Ya van más de dos semanas desde que se hizo entrega del histórico petitorio de los alumnos a rectoría. Éstos rechazaron en su totalidad los puntos exigidos, por lo que la asamblea general decidió votar la paralización de las actividades.

Fany Valladares Vocal de Género y Sexualidad FEUV
Domingo 15 de noviembre de 2015
Desde hace algunas semanas se venían evaluando y discutiendo un conjunto de demandas sentidas por los estudiantes de la universidad, éstas se materializaron en un petitorio. Rebaja de la matrícula, que ésta sea única y universal, congelamiento del arancel al año de ingreso, un departamento de bienestar estudiantil, democratización interna, la postura de la casa de estudios frente al debate de la reforma educacional, se encuentran entre los principales puntos. Tras una revalidación en los distintos espacios de decisión, este documento fue entregado al vicerrector el pasado 19 de octubre.
Ante esto, se invitó a la Federación de estudiantes (FEV) a una reunión el miércoles 4 de noviembre con el propósito de discutir dicho petitorio, pero la respuesta del vicerrector fue clara. No cedió en ninguno de los puntos y peor, reafirmo su intención de no pertenecer ni adherirse al debate de la gratuidad que va a llevar a cabo el gobierno con algunas universidades porque eso afectaría directamente su fuente de lucro y ganancia, lo que los privaría de generar “excedentes”.
El quiebre de la negociación fue instantáneo, por lo que los estudiantes el día 9 de noviembre llevaron a cabo una asamblea general en las sedes de Reñaca y Viña, decidieron paralizar las actividades el día jueves y viernes con ratificación el Lunes 16. Esto en atención a que estamos finalizando el semestre y esta semana algunas carreras terminan sus clases. Para llevar esta movilización a cabo, según los estatutos de la universidad, es necesario realizar un plebiscito. De esta forma los días martes 10 y miércoles 11 se realizó el referéndum, participaron cerca de 3.200 estudiantes que se acercaron a las urnas para manifestar su opinión en este proceso histórico, en donde 2.700 compañeros y compañeras votaron a favor de la paralización de las actividades.
Durante estos días movilizados se generaron foros, pintatones y distintas instancias de reflexión en donde discutimos en torno a los excesivos cobros que enfrentan nuestras familias y como el sistema de educación de mercado creado en dictadura, repercute en nuestros bolsillos. Es en este mismo sentido que en la tarde de este viernes decidimos cortar las calles cercanas a la universidad para que lográramos visibilizar nuestras legítimas demandas.
Pero, los problemas no han estado exentos, pese a que la validación del paro es casi general, con alrededor del 70% de adhesión, Vicerrectoría ha dado la orden de que los profesores sigan con sus horarios de clases, lo que ha traído dificultades con las direcciones de las carreras y muchas interrogantes dentro del mismo estudiantado puesto que estamos dando fin al semestre y comienzan los exámenes finales. Algunos docentes han dado facilidades dependiendo la carrera, pero la alerta de que las evaluaciones pospuestas se realizarán independiente de la continuación del paro está latente entre los estudiantes así como que se les ponga nota 1.0 en caso de inasistencia.
Esto sólo responde a cómo las autoridades son una piedra de tope para la organización efectiva entre los estudiantes, lo que nos ejemplifica que no son nuestros aliados a la hora en que salimos a luchar y defender nuestro derecho a la educación. Esta es una de las tantas razones para exigir la democratización a través de la toma de decisiones entre estudiantes, funcionarios y docentes.
Finalmente la rectoría ya ha dicho que las matrículas y los aranceles continuaran subiendo este próximo año, solo resta ver si el descontento que se ha instalado en gran parte del estudiantado continúa este semestre o el próximo bajo nuestros propios métodos de organización a pesar de lo tardío que las dirigencias estudiantiles impulsaron la movilización.