El 4 de junio se renuevan gubernaturas de tres estados. Uno de ellos es el Estado de México, dónde el PRI ha comenzado a volcar fuerza para mantener el gobierno a como dé lugar y posicionarse así hacia las elecciones presidenciales de 2018.
Jueves 16 de marzo de 2017
Las elecciones de este año para renovar la gubernatura del Estado de México pintan para ser muy cerradas.
Según las encuestas publicadas en el diario El Financiero el PRI, en alianza con el PVEM, PANAL y Encuentro Social con Alfredo del Mazo como abanderado tiene el día de hoy una intención de voto del 28%, pero Josefina Vázquez Mota del PAN le pisa los talones con un 26% y el Morena que lleva como candidata a Delfina Gómez se ubica en tercer lugar con un porcentaje del 22%.
Ninguno de estos partidos representa los intereses de los trabajadores y pueblo pobre mexiquense, pero ahí se define en buena medida la futura elección presidencial, que definirá que partido gobernará para los empresarios en el teatro de la llamada “alternancia democrática”.
El PRI está consciente de que será una dura pelea y de que está en riesgo una gubernatura que nunca ha perdido, por eso ha comenzado a mover su maquinaria con apoyo de varios miembros del gabinete federal. El objetivo es sostener al estado con mayor concentración de electores, 11 millones aproximadamente.
El PRI perdió en 2016 entidades que siempre había gobernado, ¿pasará igual con Edomex?
Perder el Edomex complicaría tremendamente las aspiraciones de retener la presidencia para el PRI, sobre todo teniendo en cuenta el antecedente de las elecciones del 2016, cuando sufrió una dura derrota electoral. Ese año perdió 7 de las 12 gubernaturas disputadas, incluidas 4 donde el PRI gobernó durante 86 años de forma ininterrumpida. Esos estados son Durango, Quintana Roo, Veracruz y Tamaulipas.
Es decir, hace menos de un año se dieron ya los primeros antecedentes de derrota para el PRI en gubernaturas que no conocían la “alternancia” hasta entonces, aunque esto no implique cambios favorables para el pueblo pobre, como no sucedió con la “alternancia” a nivel nacional o en otras entidades dónde los partidos siguen gobernando para los empresarios.
Un gobierno federal priísta con un nivel de popularidad que va del 12 al 19% según la encuestadora que se consulte juega en contra de la candidatura de Alfredo del Mazo. La contracara es la manera en que el PAN y Morena aprovechan el descontento para fortalecerse, como se demostró en las elecciones del año pasado.
La pregunta entonces es si la racha de derrotas priistas en entidades que no conocían gobiernos de ningún otro partido del régimen se repetirá en el Estado de México. Las encuestas dan ventaja al PRI, pero faltando poco más de tres meses para la elección y con las campañas pendientes de arrancar estos antecedentes preocupan al tricolor.
Para hacer frente a esta amenaza el PRI recurre a destacar los gobiernos de Peña Nieto y de Eruviel Ávila como administraciones benéficas y cumplidoras de compromisos. Pero por sí mismo, este discurso difícilmente alcanzará para asegurar la ventaja que les dan las encuestas hasta el momento.
Todo el PRI, incluida la presidencia, volcado a la elección mexiquense
En estas elecciones que serán las más caras en la historia del estado, el PRI destinará 73 millones de pesos, que sumados a los recursos de sus aliados ascienden al monto de 91 millones. Cabe apuntar que el Edomex es el estado que tiene el tope de gastos de campaña más alto a nivel nacional para candidatos a gobernador.
Estos recursos destinados por el PRI y compañía a la elección no incluyen los recursos que obtendrán de la iniciativa privada, es decir, los empresarios a quienes seguramente les cobrarán favores o prometerán negocios a cambio de financiamiento.
Sumado a este enorme gasto, el gobierno federal fortaleció su propaganda dirigida al Estado de México, durante el último mes por ejemplo la presidencia publicó ocho spots nuevos. Cinco de estos spots corresponden a los logros del gobierno en esta entidad y hablan de “logros” como la construcción del Túnel Emisor Oriente, el seguro de vida para jefas de familia, el programa prospera y algunos programas educativos.
Pero para asegurar una victoria priista en la elección mexiquense también la presidencia se ha volcado directamente a apoyar la campaña del partido en la entidad.
El propio presidente Peña Nieto se presentó el pasado 10 de marzo en el municipio de Tecámac para inaugurar el Auditorio Metropolitano de Tecámac, en donde se informa, pasó 40 minutos saludando y tomándose fotos. El 6 de marzo Angélica Rivera habló en Metepec y Cuautitlán Izcalli sobre los programas sociales del gobierno mexiquense.
Antes, el 5 de marzo fue José Narro Robles, ex rector de la UNAM y actual secretario de Salud, quien visitó Ecatepec al lado del gobernador Eruviel Ávila para llevar atención médica a domicilio a los habitantes del municipio.
El mismo día y en el mismo municipio que Narro, Renato Sales, comisionado Nacional de Seguridad hizo acto de presencia para verificar la actuación de la Policía Federal en operativos contra la delincuencia y hablaron sobre los “avances en materia de seguridad”.
Y el día de hoy, Mikel Arriola, Director del IMSS fue parte del Encuentro Médico Quirúrgico, junto al secretario de Salud del estado, César Gómez.
Así es como el PRI se vuelca al Edomex para sostener su bastión. Así se juega a esta democracia para ricos. El resultado definirá la fortaleza de cada partido del régimen hacia las elecciones de 2018, pero sea cual sea el resultado, ni la “alternancia” ni la continuidad priista significan un gobierno a favor de intereses de los trabajadores y pueblo pobre mexiquense.