempo de quedar bien parado con esos centenares de miles que votaron y defendieron el 1-O.

La “desobediencia” de JxCat no es tal puesto que en realidad pretenden exponer a Roger Torrent. Pero si quisieran realmente desobedecer hubieran hecho realidad la promesa todavía incumplida de que Puigdemont asumiría la Presidència de la Generalitat a pesar de lo que diga la justicia amañada y el reaccionario Régimen del 78.

Lo cierto es que tanto Esquerra Republicana como Junts per Catalunya están buscando su lugarcito bajo el sol “del 78”. El “diálogo” sin referéndum que impone Pedro Sánchez está siendo bien recibido por Torra y el gran empresariado catalán. El Gobierno español soltó 1.500 millones de € de deuda con Catalunya y prometió tener operativo el Corredor Mediterráneo para 2021. Ese es el diálogo que buscan el empresariado catalán y su Govern.

El problema es que esto no se puede saldar positivamente para todas las partes (ambas burguesías, la catalana y la española). El desafío de Puigdemont y compañía ha llegado muy lejos. Y el búnker español junto al establishment político y económico quiere ejercer un claro castigo a tamaña osadía.

Y, esto es uno de los elementos que disloca las relaciones políticas entre los poderes existentes. El Tribunal Supremo está mirando con lupa qué hará Roger Torrent y el Gobierno español está esperando a ver si presenta un reclamo ante el Constitucional.

Y, todo este entrevero, se da en el marco de los importantes aniversarios del 1-O y en el del enfrentamiento que sectores de vanguardia comienzan a tener con Torra. Piden la dimisión del conseller Buch e incluso llegaron a increpar al Govern de Torra en el famoso acto del Parlament. Desde el mismo palco una luchadora de Sabadell hacía escuchar el pedido de dimisión por los micrófonos de la organización.

Si será tan claro que el Govern está mareando la perdiz que hasta la Presidente de la ANC tuvo que ponerle un “ultimátum” para el 21-D. Elisenda Paluzie ha recriminado la pasividad del ejecutivo de JxCat y ERC y les emplazó para que demuestren con hechos concretos que están en el camino de la República.

Si la ANC, que ha sido la gran escudera de los gobiernos convergentes y de Puigdemont dice eso, es porque el malestar por abajo es realmente fuerte. Y, son precisamente los jóvenes quienes lo han puesto al descubierto el 29-S y el 1-O.

Son precisamente estas expresiones de lucha del 29-S y el 1-O las que enseñan los primeros pasos del camino a recorrer para hacer efectivo el mandato del 1O. Es necesario romper con Puigdemont y Junqueras. El Govern de JxCat y Esquerra no está haciendo nada por la República catalana. De hecho, continúa con la misma estela que dejó el Govern anterior cuando se negó a declarar la nueva República y además, se fue sin dar batalla.

Puigdemont y Junqueras se negaron a construir una República que desafíe y enfrente al reaccionario Régimen del 78. Puesto que con éste Régimen se garantiza las ganancias milmillonarias de las grandes empresas superexplotadoras de los trabajadores. Y, ahora sus sucesores están en el mismo camino.

Bravo por los jóvenes que en las calles comenzaron a romper con el Gobierno neoliberal de Torra y Aragonés. Es necesario continuar éste camino llevando los Comités de los barrios a los lugares de trabajo y el movimiento estudiantil.

Si los CDRs toman las reivindicaciones contra la precariedad laboral, los bajos salarios, acabar con el paro y con la diferencia salarial en contra de los jóvenes y mujeres, volver hacia atrás los recortes sociales, una educación de calidad que también permita el acceso de los hijos de los trabajadores, si hiciera eso soltando la mano de Puigdemont, así se podría ensanchar la base y dar un gran salto en la lucha por acabar con el Régimen del 78, la monarquía y el Ibex 35.