Unas 3.600 mujeres nigerianas llegaron como inmigrantes sin papeles a la costa de Italia en 2016. El 80% de ellas han sido atrapadas en redes de trata y prostitución, según un estudio.
Martes 9 de agosto de 2016
“Lo que hemos visto este año es una crisis absolutamente sin precedentes, es el aumento más significativo del número de mujeres nigerianas llegando a Italia en 10 años”. Así describe la situación Simona Moscarelli de la Organización Internacional para las migraciones (IOM), en un artículo publicado en el periódico británico The Guardian este lunes.
“Nuestros datos muestran que la mayoría de estas mujeres son traídas deliberadamente para fines de explotación sexual. Ha habido un perfeccionamiento de las bandas criminales y las redes de tráfico que participan en la explotación sexual de niñas nigerianas cada vez más jóvenes”, sostiene Moscarelli.
La investigación publicada en The Guardian indica que el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual está alcanzando niveles altísimos, y los traficantes utilizan los centros de refugiados como “corrales de espera” para las mujeres que después son trasladadas y forzadas a ejercer la prostitución en diferentes países de Europa.
Las redes de trata de mujeres nigerianas operan en Italia hace décadas, pero ahora se muestra un incremento desolador, acompañando la crisis migratoria. En 2014 llegaron 1.500 mujeres nigerianas a Italia a través del Mediterráneo. En 2015 esa cifra creció hasta las 5.633 mujeres. Y en los primeros seis meses de 2016 alcanzó las 4.000 mujeres.
“Las mujeres que estamos viendo [llegar] son cada vez más jóvenes, muchas de ellos son menores de edad no acompañadas cuando llegan y la violencia y la explotación a la que se enfrentan cuando están bajo el control de estas bandas está empeorando. Ellas realmente son tratadas como esclavas”, asegura la integrante de la IOM.
Princesa es una mujer nigeriana de 42 años que desde hace casi dos décadas trabaja en una organización para ayudar las mujeres nigerianas atrapadas en redes de trata en Italia. Según su experiencia, la mayoría de las inmigrantes que ejercen la prostitución en la pequeña ciudad de Asti son víctimas de redes de trata y tráfico de personas. “Esto es solo una calle en una pequeña ciudad. Pero está sucediendo a lo largo de toda Italia y Europa, y los números están creciendo sin parar.” Princesa conoce la situación por su propia experiencia, cuando en 1999 fue atrapada en una red de trata que la llevó desde Nigeria hasta Milán.
Las redes de prostitución en algunos casos operan desde el mismo punto de partida, engañando a las chicas y sus familias. En otros casos las atrapan en Libia y las obligan a prostituirse a cambio de la promesa de una “vida mejor” en Europa, a donde llegarán después de cruzar en mediterráneo en botes precarios. Pero cuando finalmente llegan son controladas por redes de trata en Italia.
Varias organizaciones están denunciando que los centros de acogida para refugiados se han transformado en centros de “recolección” para las redes de trata que sacan a las chicas de los centros prometiéndoles protección. Algunas mujeres llegan a Italia con deudas de hasta 40.000 euros por el viaje hasta Europa, lo que las condena a una situación de casi esclavitud por deudas.