Se debate el ajuste luego de la misión del FMI: los que piden más ajuste, los que justifican y los que hablan de una agenda alternativa. Una semana con malas noticias económicas.

Jesica Calcagno @Jesi_mc
Domingo 15 de noviembre de 2020 09:50
Foto: Soy Buenos Aires
En un repaso por las medidas y anuncios del gobierno esta semana cada editorialista elige su propia aventura para interpretarlas.
Quiero vale cuatro
Joaquín Morales Solá hace su selección para decir que “sigue dirigiendo Cristina Fernández”. Indignado por el (pobretón) aporte solidario que se tratará el martes en diputados y algunos puntos del presupuesto 2021 que benefician al empresariado local (y a Sergio Massa) en desmedro del extranjero, La Nación sigue su clásica línea de defender a los “chicos ricos”, pero sin tristeza. Junto a la decisión de sacar a María Eugenia Bielsa de Hábitat y cambiarla por Jorge Ferraresi (vice del Instituto Patria), su lectura molesta sigue focalizada en un protagonismo de la vicepresidente en el rumbo del gobierno. Separa estas medidas de las que impulsan Alberto Fernández y Martín Guzmán (licuar jubilaciones y descongelar tarifas). Esas le parecen bien, naturaliza el ajuste porque es lo que “imponen todos los gobiernos cuando les cae la noche”.
La similitud de este enfoque con los comunicados de los empresarios más concentrados no extraña. La Sociedad Rural y sus amigos lo titularon “No más impuestos a la producción y al crecimiento”. También dijeron presente las quejas del sector de la alimentación que cuestionaron el descongelamiento de Precios Máximos por… tibio.
En el caso de Eduardo Van Der Kooy, se queja de las oscilaciones del presidente y le pone el mote de “impunidad”. Si bien habla de las jubilaciones que dejarán de calcularse según la inflación, lo hace para reivindicar la fórmula que propuso el macrismo en 2017 -con el apoyo de los gobernadores peronistas, agrego- y recordar su espanto por la “salvajada callejera” que rechazó esa reforma. Agrega luz verde para debatir con el FMI el déficit fiscal de un “sistema previsional quebrado”.
Ricardo Kirschbaum en Clarín especula con más cambios de gabinete, y marca que “los principales actores de la coalición, incluida Cristina, coinciden en la terapia pero quieren que el costo lo pague otro”. Según él, en el Frente de Todos hablan de “ajuste ortodoxo con política social que mitigue el impacto”. Algo de esto se detalla en Infobae.
Las partes y el todo
En El Cohete a la luna y Página 12, algunas lecturas de la semana oscilan entre hablar de una agenda de “los temas pendientes” e intentar explicar que en realidad no hay un ajuste. “Los temas pendientes” serían el aporte solidario a las grandes fortunas, ley del fuego y legalización del aborto. Sobre el derecho al aborto aún no se conoce el proyecto que el gobierno dice que presentaría, y todo parece en plena negociación en la grieta al interior de la coalición del Frente de Todos, que sigue muy dividido en el Senado.
En esta edición dominical Horacio Verbitsky nos introduce con el (poco feliz) “vamos por partes” del famoso destripador, para argumentar que la nueva movilidad jubilatoria es más ventajosa. Con similitudes expone Alfredo Zaiat en Página 12 que titula “La mentira del ajuste”. Dicen que sería mejor atar las jubilaciones a los salarios y recaudación y no a la inflación, porque “cuando la economía crece y la inflación cae, si los jubilados tienen atados sus ingresos a la inflación no les compartimos el crecimiento de la economía”.
Esa definición encierra varios problemas. Uno, que no se dice una palabra de lo que ya perdieron los jubilados desde el macrismo y no les será restituido. Dos, que la movilidad presentada por el gobierno tomará el índice más bajo además de ponerle el techo de la recaudación del ANSES. Tres, que la inflación ya se viene acelerando con un nuevo pico en octubre acumulando casi un 27% en apenas un año. Cuatro, que los salarios ya vienen con un pérdida grande con respecto a la inflación y esa dinámica se sostiene.
La caradurez de los voceros de Juntos por el Cambio de hablar de “ajuste a jubilados” cuando fueron quienes lo impulsaron en su gobierno, podrá ser útil para comparaciones que lleven las expectativas a la baja. Pero no para poner en debate las alternativas frente a esta crisis.
Mario Wainfeld reconoce que la nueva fórmula jubilatoria motiva un debate, pero en su caso afirmando que el esquema es “retocándolo a la baja”. También hace foco en la disminución de la cobertura social por parte del gobierno porque “queda mucha más gente afuera que en la desoladora situación legada por la macrismo” cuando hay un crecimiento módico, lento y heterogéneo.
“No es momento para el IFE4” afirmó Martín Guzmán esta semana. Aunque sin referencias explícitas al ministro, tanto Verbitsky como Zaiat también expresan su malestar por este anuncio, como una parte más. Serían más útiles las comparaciones de la no-IFE con lo destinado del presupuesto 2021 para deuda externa.
Marcelo Colombres de Tiempo Argentino, apunta más a ver el “todo” del Presupuesto 2021: “el gesto hacia el Fondo es que el déficit primario del año que viene (…) se podría reducir entre siete décimas porcentuales y un punto. Sería un tijeretazo de más de $300 mil millones”. Monto que se sumaría a los $1,7 billones ya previstos de reducción de déficit. Agrega el acuerdo de “facilidades extendidas” con el FMI que se anunció esta semana (omisión, no menor, en muchos de los análisis dominicales). Un acuerdo que no sólo no descarta pedir más deuda al FMI, sino que implica nuevos condicionamientos para la política económica local. Aca se recuerda que en los principales 15 países con programas vigentes con el FMI de esas características, se incluyen “ajustes estructurales”.
