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Red Internacional
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LA CRISIS DE LA SALUD MATA. “El Hospital Público se mantiene en pie gracias al esfuerzo de sus trabajadores”

Reproducimos la entrevista realizada en Ideas de Izquierda N° 14 a Juan Porto, médico y presidente de la Comisión directiva de CICOP del Hospital Interzonal General de Agudos “San Martín” de La Plata.

Viernes 14 de noviembre de 2014

IdZ: ¿Cuál es la situación de los hospitales en la provincia de Buenos Aires?

La Salud Pública está sufriendo una profunda crisis. La Presidenta, el gobernador Scioli y el ministro Collia dicen que los hospitales y las unidades sanitarias están lo suficientemente abastecidos de insumos, materiales y personal. Pero los trabajadores de la Salud y los pacientes conocemos la realidad de los hospitales de la provincia. En forma intermitente faltan insumos básicos (reactivos de laboratorio, medicamentos, jeringas, agujas, camisolines, guantes, barbijos, guías de suero, etc.) que dificultan la atención y obligan a postergar cirugías frecuentemente. Hay serios problemas de infraestructura por falta de mantenimiento. No hay aparatología imprescindible por carencia, deterioro y falta de mantenimiento. Trabajamos exigidos y sobrecargados debido al escaso personal profesional y no profesional, sobre todo de enfermería, duplicando el esfuerzo y con salarios insuficientes. Los residentes trabajan 80 horas semanales cubriendo tareas por falta de profesionales de planta, son mano de obra precarizada, que sostienen la atención en los hospitales y en las Unidades Sanitarias, tienen un salario por debajo de la canasta familiar, sin aportes jubilatorios, ni asignación por hijo. Los trabajadores de limpieza están precarizados bajo la figura de “beca”, sin derechos tales como aporte previsional y vacaciones y con la inseguridad permanente de su renovación. Los servicios de cocina y lavandería, entre otros, se encuentran privatizados en los hospitales de la provincia de Buenos Aires. Así están los hospitales después de años de crecimiento histórico. No hubo “década ganada” para la salud pública, sino crecimiento de la medicina privada y las prepagas y sector público intencionalmente desabastecido y abandonado.

IdZ:¿Cuál es la situación de los trabajadores de la salud?

Hay que tener en cuenta que somos los que realizamos a diario enormes esfuerzos para administrar los escasos insumos y así garantizar la atención de los pacientes. Si el Hospital Público se mantiene en pie, es gracias al esfuerzo de sus trabajadores. Pero producto de las malas condiciones laborales, todos sufrimos en alguna medida burn-out, desgaste emocional o stress laboral. Los que brindamos un servicio a otros seres humanos, vivimos diariamente situaciones de stress, por el manejo de pacientes críticos y el contacto con la muerte.
La falta de personal genera grandes presiones debidas a la sobrecarga laboral y los malos salarios llevan a la necesidad de tener dos trabajos con las consiguientes jornadas extenuantes.
Esto se evidencia por ejemplo en las cifras de accidentes de trabajo, enfermedades y muertes en el sector salud y servicios sociales. Según un informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo los accidentes, enfermedades profesionales, etc., pasaron de 106 mil en el 2003 a 207 mil en el 2013, es decir que se duplicó en la década. Una situación particular la viven nuestros compañeros de limpieza. La inseguridad permanente, por el miedo a perder la beca, los lleva frecuentemente a trabajar en mal estado de salud: con fiebre, lumbalgia, crisis asmática, trastornos de salud mental, etc.

IdZ: ¿Cuál es el rol que vienen cumpliendo los gremios en defensa de las condiciones laborales y de la salud pública?

Lamentablemente nada podemos esperar de nuestras conducciones gremiales. Algunas son directamente traidoras, como las de UPCN y Salud Pública que actúan como agentes de los distintos gobiernos dentro de los hospitales. Firman las paritarias a la baja, dividen a los trabajadores en profesionales, enfermeros, administrativos, residentes, becarios de limpieza, etc., y entregan todas las luchas. Y otras burocracias, las de la CTA Micheli, como la CICOP o ATE, son impotentes en desarrollar un plan de lucha en serio para vencer. Llaman a medidas de fuerza, rechazan los aumentos miserables, no firman las paritarias, pero se niegan a desarrollar la fuerza desde abajo, con los métodos propios de la clase trabajadora de democracia directa, mandatos de asamblea, coordinación y huelga general. Los graves problemas que afectan a la salud pública solo los podemos resolver los trabajadores. Debemos plantearnos seriamente la recuperación de las organizaciones gremiales de manos de la burocracia, para transformarlos en organizaciones de lucha, la más amplia unidad de todos los trabajadores del hospital y un plan de lucha unificado coordinando con otros sectores gremiales.