Marina Menegazzo y María José Coni, de 21 y 22 años respectivamente, programaron su viaje de vacaciones y eligieron Montañitas como su destino.

La Izquierda Diario @izquierdadiario
Martes 1ro de marzo de 2016
Un pueblo costero de Ecuador desconocido hasta hace un par de décadas, y ahora elegido por jóvenes, en su mayoría turistas argentinos.
Las jóvenes dejaron de comunicarse con la familia y amigos el último lunes, razón por la cual fueron reportadas como desaparecidas. Las autoridades ecuatorianas aseguraron que no había registros de salida del país de las chicas. Por lo que la búsqueda se concentró en las zonas cercanas a la playa mencionada.
El ministro del Interior ecuatoriano, José Serrano Salgado, fue el encargado de informar el trágico desenlace ayer, poco después de las 15: “He tenido que darles la fatal y trágica noticia de que las hemos encontrado sin vida, con traumas en sus cabezas”. Asimismo, Serrano Salgado garantizó que las autoridades “no descansarán hasta encontrar al cobarde o los cobardes responsables de lo sucedido con las dos chicas argentinas en Montañita”.
Al parecer las jóvenes oriundas de Mendoza, habrían sufrido un robo en el hostel de Montañitas, y decidieron entonces viajar hasta Lima y de ahí volver a Argentina.
Los cuerpos fueron hallados en un balneario de la provincia de Santa Elena, se desconoce aún las causas que provocaron el asesinato de ambas, la hipótesis más fuerte es la relacionada con abuso sexual.
El cónsul argentino en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, Alberto Balboa, afirmó que la circunscripción de Montañita, a 200 kilómetros de Guayaquil, es una “zona conflictiva y peligrosa”, donde “los hechos de robo, inseguridad y de drogas son muy comunes”. Incluso Paula Menegazzo, hermana de Marina, había deslizado los últimos días que la desaparición de las chicas “probablemente se tratase de un caso de trata de personas”.
Los asesinatos de Marina y María José, mientras estaban de vacaciones, nos remiten directamente a los femicidios de las turistas francesas Houria Moumni y Cassandre Bouvier en Salta. Ambos hechos tienen similitud en cuanto que las cuatro eran mujeres y fueron asesinadas por serlo.
Frente a la brutalidad de estos femicidios es imperioso exigir que se apliquen las políticas públicas necesarias para erradicar la violencia de género que se cobró la vida de dos mujeres.
Porque la violencia machista no reconoce fronteras, en todas partes del mundo existen hombres que suponen que las mujeres son objetos de su propiedad, cuerpos que pueden usar y abusar, hacer con ellas lo que deseen, incluso matarlas.