Las cosas por su nombre
El problema de la deuda externa sigue siendo una fuente de saqueo permanente de recursos del país, y Pablo Anino continúa el debate en el Semanario Ideas de Izquierda. La definición del gobierno de Alberto Fernández de pagar los 44 mil millones de dólares con el FMI que contrajo Macri, es convalidar una estafa y el ajuste que viene en el combo. Un fraude que fue denunciando por el Frente de Todos en campaña electoral, del que se olvidaron al traspasar la reja de la Casa Rosada.
La suspensión de la movilidad jubilatoria que decidió el gobierno al inicio de su gestión, cristalizó la pérdida de 20 puntos que tuvieron con Mauricio Macri los jubilados. Implicó, por ejemplo, que un haber de $30.000 en diciembre haya perdido alrededor de 26 mil pesos.
Bajo el macrismo el poder adquisitivo de los trabajadores estatales perdió alrededor de un 36%. El aumento del 7% en octubre 2020 de UPCN dejó 26% de retraso respecto a esos años y no suma nada en la carrera para ganarle a la inflación.
Todo esto sucede en un presente donde a fin de año Unicef estima que el 63% de las y los niños de Argentina van a ser pobres, y donde más del 80 % de las jubilaciones son inferiores a la Canasta del Jubilado. Mientras la inflación acumula casi 27% en los primeros 10 meses del año. La nueva movilidad jubilatoria que implicará nuevos recortes, afectará a un universo de 18 millones de personas que reciben prestaciones sociales como las asignaciones familiares.
La contracara de esta realidad, ausente en los grandes medios de comunicación, es la de quienes siguen ganando de a millones. Grafiquemos. Hubo reducción de las retenciones a favor del capital exportador (y el último viernes la soja llegó a U$S 420 por tonelada, precio máximo en los últimos cuatro años). En la negociación con los bonistas, Guzmán les entregó 17 mil millones más que la oferta original, y ahora benefició a fondos como Pimco y Templeton con la subasta de bonos para que puedan pasarse de pesos a dólares. El sistema financiero en su conjunto (bancos públicos, privados y entidades financieras) acumuló ganancias por más de 139.000 millones de pesos entre enero y julio de 2020.
Estos ganadores son los que ahora se quejan del miserable aporte solidario a las grandes fortunas que se trataría el martes. Para ver lo ridículo del reclamos empresarial, Alejandro Bercovich contó en Brotes Verdes: “Si tenés una mansión, una quinta, un Audi, una 4x4, 10 oficinas para alquilar y una cuenta con USD 400 mil, no pagás”. No pagás. Y este miserable aporte por única vez (que además irá en parte a subsidiar el fracking) es una demagogia en un mar de ajuste que intenta ser justificado o directamente negado por algunos sectores oficialistas. ¿Impuesto a los ricos o un engaño para encubrir la entrega a empresarios y FMI?, pregunta Octavio Crivaro.
Nicolás del Caño del PTS-FIT lo graficó como un robo donde te sacan $100 pero te dicen que te van a dar $2.
El tibio mensaje de un sector de la CGT disconforme con las medidas del gobierno, puede estar expresando un descontento que emerge entre los trabajadores y prenda las sirenas de su conducción. Esta semana volvieron a tener protagonismo conflictos de trabajadores, formales y precarios: una multitudinaria caravana del personal de salud en Córdoba, hubo nuevo paro de choferes de la UTA en Rosario, trabajadores de prensa de Clarín anunciaron paro para la semana entrante, se movilizaron trabajadores rurales de Ledesma-Jujuy, sigue el conflicto de trabajadorxs de limpieza en Córdoba.
Separar las partes (como medidas aisladas) del todo (los lineamientos estructurales atravesados por la deuda con el FMI) impide ver cuál es el eje de la disputa entre intereses de clase en juego y cómo afecta la vida material de millones de trabajadores, trabajadoras, ocupados, desocupados, jubilados.
No encarar desde el todo, seguirá teniendo el límite de respuestas impotentes y que llevan a que siga siendo el pueblo trabajador el que pague la crisis. Algo que ya vemos que no están dispuestos a aceptar, con expresiones de conflictos que recién son el comienzo. La fórmula de “ajuste con apoyo popular” de Guillermo Calvo, es un sueño como dijo Diego Genoud. Muestra signos vitales muy débiles cuando la realidad empuja a sufrimientos inauditos por la crisis, como también demuestran los procesos de toma de tierra como Guernica.
PostData
Una de las series del momento es “Carmel” sobre el asesinato de María Marta Belsunce ocurrido en 2002. Hoy Martín Rodríguez en El Canciller trae una de las imágenes del documental que busca explicar por qué se hizo tan popular y se llevó más tapas de diarios que el Juicio a las Juntas. “Supongo que se trata de otra pasión: cuando estamos más pobres, más nos ocupamos de los ricos”, dice. Quizás podrían agregarse unas palabras de Ricardo Piglia: “hoy miramos el mundo sobre la base de ese género (policial), hoy vemos la realidad bajo la forma del crimen, como decía Bertold Bretch”. El “caso Belsunce” sigue impune tras 18 años. En esta nueva gira por el ciclo argentino de deudas eternas e impagables, es bueno recordar la impunidad de los que ganaron con aquella crisis. Con lecciones para que esta vez, el caso se resuelva para el pueblo trabajador.

Jesica Calcagno
Nació en Buenos Aires en 1984. Licenciada y profesora en Sociología (UBA). Acreditada en el Congreso.