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Pobreza. El Congreso aprueba penas de cárcel para hurtos menores con el apoyo de Unidas Podemos

La ley incluye el hurto de productos de primera necesidad con sentencias de hasta 3 años de cárcel, mientras los precios superan índices históricos. La medida ha contado con los votos a favor de Unidas Podemos, Más País-Equo, Esquerra, PNV, Compromis y Ciudadanos han votado a favor de la enmienda,

Carlos Rubio Madrid

Viernes 24 de junio de 2022

El Congreso ha aprobado este jueves el proyecto para condenar los hurtos menores con reincidencia y multirreincidencia. Esta ley propuesta por el PDeCAT en colaboración con el PSOE, ha contado con la aprobación de la mayor parte del arco parlamentario. Unidas Podemos, Más País-Equo, Esquerra, PNV, Compromis y Ciudadanos han votado a favor de la enmienda, que además ha contado con la abstención de PP, Vox, Bildu, la CUP y solo el BNG ha votado en contra.

La enmienda pretende establecer la condena de cárcel a los hurtos menores (menores a 400 euros) cuando haya reincidencia en delitos del acusado, marcando penas de entre 6 y 18 meses más multa. En el caso de haber multireincidencia, las peñas podrían oscilar entre 1 y 3 años de cárcel.

Esta norma aparece teóricamente con el objetivo de establecer normas que faciliten el uso a la información financiera para investigar o enjuiciar infracciones penales. El diputado Genís Boadella del PDeCAT considera que dicha medida satisface "una reivindicación histórica de muchos ayuntamientos de ciudades grandes y medianas, y de muchas asociaciones comerciales, empresariales y turísticas". Este apartado que condena a los hurtos menores se incluye además en un proyecto de ley en el que se pretende sobre todo "afinar la lucha contra la financiación de, sobre todo, células terroristas".

Este apartado, que incluye por tanto cualquier tipo de delito menor por necesidad, se pretende introducir en el código penal al mismo tiempo que la inflación supera niveles históricos. Tan solo este mes de junio el IPC (índice de precios de consumo) se situa en torno al 7’2%, la mayor cifra de inflación en los últimos 36 años. Esta cifra, que lleva elevándose desde la pandemia, se suma a la carestía de la vida acumulada, que no se ha ajustado proporcionalmente a los salarios y al nivel de vida. El PIB de España se encuentra en 2022 en niveles precrisis de 2008, que se une a los niveles de desigualdad económica, en los cuales España se sitúa a la cabeza de Europa durante la pandemia.

Sin embargo, la clase trabajadora ya no solo enfrenta carestía de la vida y de los productos, la desigualdad creciente y los salarios insuficientes. La guerra en Ucrania y la crisis climática en ciernes prevén un desabastecimiento de productos básicos de primera necesidad, que afectará incluso a los países más ricos. En 2022, en España se redujo de media un 40% la producción de trigo, sobrepasando en algunas provincias el 60%. Esta bajada en la producción no es exclusiva del trigo, ya que una bajada similar se ha producido en la mayor parte de los productos agrícolas, de los que España es líder en Europa. Esta tendencia en aumento debido a la bajada de las precipitaciones, la subida se las temperaturas, la falta de recursos hídricos y la desertificación requieren suplir el déficit con cereales importados, de los cuales Ucrania lideraba la producción. Con la guerra y la subida de los combustibles, productos básicos como el pan van a disparar sus precios.

Es cada vez más visible que dicha medida punitivista busca la criminalización de la pobreza y de las clases populares, que ante tiempos de necesidad y ante una pobreza creciente puede recurrir a medidas desesperadas. El sistema penal se endurece ante la escasez de productos y del acceso a los mismos y recurre a la intimidación para prevenir lo inevitable. Para los grandes empresarios, el hurto supone unas pequeñas pérdidas, ínfimas en comparación a las ganancias que han tenido a partir de la pandemia. Muchos de ellos como las grandes superficies, grandes hipermercados y empresas alimenticias además vienen especulando con los precios de productos básicos apoyados en la inflación y la escasez o interrupción en el suministro de algunos productos básicos. Algo que golpea a unas clases populares cada vez más empobrecidas. El aumento de los pequeños hurtos está provocado por el empobrecimiento generalizado de la población. Los capitalistas solo nos escupen su desprecio de clase y solo pueden ofrecernos más castigos y represión para solventar un problema que ellos mismos han generado.