El mineral que se usa en artículos electrónicos y baterías recargables viene escalando en su precio dado la expectativa de un incremento en la fabricación de autos electrónicos. Ante esto las disputas de la clase capitalista por la concesión de la extracción vienen aumentando.
Lunes 3 de octubre de 2016
El Litio es poder político
Esta semana se reunieron con el gobierno los representantes de la empresa Rusa “Rosatom”. La estatal rusa está interesada en adjudicarse la concesión, y el gobierno ruso ocupa esta empresa para para ejercer influencia en los distintos países donde logra acuerdos millonarios.
La disputa por el litio en la clase capitalista no es nueva. Hasta hace un tiempo la única empresa con la concesión para explotar el litio en chile era SQM, la misma empresa que tiene por dueño al yerno de Pinochet (Julio Ponce Lerou) y que financiaba a políticos del congreso desde la UDI al Partido Socialista. Esto no es casualidad, el precio del litio viene escalando a nivel mundial, y Chile tiene uno de los suministros más abundantes del mundo. Esto es un hecho más de que el poder económico del litio es en realidad poder político.
Sin duda que la clase capitalista conoce muy bien el poder político que significara controlar la reserva más grande de Litio del mundo.
El Litio para una vida digna para la clase trabajadora
En Chile tenemos el mejor ejemplo de que la riqueza en manos capitalistas solo significa miseria para los trabajadores. El cobre, principal fuente de ingreso de Chile, está para que las grandes multinacionales se lleven enormes ganancias, y lo que resta (Codelco) financia a las fuerzas armadas y se pagan sueldos millonarios a sus gerentes.
Este poder político para los capitalistas obedece a sus intereses individuales, pero ¿Qué pasaría si el Litio estuviera en manos de la clase trabajadora? ¿Acaso no podríamos ocupar todo el potencial económico que tiene este material para entregar una vida digna a los trabajadores?
Hoy este mineral sigue estando en manos de quienes no podemos confiar, los empresarios y políticos del régimen que se corrompen. Es necesario que la clase obrera se plantee estos desafíos, no por capricho, sino por necesidad. Nada podemos esperar de los capitalistas y sus representantes, solo con el litio y todos los recursos naturales bajo control obrero podemos comenzar a construir una sociedad digna y al servicio del pueblo trabajador.