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Red Internacional
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EDUCACIÓN PUBLICA. El Gobierno y las Comunidades abandonan la educación pública

Los retrasos de la Consejería de Educación andaluza en los pagos a las escuelas obligan a los centros a pedir ayuda material a las familias. Situación que se repite en el resto del Estado.

Aníbal Maza Zaragoza

Viernes 6 de enero de 2017

Recientemente se ha hecho pública una carta de un centro escolar andaluz reclamando ayuda las familias para paliar su “precaria situación económica” y poder adquirir papel higiénico.

El atraso en el abono de la partida de gastos, del Gobierno andaluz, que cubre las necesidades de funcionamiento de los colegios en la comunidad autónoma está causando que muchas escuelas hayan solicitado a las familias de los alumnos que aporten el material que está empezando a escasear, incluido el papel higiénico.

Según la normativa establecida por la Consejería de Educación, las familias tienen derecho a una educación totalmente gratuita, tanto en los centros públicos como en los concertados. Por ello, está taxativamente prohibido reclamar dinero o material a las familias. No obstante, esta realidad de miseria material está obligando a los centros a tratar de paliar la escasez con los medios a su alcance.

La carta enviada a los padres por el colegio de Infantil y Primaria Pablo Picasso (Sevilla), muestra a las claras las situaciones de “escasez” provocadas por las actuaciones de los gobiernos autonómicos:

FOTO: Publico

Ante la censura de la Consejería de Educación al comunicado, otros colegios de la comunidad han manifestado en las redes sociales que se han visto obligados a recurrir a medidas similares.

La Consejera de Educación, Adelaida de la Calle (http://www.laizquierdadiario.com/Profesores-interinos-y-estudiantes-en-Andalucia-logran-poner-fin-a-las-designaciones-a-dedo-de) admitió que el Gobierno Andaluz había recortado un 20% la partida que atendía las necesidades económicas de los centros escolares desde 2012. En el curso 2014-2015 los recortes fueron de un 11,85% con respecto al año anterior.

La Consejería de Educación andaluza intenta desviar la atención culpando de los recortes al gobierno central, pero lo cierto es que éstos ya empezaron en 2008, por iniciativa de la Comunidad Autónoma y no en 2012 a consecuencia de la Ley de Presupuestos. Esta ley, en lugar de la causa ha sido más bien un respaldo a las políticas de recortes en Educación y otros servicios públicos realizadas por iniciativa de las CCAA.

En este caso, se redujeron un 4,09% las asignaciones a las escuelas durante el curso 2008-2009 y fueron recortados un 8,79% los dos cursos posteriores. Con lo que el informe calcula un recorte total de un 40,5% en las asignaciones de los centros escolares. De nuevo, dicho informe achaca los recortes a la caída de ingresos del gobierno andaluz (un 12,85%), recurriendo a la táctica de “echar balones fuera” si empleamos los términos del lenguaje coloquial.

Los problemas de abastecimiento en los centros, un problema generalizado desde el inicio de la crisis.

Lo cierto es que desde el comienzo de la crisis, los problemas de abastecimiento de servicios básicos en los centros escolares se han dado en prácticamente todas las comunidades autónomas del Estado Español.

En noviembre y diciembre de 2011 alumnos y profesores de 41 colegios de Castilla y León protestaban por la falta de fondos para encender la calefacción en sus centros, llegándose al punto de suspender las clases como sucedió en Cortigueras (León) en 2013 al estar las aulas a 7 grados.

En Galicia en 2010, los centros escolares se encontraban en marzo sin dinero para pagar la luz, el agua o la calefacción y sin conocimiento de las partidas que se les asignarían.

En la Comunidad Valenciana, en 2012 los alumnos se veían obligados a acudir con mantas a los centros escolares ante la ausencia de calefacción. En Noviembre de 2016 en Calp (Alicante) los colegios se quedaban sin papel higiénico ni jabón.

Casos similares se han dado en el Colegio las Anejas (Teruel) por goteras y falta de calefacción (2015), al igual que en Rubí (Barcelona, 2014) donde se tuvieron que suspender las clases por el frío en las aulas, en Pla de Mar de Coma-ruga (Tarragona) (2016), en Boadilla (Madrid, 2016) o el colegio público Antonio Fontán de Madrid (2016)…animamos al lector a seguir indagando en la larga lista de centros escolares que sufren de estas carencias en casi todas las comunidades autónomas.

La respuesta de las Administraciones suele ser entablar disputas entre sí para desviar la atención de alumnos, profesores y clases populares: Ayuntamientos contra Diputaciones, gobiernos provinciales, comunitarios o gobierno central etc. A estas disputas constantes suman la utilización sistemática de tópicos vejatorios o pseudo-racistas entre regiones del Estado Español, como los que expuso recientemente Cristina Cifuentes en la sede parlamentaria de Madrid donde defendió que Madrid financiaba la sanidad y la educación gratuita de los andaluces.

Si el lector dedica unos minutos a reflexionar, se percatará de cómo estos tópicos son empleados con profusión por las burguesías y los gobiernos regionales en lo referente a los recortes en Educación, los ataques a los servicios públicos y los trabajadores.

Intentan hacernos creer que “esas cosas sólo pasan en otros sitios y no en el nuestro” y que se deben a la idiosincrasia de otras regiones (una propaganda, o “credo” si el lector lo prefiere, con una larga tradición, pues viene siendo empleado por el caciquismo peninsular desde el s. XIX). Cuando lo cierto es que la ofensiva contra el sistema educativo es similar en todas las regiones del Estado.

El interés de las burguesías regionales y estatales en seguir potenciando este “mercado de la Educación” es claro, como muestra el ejemplo de la CCAA de Aragón donde el sindicato CGT realizó un informe detallado sobre las aulas que se otorgan a la concertada de forma innecesaria y despilfarradora (http://www.laizquierdadiario.com/Ni-un-aula-mas-a-la-concertada?id_rubrique=2653) o como sucede en Catalunya que la Generalitat financia las escuelas del Opus Dei con 30 millones de euros.

Ahora párese a pensar, estimado lector, en si merece la pena seguir depositando algo de confianza en quien crea la miseria a través del saqueo, deteriora el derecho a la educación de los hijos del trabajador y para más inri le incita a despreciar y odiar a “pueblos y gentes” que no conoce, que sufren bajo la misma bota que ud.