Un nuevo informe del MINSAL sobre la situación del COVID-19 evidencia que mientras la Región Metropolitana ha disminuido contagios, las regiones mineras van en sentido contrario.

Néstor Vera Médico.
Domingo 2 de agosto de 2020
1.979 nuevos casos confirmados y 76 fallecimientos en las últimas 24 horas, son las cifras que entregó el MINSAL en su último reporte público. Sumando de esta forma una total de 357.658 contagiados y 9.533 muertes atribuibles al COVID-19.
Mientras el gobierno festejaba el aumento de test PCR realizados en el último día (que fue el record de 24.398) y la positividad del 9%, no se daba a conocer la realidad de algunas regiones.
Mientras la Región Metropolitana ha tenido un leve descenso de los contagios y con comunas que están en plan de desconfinamiento, en regiones de Coquimbo a Arica la situación es distinta, manteniendo una alta incidencia de contagios.
Esta situación no es casualidad, sino más bien hay un denominador común que el gobierno omite convenientemente en su Cuenta Pública, y es que es justamente en el norte del país donde se asienta la mayoría de faenas y trabajadores de la minería, siendo un lugar donde los contagios no están controlados. El sub-secretario Zúñiga plantea que son comunas que se encuentran en cuarentena, sin embargo los contagios están disparados. Queda más que claro que la cuarentena limitada al radio urbano no es efectiva, ya que la producción minera se mantiene activa, con grandes aglomeraciones en los campamentos y transporte.
Cuarentenas a la medida de los empresarios están demostrando sus límites, y aun así el gobierno mantiene una estrategia centrada en mantener los negocios del Consejo Minero y las grandes transnacionales por sobre la salud del pueblo trabajador. Las mineras del cobre han aumentado su productividad y también sus ganancias en tiempos de pandemia, a costa de la salud de miles de trabajadores e incluso la muerte de ellos, el gobierno de Piñera y Paris son responsables de esto.
Paralizar la minería es una medida urgente para este momento, los contagios aumentan y los hospitales no dan abasto para la gran cantidad de casos y eso golpea directamente a las y los trabajadores de la salud quienes deben enfrentar una gran sobrecarga laboral, siendo el pilar de un sistema de salud público precarizado hace décadas por los gobiernos empresariales.
Un plan de emergencia que implique la paralización de la minería, la prohibición de despidos y suspensiones, sueldos de emergencia para todos los desocupados y aumento del financiamiento a la salud pública es la clave, y debe ser tomado por las organizaciones sindicales en particular de la minería del cobre. El gobierno no tomará medidas que afecten las ganancias empresariales, sus lazos con el Consejo Minero son evidentes, solo la movilización de los trabajadores y el pueblo y un contundente paro regional pueden imponer este programa de emergencia para resguardar la salud del pueblo.
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