Crecen los ataques de la extrema derecha y ganan presencia los discursos racistas y xenófobos de partidos como Vox en Catalunya. Un aumento que ha sido posible tras el golpe institucional del 155 y la deriva reaccionaria del Régimen del 78.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Viernes 8 de junio de 2018
El pasado fin de semana el partido ultra conservador Vox congregaba cerca de 2000 personas en un mitin celebrado en el Hotel Barceló de Sants (Barcelona). Decenas de personas, muchas de ellas organizadas en los CDR (Comité de Defensa de la República) protestaban en las inmediaciones, denunciando la cesión de espacios públicos o privados a partidos de extrema derecha con discursos racistas y xenófobos.
Nos llaman fascistas, racistas e insignificanes. Dicen que nadie nos quiere en Cataluña...
También se equivocan en eso.VOX ha venido para quedarse. #VOXAvanzaEnBarcelona pic.twitter.com/fqr9BvdRHN
— Vox Gerona (@gerona_vox) 3 de junio de 2018
A su vez, la misma organización lograba reunir en Madrid a más de 6000 personas en una concentración que exigía la convocatoria urgente de elecciones tras la moción de censura de la pasada semana con la que Pedro Sánchez se convertía en presidente del Gobierno.
Resulta sintomático el seguimiento que está experimentando un partido como Vox con un discurso, “España lo primero”, netamente racista y “a lo Trump”, pero residual en las instituciones estatales.
Sin duda, con el auge de la extrema derecha y los partidos euroescépticos en el seno de la Unión Europea, Vox había logrado permear con ese discurso en ciertos sectores de la sociedad, aunque de forma minoritaria en el Estado español donde hasta el momento la derecha institucional que representa el PP (y ahora también Ciudadanos) venía haciendo de paraguas entre las distintas sensibilidades: conservadores, liberales e incluso de extrema derecha, a excepción de los sectores más radicales en el interior de diferentes grupos y grupúsculos de corte racista, muy minoritarios hasta hace poco.
Sin embargo, decimos sintomático, porque este crecimiento de Vox atiende también y de forma exponencial a la situación de polarización existente en la sociedad catalana tras los últimos meses de “procesisme”. Una situación de auge reaccionario facilitado por el golpe institucional del Gobierno de Mariano Rajoy y la activación en Catalunya del artículo 155 durante siete meses. Mientras, partidos como Vox se han alimentado de un escenario social fragmentado y logrando penetrar en distintos sectores de la sociedad con un discurso radicalizado de la unidad nacional que hasta el momento no sumaba apoyos.
Sin ir más lejos, el partido que dirige Santiago Abascal, aboga por la ilegalización de los partidos del bloque independentista catalán, PDeCAT, ERC y la CUP. Además, de ser una pieza fundamental en diferentes causas judiciales contra los principales dirigentes del proceso independentista al presentarse como acusación particular con las más altas peticiones de penas.
Es importante destacar también la responsabilidad de la dirección procesista catalana y su negativa a defender la República que proclamaron y movilizar a las masas contra el golpe institucional y el 155 y por ende dejar pasar esta brutal ofensiva españolista en todos los ámbitos de la sociedad catalana sin oponer resistencia.
No obstante, no solo Vox ha logrado un mayor crecimiento tras los meses de más agudización de los ataques a las aspiraciones independentistas de millones de catalanes vía 155. La ofensiva españolista ha dado pábulo a que decenas de grupos y grupúsculos de extrema derecha o directamente neonazis hayan conseguido una mayor notoriedad y presencia en Catalunya. Y no solo eso, sino que a medida que pasan los meses va aumentando la radicalidad y violencia de estos grupos.
Este domingo, Democracia Nacional, Somatemps, Falange española de las JONS, Generación Identitaria, Democracia Unidad Española, junto a otros grupos fascistas y xenófobos, es decir, casi el conjunto de la ultra derecha española, están citados a una concentración ante los estudios de TV3 (televisión pública de Catalunya) para protestar y exigir su cierre por supuestamente fomentar el odio y la independencia.
Y es que a nadie se le puede escapar que para el bloque españolista y el conjunto del Régimen del 78 los medios de comunicación catalanes junto a la escuela pública son dos de los principales pilares del crecimiento del independentismo . En este sentido, el Gobierno del PP desestimó incluir la dirección de TV3 en las dependencias que asumiría con el 155. Una decisión muy criticada, sin embargo, desde Ciudadanos al resto del espectro político de la derecha y extrema derecha.
Lo mismo pasa con las amenazas a los profesores de los institutos catalanes tras conocerse las denuncias por delitos de odio y el acoso a la escuela catalana y acabar con el modelo de inmersión lingüística, siempre en el punto de mira de la derecha y la extrema derecha.
A todo ello se suma, por supuesto, la ofensiva contra todo el movimiento independentista. Y es que después de perseguir y encarcelar a toda la dirección política independentista, los ataques apuntan también contra los movimientos sociales, y en especial hacia los CDR.
Los ataques a los ateneos o casals de barri vienen siendo una constante, con pintadas amenazantes e incluso incendios provocados, como fue el caso del Ateneu Popular de Sarrià. Y todo ello sin contar las palizas a activistas independentistas tras las movilizaciones organizadas por Societat Civil Catalana (SCC), una entidad ultra anti-independentista que puede aglutinar en sus actos a muchos de los miembros de estos grupos de extrema derecha.
Y de la misma forma, con la entrada en prisión de medio Govern de la Generalitat tras la declaración de la República se empezó a profundizar también la persecución a todo lo que tenga que ver con el movimiento por la libertad de los presos políticos, representado simbólicamente con el lazo amarillo. En este sentido, empezaron a cobrar notoriedad los Grupos de Defensa y Resistencia, ligados a diferentes grupos racistas como DUE (Democracia Unidad Española), y sus enfrentamientos contra este movimiento.
Como decimos, los discursos supremacistas y racistas de partidos como Vox o las agresiones por parte de grupos fascistas, vinculados en muchas ocasiones con las fuerzas policiales y a través del “A por ellos”, han sido muchas desde el inicio del "otoño catalán".
Desde antes del 1 de octubre, pero con más fuerza después de esta jornada histórica que se vivió, los ataques hacia el movimiento independentista ha ido en aumento y con la más absoluta impunidad judicial y silencio mediático. Por su parte, el Gobierno del PP y los partidos del régimen, la policía, los jueces y la Corona, es decir, los responsables del golpe institucional del 155, son a la vez responsables también de esta escalada de violencia al dar vía libre a los diferentes grupos fascistas.
Si la pregunta del millón es ahora cómo avanzará el nuevo Gobierno del PSOE ante Catalunya una vez que ya no gobierna el PP y con la desactivación del 155, la respuesta está en los mismos miembros del Ejecutivo socialista, con Borrell y Grande-Marlaska a la cabeza. Uno, catalán y una de las principales figuras del anti-independetismo y el mismo que encabezara la primera gran movilización unionista de SCC. El otro, uno de los mayores y reputados juristas de la Audiencia Nacional y con una hoja de servicios “impoluta” contra movimientos sociales y activistas. Sin duda, la continuidad de la política de criminalización y persecución al movimiento independentista del PP está más que asegurada con estos ministros y con un Pedro Sánchez que ha sido siempre valedor de la aplicación del 155.