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CONTRATAPA. El Frente de Izquierda crece y prepara la pelea contra los ajustadores

Nicolás del Caño

Nicolás del Caño @NicolasdelCano

Jueves 29 de octubre de 2015 11:30

LO PRIMERO que quiero hacer es felicitar y agradecer a los miles de jóvenes, trabajadores y mujeres que militaron nuestra campaña y defendieron el voto de la izquierda el 25 de octubre. Estos meses dejaron huellas imborrables en todos nosotros. El Frente de Izquierda creció como la alternativa política de los trabajadores y eso se sintió en cada recorrida por las fábricas, barrios, escuelas y universidades. En cada lugar escucharon con entusiasmo nuestras propuestas. Millones de personas tienen claro que la izquierda dura, como le dicen, es la que se planta y defiende consecuentemente los intereses obreros y populares. Es la que denuncia a los políticos tradicionales y exige que sean revocables y cobren como una maestra.

La que defiende el derecho al aborto y plantea una salida para la violencia de género. La que rechaza el pago de la deuda y la entrega de nuestros recursos. La que defiende el salario, el empleo, la educación y la salud pública. Y que liga todas esas luchas a la necesidad de organizar una gran fuerza militante para encarar seriamente las luchas y apuntar al objetivo estratégico del gobierno de los trabajadores. Esas ideas llegaron a millones Y no solo por nuestro mensaje en los spots y los medios, sino también por la militancia de miles de compañeros y compañeras, de todo el país. Por eso el reconocimiento y las felicitaciones a todos ellos. La mejor elección presidencial de la izquierda Esa campaña militante, contra todo el aparato político y mediático de los candidatos capitalistas, tuvo sus frutos.

En medio de una campaña gigantesca por el voto útil, de demagogia y polarización, el Frente de Izquierda sacó más de 820 mil votos a la fórmula que encabecé con Myriam Bregman, y más de 1millón si sumamos los que fueron a nuestras listas de diputados. La mejor votación a la izquierda en una elección ejecutiva desde 1983. Además sacamos muy buenos resultados en las grandes ciudades y provincias como Mendoza, Jujuy, Córdoba y la Provincia de Buenos Aires, donde sumamos una banca más a los tres diputados que tenemos, que será rotativa de acuerdo a los votos que sacamos en las PASO. Retuvimos los votos que conquistó el Frente de Izquierda en las PASO y aumentamos en varios miles. Y al haber crecido en ese panorama difícil y de polarización, quedamos como cuarta fuerza nacional.

Es un gran logro. No sólo por la votación que conseguimos. Sino porque se cumplió uno de los objetivos que nos propusimos: darle un mensaje clarísimo a los poderosos. Ahora saben que ese millón de votos y el enorme respeto que nos ganamos es un polo de referencia para los que van a resistir que nos toquen el bolsillo, que nos repriman y nos pongan tarifazos. Por eso queremos transformar esa adhesión en una fuerza militante que siga peleando todos los días, en las calles y los lugares de trabajo, por los objetivos que los socialistas nunca ocultamos: una sociedad sin explotadores y explotados. Un duelo de conservadores Muchos me preguntan: ¿cómo llegamos a una elección en la que tres hijos políticos del menemismo suman más del 90% de los votos? Y el kirchnerismo tiene la mayor responsabilidad. No solo con sus políticas entreguistas como Chevron o Barrick Gold, con hombres como Milani y Berni. Fueron ellos que eligieron un candidato derechista, hijo político del menemismo, que nombró un gabinete con represores como Berni, Casal, Granados.

Tranquilamente los podría elegir el propio Macri. ¿o no? Y también eligió a Aníbal Fernández, uno de los responsables políticos de la muerte de Kosteki y Santillán, que le entregó la provincia a una política derechista como Vidal. Hay que ser conscientes de que empezamos a vivir una nueva situación. El peronismo, que dice representar al movimiento obrero, tiene una crisis profunda. La burocracia sindical también salió golpeada. Los empresarios discuten a quién apoyar, pero se tranquilizan diciendo que “Scioli o Macri van a aplicar los ajustes necesarios”. El final está abierto, pero todos quieren descargar su crisis en nuestras espaldas. Una campaña activa por el voto en blanco Mis compañeros y compa- ñeras me cuentan los debates que surgen en los lugares de trabajo y donde estudian. Los periodistas nos preguntan todos los días. ¿Scioli o Macri? Nosotros les decimos que hay una tercera posición: los que no le daremos el apoyo político a ningún candidato derechista. Piensen el ejemplo de Brasil. Cuando podía perder el balotaje contra la derecha, Dilma Rousseff dijo que no iba a ir contra de los intereses populares.

Lula dijo que había que votarla “para que no gane la derecha”. ¿Qué hizo? Cuando ganó, empezó a aplicar ese ajuste que negaba. Devaluación y recortes que ya costaron 2 millones de puestos de trabajo. Por eso nosotros convocamos a la población, los trabajadores y al millón de personas que votaron al Frente de Izquierda a que les den la espalda votando en blanco. Las encuestas ya reflejan que la gran mayoría de nuestros votantes impulsará esa opción. Vamos a proponerles a todas las agrupaciones y compa- ñeros que tengan esta posición militar juntos una campaña. Como plantee en una carta que tuvo una repercusión impresionante en las redes sociales (ver pág 3), no es cierto que el voto en blanco ayuda al ganador.

Pero además, el 22 de noviembre no se vota “para que no gane” el otro candidato, sino “para que gane” Scioli o Macri. Tu voto a cualquiera de los dos es un apoyo político. Cuantos más votos tenga el que gane, más fuerte estará para aplicar un ajuste y la represión a quienes nos vamos a oponer. Por eso estas semanas nuestra batalla política sigue. No nos lavamos las manos. Es parte de la pelea que nunca vamos abandonar. La de construir una gran fuerza social de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Una fuerza que, con el programa de la izquierda clasista, enfrente las políticas antipopulares que va a aplicar quien gane el domingo 22 de noviembre.


Nicolás del Caño

Es diputado nacional por el Frente de Izquierda y dirigente del PTS. Es autor del libro Rebelde o precarizada. Vida y futuro de la juventud en tiempos de FMI.

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