La magnitud de la crisis y la catástrofe que nos amenaza, imponen romper con el mezquino horizonte de lo posible que se reduce a la alternancia entre endeudadores seriales que luego son reemplazados por pagadores seriales. Escuchá la editorial de Fernando Rosso.
Lunes 14 de mayo de 2018 10:44
Algunos conceptos principales:
+ Estamos en presencia de un gobierno débil que no puede aspirar a recuperarse con la fuerza que prometían, a lo sumo puede anhelar administrar lo mejor posible su decadencia.
+ El debate más urgente: qué hacer y cómo posicionarse ante el giro brusco que lleva adelante el gobierno con el abandono del gradualismo -que en realidad nunca fue- y la huida hacia un pacto con el FMI y un ajuste más duro.
+ Las convergencias con la crisis del 2001 son mucho menos tenidas en cuenta: el camino del endeudamiento que propone retomar el gobierno conduce indefectiblemente a una crisis de esa naturaleza.
+ Se está generando intencionalmente un clima del conjunto del régimen político que tiñe el escenario de una especie de “ética de la responsabilidad” que debería obligarnos a todos a evitar de todas las formas posibles que se repita un 2001.
+ No se destaca el aspecto positivo del 2001: gran parte de la población salió a decirles “Basta!” y poner un límite a un saqueo que había llegado hasta la expropiación de los depósitos.
+ La moderación también caracteriza a las propuestas programáticas. El Gobierno gira hacia un ajuste más de shok y se llenó de nostálgicos del gradualismo.
+ Tarifazos: la fracción más “progresista” de la oposición, propuso en este terreno retornar a un sistema de subsidios que además de fracasado, hoy es imposible.
+ La vuelta al FMI y la deuda plantean dilemas similares: La propuesta de retomar lo hecho por la administración anterior sería en este caso ¿volver a pagarles… hasta que les duela?
+ Desconocer la deuda y romper con el FMI se impone casi como una urgente necesidad, tanto como nacionalizar el sistema bancario; no como medidas extremadamente radicales o “revolucionarias”, sino como una mínima medida defensa nacional.
+ En el medio, las grandes mayorías pierden conquistas y descienden en sus condiciones de vida.
+ La crisis plantea un desafío: salir de ese círculo vicioso y evitar que, una vez más, nos impongan un saqueo, nos dejen en ruina y nos manden al fondo.