El materialismo histórico desarrollado por Marx y Engels, se caracterizó por ser una teoría con rigor científico, creativa e innovadora, elementos necesarios para lograr un análisis riguroso de la realidad social. Sin embargo, durante el siglo XX el dogmatismo dejó su huella en lo que debiera ser la teoría de la emancipación humana.

Vicente Mellado Licenciado en Historia. Universidad de Chile. Magíster © en Ciencias Sociales, mención Sociología de la Modernización. Universidad de Chile
Sábado 30 de abril de 2016
Marx, marxismo y marxistas
Ha sido tradicional —más en el marxismo militante que en el académico— atribuir a Marx la originalidad de las categorías utilizadas. Creer que la dialéctica, la sociedad de clases, la lucha de clases, la teoría valor trabajo, la plusvalía, el trabajo como medio de transformación de la naturaleza, y otros conceptos, son patrimonio exclusivo del marxismo, trajo graves consecuencias al desarrollo posterior del materialismo histórico. La principal secuela ha sido un conservadurismo —si bien, relativo— al momento de desarrollar nuevas categorías de análisis científico marxista o indagar en áreas inexploradas por este.
En su carta a Joseph Weydemeyer el 5 de marzo de 1852, Karl Marx afirmó que:
“(…) Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases (…)”.
A su vez, en 1885, Engels sostuvo respecto a la plusvalía que:
“(…) La existencia de la parte del producto de valor que ahora denominamos plusvalor fue establecida mucho antes de Marx; asimismo se había enunciado, con claridad mayor o menor, de qué se compone, a saber: del producto del trabajo por el cual el apropiador no había dejado equivalente alguno. Pero no se fue más lejos. (…) Entonces hizo su aparición Marx. Y precisamente en antítesis directa con todos sus predecesores. Donde éstos habían visto una solución, él no vio más que un problema. (…) Fundándose en este hecho investigó todas las categorías preexistentes. (…) Para saber que era el plusvalor, tenía que saber qué era el valor. Era necesario, ante todo, someter a crítica la propia teoría ricardiana del valor. Marx, pues, investigó el trabajo en cuanto a su cualidad creadora de valor y estableció por primera vez qué trabajo crea valor, porqué lo hace y cómo, y que el valor no es otra cosa, en definitiva, que trabajo condensado de esa clase (…).” (Prefacio de Frederick Engels a El Capital, tomo 2, siglo XXI editores, pp. 19-20)
En la carta a Weydemeyer, pareciera que Marx fuera un pedante. Sin embargo, él siempre intentó guardar el mayor grado de humildad al momento de desarrollar una nueva teoría. Lo que propuso fue la perspectiva del comunismo y la dictadura del proletariado como tránsito a este. La carta de Marx nos recuerda a Antonio Gramsci, quien entre 1927 y 1929 escribió algunas misivas a Tania Schucht, dando a conocer que había elaborado un plan de investigación. Este se concretizó en los famosos e incompletos Cuadernos de la Cárcel.
En El Capital, Marx expuso su crítica a la economía clásica. A partir de la crítica a la teoría ricardiana del valor, Marx resolvió el problema que había llevado a esta a la ruina: la imposibilidad de conciliar el intercambio recíproco entre el capital y el trabajo con la teoría ricardiana de la determinación del valor por el trabajo.
Marx descubrió el porqué de la confusión de David Ricardo en cuanto a su concepción del valor. Primero, el trabajo no crea valor, es la fuerza de trabajo la creadora de un valor nuevo. Por su parte, el trabajo es una medida del valor. En segundo lugar, el salario es la remuneración que recibe el trabajador por el valor de su fuerza de trabajo, y no —como hasta el momento había planteado Ricardo— por el trabajo realizado. De allí Marx desarrolló su teoría de la plusvalía. El empresario entrega un salario por una parte del trabajo realizado y la parte restante es trabajo realizado gratuito para el primero. La expresión monetaria de ese trabajo no remunerado o gratuito realizado por el trabajador y apropiado por el empresario se denominó plusvalía.
De ahí en adelante Marx desarrolló los conceptos de capital constante y capital variable, plusvalía absoluta y plusvalía relativa, entre otras categorías y procesos. De su gran obra de análisis científico del funcionamiento del modo de producción capitalista, Marx entregó su gran aporte científico: la teoría de la explotación y la lucha por el comunismo en tanto que abolición de la sociedad de clases capitalista, y por tanto de la lucha de clases.
Como planteó Engels, “Marx (…) [volvió] contra la producción capitalista, en interés del proletariado, la teoría ricardiana del valor y del plusvalor, combatiendo a la burguesía con sus propias armas”.
Lenin, Trotsky y Gramsci hicieron algo similar. Los dos primeros utilizaron al gran pensador militar aristócrata prusiano, Karl Von Clausewitz, en contra de las clases dominantes. Por su parte, el marxista italiano utilizó conceptos que no eran originarios de Marx ni de los marxistas. El concepto de “revolución pasiva”, originario de Vincenzo Cuoco —oficial del gobierno provisional de la República de Nápoles en 1799—, se transformó en una categoría para explicar el proceso histórico específico del capitalismo y el Estado italiano.
Dejando de lado la osificación estalinista, Perry Anderson afirmó que las innovaciones temáticas del marxismo de la posguerra (1945-1975) —en el caso del marxismo occidental— se dieron en el campo de la filosofía, mientras que los marxistas portadores del legado de Trotsky se concentraron en la política y la economía. Si bien el aporte de estos últimos (Mandel, Bensaid, Callinicos y otros) ha sido enriquecedor y fundamental para desarrollar un marxismo unido a la lucha de clases, hoy resulta insuficiente.
En la época de la restauración burguesa, el marxismo que se propone la superación revolucionaria del capitalismo se encuentra en deuda con el movimiento obrero y popular. No basta con Lenin, Trotsky, Gramsci y Luxemburgo en sí mismos. No obstante, constituyen la premisa teórica desde donde avanzar hacia la elaboración de una nueva teoría marxista unida a los fenómenos de la lucha de clases. Queremos ser enfáticos al respecto. Sin tomar como punto de referencia y legado estratégico a los marxistas de la Tercera Internacional y la experiencia bolchevique, cualquier intento de construir una consecuente alternativa anti capitalista está destinado al fracaso.
El desarrollo de una teoría marxista en el siglo XXI tiene y debe analizar con rigor científico la especificidad histórica de las democracias parlamentarias y el Estado capitalista. Debe analizar la contradictoria relación entre las direcciones políticas y las bases organizadas por estas. Debe analizar la especificidad histórica, sociológica y política de las burocracias sindicales. Estas son solo algunas propuestas epistemológicas necesarias para conocer en rigor la realidad de las sociedades capitalistas bajo el neoliberalismo. Esto exige utilizar métodos de la filosofía, sociología y ciencia política no marxista. La utilización de la estadística y las teorías económicas de los últimos treinta años también resulta fundamental.
Solo así se avanzará en la construcción de sólidos partidos de trabajadores de masas que se propongan la lucha por el socialismo y estén preparados para responder a los problemas estratégicos de nuestro tiempo. Combatamos a la burguesía con sus propias armas.

Vicente Mellado
Licenciado en Historia. Universidad de Chile. Magíster © en Ciencias Sociales, mención Sociología de la Modernización. Universidad de Chile