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Red Internacional
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Internacional. Ecuador: gobierno de Correa impone despiadada medida contra víctimas del sismo

El pasado sábado 16 de abril se registró un sismo de 7,8 grados, que afectó la parte noroeste y centro de Ecuador con más de 577 personas muertas y más de 5 mil heridos. El gobierno de Rafael Correa ha anunciado las medidas para poder paliar el desastre producido por el sismo.

Viernes 22 de abril de 2016

El número de muertos tras el sismo que sacudió a Ecuador el pasado 16 de abril, ha sumado ya más de 577, según los últimos informes de la Fiscalía General del Estado.

La llegada de la ayuda humanitaria se hace presente a cuenta gotas en algunas de las principales zonas afectadas, como el caso del pueblo de Pedernales. A través de vehículos de distintas magnitudes de carga, se suministran los albergues con botellas de agua y algunos víveres, que han sido instalados por las autoridades registrando en cada uno de ellos una población promedio de 80 personas.

Con una gran labor de voluntarios y organizaciones sociales, se ha buscado instalar a quienes en su mayoría, lo han perdido todo. También cientos de voluntarios y grupos expertos en desastres han hecho presencia en el devastado país, como Colombia, México, El Salvador, España, entre otros.

El viceministro de Interior, Diego Fuentes Acosta señaló que en las próximas horas se espera que el número de muertos crezca considerablemente, ya que según los cálculos de los rescatistas están perdiendo la esperanza de encontrar sobrevivientes cinco días después del sismo. Dichos registros arrojan que, además de los miles de heridos y desplazados, hay por lo menos 2 mil personas que no han sido localizadas y hay 20 mil que se quedaron sin vivienda.

Las despiadadas medidas de Correa

Al paso de las horas y con menos posibilidad de encontrar a personas con vida, el gobierno de Rafael Correa se ha centrado en declarar el estado de excepción, con un despliegue de más de 10 mil soldados y unos 4 mil 600 policías, para “garantizar el orden y la seguridad de ciudadanos y de bienes”.

Según algunos reportes se han dado algunos incidentes en localidades, por la mala distribución de la ayuda humanitaria, situación a la que se añaden los cortes de electricidad en toda la provincia. Las autoridades extendieron el estado de emergencia a las provincias de Santa Elena, Manabí, Esmeraldas, Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos.

En cadena nacional, el presidente Rafael Correa ha hecho pública la política que mantendrá para paliar la situación de desastre en el país, adelantando que a pesar de los 600 millones de dólares que se encuentran disponibles para reparar la infraestructura, también era necesario aumentar los impuestos para reconstruir Ecuador.

Al señalamiento de “la mayor tragedia de los últimos 67 años”, desde el terremoto de Ambato en agosto de 1949, le siguió el cálculo de 3 mil millones de dólares (de dos a tres puntos del PIB), por lo que anunció importantes medidas económicas para el próximo periodo: con el aumento de dos puntos del IVA, es decir, de un 12% a 14% de aumento durante todo un año, que incluye también aportes salariales obligatorios de un día de sueldo por cada mil dólares mensuales de salario.

Mientras el sismo sacudió a Ecuador, por si fuera poco ahora Correa pretende ahogar aún más las condiciones futuras para miles de familias trabajadoras, en un país dolarizado y afectado gravemente por la caída del precio del petróleo.

En su mensaje explicó, “si se gana mil, se contribuirá un día tan solo un mes. Si se gana dos mil, un día durante dos meses, hasta quienes ganamos más de 5 mil, que contribuiremos un día durante cinco meses por un año”.

Al parecer, resultó demasiado precipitado su mensaje anterior donde aseguraba que el país estaba “mucho más preparado que antes para enfrentar este tipo de tragedias”. La media que se ha dado a conocer también contempla contribuciones adicionales sobre las utilidades de los trabajadores y trabajadoras de ese país, y complementó aunque sin dar muchos detalles que de ser necesario también “el Estado buscará vender algunos activos para superar los momentos difíciles”.

Claramente estas medias pretenden golpear aún más al grueso de la población trabajadora y pobre de Ecuador. La organización desde abajo que ya empieza a levantar los escombros de dicho país, debe armarse de toda voluntad y fortalecer la unidad entre sectores, para poner freno a estas medias y las que se quiera imponer en la Asamblea Nacional, con la exigencia del impuesto a las grandes fortunas de empresarios y ricos del país, no a los mínimos salarios de las y los trabajadores.