El Fondo Monetario Internacional (FMI) muestra nerviosismo ante la situación política en el Estado español. Así quedó evidenciado cuando “recomendó” una "pronta resolución" frente a la incertidumbre política. ¿Motivo? Seguir aplicando las políticas de ajustes salariales y sociales mediante un gobierno “fuerte y estable”.

Carlos Muro @muro_87
Martes 19 de enero de 2016
Foto: Ministro de economía español poco después de conocerse las previsiones del FMI, EFE/Angel Díaz
Actualmente el Régimen del 78´ está en una situación que nunca antes en su historia había vivido. Tanto el monarca como los principales partidos del caducado bipartidismo -PP y PSOE- tienen muy complicado restablecer el viejo “centro político” donde ellos eran los protagonistas. Esta situación de incertidumbre está provocando movimientos de los partidos y charlas de pasillos para negociar un gobierno de coalición entre unos y otros. Pero lo cierto es que no es una tarea sencilla, incluso el Rey ya insinuó a los partidos lo evidente, que ve difícil la investidura.
Esta situación está provocando bastantes “nervios” en todas las esferas de poder de la actual democracia para ricos. Y era de esperar que sea seguido con lupa por los principales organismos internacionales. Cualquier inestabilidad política en uno de los principales países de la zona euro puede alterar, de una u otra forma, la evolución económica. Más aun teniendo en cuenta que estamos en un contexto internacional incierto, como advertía hace poco el propio FMI en el informe “Perspectivas Económicas Globales”.
El organismo ha revisado a la baja las previsiones mundiales de crecimiento, hasta un 3,4 % en 2016, con una clara desaceleración de los países emergentes, con China en plena desaceleración y Brasil en aguda recesión. Para el caso del Estado español, las previsiones de crecimiento son de un 2,7 % en 2016 y un 2,3 % en 2017.
Mientras las tendencias generales de la economía mundial muestran signos de enfriamiento, la economía española mantiene -frágil y raquítico- crecimiento económico. Analizábamos en otros artículos de Izquierda Diario que éste se da por dos motivos: un “atípico” o anómalo aumento de las ganancias empresariales, y al mismo tiempo políticas devaluatorias de la masa salarial y recortes en los presupuestos afectando a sectores importantes como sanidad, educación o en prestaciones sociales. Aumentando como consecuencia la precariedad laboral en sectores importante de trabajadores, y más en general, profundizando la brecha social entre ricos y pobres.
El ministro de Economía Luis de Guindos comentaba cínicamente que “el otro día lo hablaba con mis colegas en el Eurogrupo, el Econofin y la Comisión Europea y me comentaban que haber aprobado los presupuestos fue una decisión correcta”. Es decir, fue un “acierto” seguir con unos presupuestos – condicionados al pago de la deuda- que mantienen la misma senda de recortes sociales y salariales.
El conjunto de los trabajadores y las trabajadoras estamos pagando una crisis que no hemos generado. Esta situación es consecuencia directa de las políticas de recortes llevada adelante por el gobierno del PP –sin olvidar que el PSOE las empezó-. La incertidumbre de los grandes capitalistas y sus lobbies en el actual escenario es precisamente si el futuro gobierno que se forme estará en condiciones de seguir garantizando sus ganancias a expensas de la mayoría social del país.

Carlos Muro
Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.