El presidente ecuatoriano anunció el miércoles una serie de acuerdos con organismos internacionales, el principal con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por más de 10.000 millones de dólares para financiar su gobierno.
Viernes 22 de febrero de 2019 13:25
El presidente Lenín Moreno apuró el acuerdo con el FMI, organismo que proporcionará un prestamos por 4.200 millones de dólares. Ecuador recibirá además 6.000 millones de dólares del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina, el Banco Europeo de Inversiones, el Fondo Latinoamericano de Reservas y la Agencia Francesa de Desarrollo.
Moreno explicó, en un mensaje televisado con un discurso conocido en la región, que el acuerdo servirá para recuperar la confianza de los países extranjeros. "Hemos vivido tiempos difíciles, pero el hecho de que el mundo confíe y crea en nosotros demuestra que estamos en el camino correcto", apuntó el presidente, al asegurar que con las medidas tomadas está salvando la dolarización implementada desde el 2000 en Ecuador.
"No me interesa el poder. Me interesa el bienestar de todos. Me interesa el presente y futuro de Ecuador" aseguró el primer mandatario justificando la toma de los créditos. Moreno repitió en varias ocasiones que el gobierno de Rafael Correa dejó una deuda dejada por su predecesor de casi 70.000 millones de dólares.
Sin embargo el actual presidente debió reconocer la crisis económica que atraviesa el país y aseguró que el hecho de que estos organismos internacionales confíen en las medidas aplicadas durante su mandato, demuestra que Ecuador está "en la senda adecuada".
Para mostrar la “senda” elegida y generar confianza entre los organismos internacionales, días antes de la llegada del FMI, el gobierno redujo el número de instituciones públicas y eliminó subsidios a los combustibles, lo que desembocó en varias protestas.
La relación de Ecuador con el FMI se había reducido casi exclusivamente al pago de los vencimientos de deuda durante la década de Gobierno de Correa (2007-2017). Desde Quito acusaban al Fondo de atentar contra la soberanía nacional al imponer fuertes condicionamientos para acceder a sus créditos. Con el nuevo presidente Ecuador restableció sus relaciones con los principales organismos financieros internacionales, y una misión del FMI visitó el país el año pasado.
Lenín Moreno llegó a la presidencia apoyado por el expresidente Rafael Correa, con una campaña de “continuidad con cambio”, un discurso muy similar al que tuvo en su momento la brasileña Dilma Rousseff y la que pretendía hacer Daniel Scioli en Argentina. Pero desde que asumió, Moreno ha dado un claro giro a la derecha poniéndose a tono con los gobiernos de la región, llegando hasta el punto de reconocer al golpista venezolano, Juan Guaidó, en su autoproclamado cargo de Presidente Encargado.
Con un discurso muy similar al del actual gobierno argentino de Mauricio Macri, por poner un ejemplo, el presidente ecuatoriano propone el endeudamiento con el Fondo Monetario como única salida aceptando las exigencias de ajuste que impone el organismo internacional. Pero a diferencia del argentino, Moreno surgió como un candidato que se oponía al camino que proponía la derecha local lo que llevó a que muchos lo indicaran como un alternativa a la misma.
En gran medida Moreno es el anticipo del camino que parecen tomar buena parte de los partidos que durante la década pasada gobernaron en varios países del continente y hoy se muestran como una alternativa a los gobiernos de derecha pero respetando las imposiciones impuestas por el Fondo Monetario en la región.