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Red Internacional
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Editorial. El Gobierno da por finalizadas sus reformas: Nuevas batallas se avecinan

A través de su ministro Secretario General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, el Gobierno declaró, en un discurso a los empresarios para dejarlos tranquilos, que se terminó “la obra gruesa”. Un freno, un intento de apagar las expectativas y demandas, una señal a los empresarios y la derecha, y medidas preparatorias para las batallas que vienen.

Miércoles 11 de mayo de 2016

Guiños a la derecha y los empresarios

Todas las promesas de reformas se van deshaciendo. La reforma laboral, terminó en una reforma pro-empresarial, permitiendo, entre otras cosas, el reemplazo en huelga con las llamadas “adecuaciones necesarias”. La discusión del aborto en tres causales sigue paralizada. Avanzan en medidas represivas, como la ley corta anti-delincuencia que permitiría reponer la detención por sospecha de la Dictadura, la que probablemente caiga por la fuerte oposición que encuentra. O el perfeccionamiento de la Ley Anti-terrorista, además de invocarla en La Araucanía y por primera vez en el Biobío.

No son solo leyes. A la demanda de los trabajadores del sector público de Atacama, que al momento de escribir esta nota llevan 49 días en paro con movilización, les respondieron con intransigencia rechazándola, amparados en el ajuste fiscal, que se demostró que no era reducir costos innecesarios de los Ministerios, sino un ataque a los trabajadores. Los despidos crecen, como en la minería y la industria del salmón, y la estatal Codelco es una de las responsables.

Se agrega la represión con montajes como la detención de 10 comuneros mapuche en la investigación del caso Luchsinger-Mackay, o el intento de sancionar a los padres por las movilizaciones de los estudiantes.

Medidas preparatorias y batallas por venir

Son todas medidas preparatorias. A la vez que un guiño a los empresarios y la derecha, un mensaje a trabajadores y estudiantes, para frenar sus demandas y aplacar sus expectativas.

Es que restan batallas. La principal, la reforma educacional. Mes a mes, el Gobierno fue buscando enfriar las cosas, rebajando la promesa del alcance de la gratuidad. Empezó diciendo que sería universal, la rebajó al 70%, después al 60%, ahora probablemente al 50%. Y lo que empezó implementando, con la “glosa de gratuidad”, fue una beca, un beneficio al que hay que postular para poder acceder.

Se agrega el proceso constituyente, que es una farsa de participación, que será en forma individual por medio de una página web, y unos cabildos de los que nadie sabe su existencia. Además que serán solo consultivos, y el texto lo elaborarán los expertos de siempre, es decir, de ellos. Recién ahora comenzará la discusión.

Descontentos por derecha y por izquierda

El efecto de estos dos movimientos, avanzar en las reformas en el Parlamento y ponerles un freno, resultó en dejar un descontento general, y tanto por derecha como por izquierda. El descontento general se expresa en las encuestas, la aprobación a Bachelet sigue debajo del 30%, el rechazo a los partidos e instituciones como el Parlamento sigue rondando el 80%.

Por derecha, los empresarios y la coalición de la UDI-RN- Evópolis-PRI, critican cada paso del Gobierno y lo impugnan; por ejemplo, la derecha llevó la reforma laboral al anti-democrático Tribunal Constitucional.

Por izquierda, trabajadores y estudiantes rechazan tanto las reformas hechas, como los frenos puestos a las que están por venir, así como las medidas represivas. Hay rechazo a la reforma laboral, a la reforma educacional tal como va, a la ley corta anti-delincuencia, a los montajes, y a la farsa del proceso constituyente. Un rechazo a las reformas hechas y a los frenos, no a las necesidades que las demandas plantearon, y el Gobierno de la Nueva Mayoría buscó usurpar con sus promesas.

Este rechazo es todavía mayoritariamente pasivo, y lo recogen las encuestas, con la alta desaprobación. También encuentra una expresión en la formación de nuevas agrupaciones políticas. Lo recogen en forma parcial las encuestas, como la alta aprobación a Giorgio Jackson de Revolución Democrática, o Gabriel Boric de Izquierda Autónoma. O en nuevos agrupamientos sindicales, como el Frente de Trabajadores Mineros, o el Frente de Trabajadores de la Minería Nelson Quichillao.

Y se manifiesta en forma aislada, con idas y vueltas, pero persistente. Como el largo y combativo paro de los trabajadores públicos de Atacama. Ahora se anuncia el inicio de las movilizaciones estudiantiles. Pero, no se desarrollan. Las dirigencias actúan como frenos también. La dirigencia de la Nueva Mayoría en la CUT, apoyó críticamente la reforma laboral pro-empresarial. La dirigencia de la Confech comenzó llamando a la “ofensiva estudiantil”, pero ahora la Izquierda Autónoma de Boric habla de apoyar una “gradualidad”, que empalma con las rebajas en las promesas del Gobierno.

Ante estos frenos, hace falta una alternativa independiente de los trabajadores, como la que lucha por construir el Partido de Trabajadores Revolucionarios, y desde La Izquierda Diario, en cada lugar de trabajo y de estudio, como mostramos en otras páginas de esta edición. En este mes de mayo que se inicia, luchando por un 1º de mayo clasista y combativo, organizando la “ofensiva estudiantil”, y luchando por unir todas estas demandas en la perspectiva de imponer con la movilización una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en que el pueblo trabajador y los estudiantes impongan su propia agenda, de forma independiente a los empresarios, el Gobierno y el Parlamento.