El jueves a la noche fue al aire la propaganda del PT. En diversas ciudades del país se escucharon cacerolazos en algunos barrios, como había ocurrido frente a otros pronunciamientos de Dilma o del PT. Habiendo Dilma y el PT alcanzado el “punto muerto”, según la definición de Lula, la propaganda buscó enfrentar esta pérdida de popularidad proponiendo una serie de argumentos sobre el pasado para fomentar la esperanza sobre la situación económica y en la conducción del país en manos de Dilma. El propósito del programa fue dirigirse a los sectores que lograron aumentar sus ingresos y pequeñas mejoras en sus condiciones de vida durante los últimos años de crecimiento económico, mientras las ganancias patronales se disparaban. Esta pieza de marketing político revela mucho por lo que dice pero también por lo que omitió decir.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Sábado 8 de agosto de 2015
Reconociendo la crisis económica y armando un discurso para fortalecer al gobierno
Todo el programa de aproximadamente diez minutos fue conducido por actores y contó con la presencia del presidente del partido Rui Falcão, Lula y Dilma, en este orden. Dilma apareció solo al final después de ser “levantada” por Lula y todo el programa. El mensaje estaba dirigido a los sectores que lograron alguna mejora en sus ingresos y aumentar el consumo durante los años de crecimiento económico, la llamada “clase C”.
Destacado en todos los discursos, de los actores, de Falcão, Lula o Dilma,fue el reconocimiento de la crisis económica que atraviesa el país. Un actor y la presidenta llegan a plantear que varios brasileros estarían (y estamos) “sufriendo”. Reconocido esta situación, el programa buscó destacar diferentes inversiones hechas en la década petista y así fomentar la esperanza de que el PT sabe cómo conducir mejor el país. Buscando crear empatía a partir del pasado, el programa admite errores pero afirma que “nunca cambiarían de lado”, es decir, el lado de los más débiles. Sin embargo, la verdad es que la pequeña porción de la torta a la que la clase trabajadora tuvo acceso durante los años de crecimiento económico se dio en paralelo a las ganancias record que las patronales obtuvieron. Para los trabajadores, estas pequeñas mejoras llegan a su fin y con “gran sufrimiento”.
Conciente del descontento que se vive en el país, una preocupación central del programa fue reconocer la crisis económica en curso, buscando alertar sobre el peligro de que se transforme en crisis política y que los trabajadores descontentos caigan en los discursos oportunitas. De este modo Aécio (PSDB), Cunha (presidente de la Cámara de diputados – PMDB) hablando en defensa de los trabajadores sería mero oportunismo. Sin embargo no deja de ser irónico que una presidente que prometió no tocar derechos “ni que la vaca tosa”, unos días después de asumir su gobierno, avance en el recorte de derechos, venga a hablarnos de oportunismo…
El programa argumentó que la crisis económica se resuelve con medidas “valientes” y con una sabia conducción. El único coraje que hemos visto hasta ahora es para recortar derechos laborales y ninguno de los privilegios de los políticos, empresarios o confiscar los bienes de los corruptos.
Volviendo al programa emitido se argumentó cómo la crisis económica actual no es de las más graves que el país haya enfrentado, centrando las mayores dificultades en los riesgos que presenta la crisis política.
Sin mencionar la palabra “golpe”, el programa buscó amar por la vía discursiva de los actores y de Rui Falcão una comparación, sobre el peligro de que la crisis económica se transforme en política, con la dictadura militar, repitiendo algunos elementos de los discursos que sindicalistas de la CUT y la CTB están bajando en los lugares de trabajo. Es decir, hay que tragarse el descontento, no importa el desempleo, hay que cuidarse ya que la crisis puede desembocar en una dictadura.
Fin de la especulación: Lula defiende a Dilma
Hace meses una especulación ronda los análisis políticos. ¿Romperá Lula con Dilma? El programa emitido este jueves no deja dudas. Lula defiende a Dilma. Tal como había afirmado en el último Congreso del PT "el punto muerto" alcanza a todos. Entonces, para sostenerse y sostener a su partido, dedicaron todo el programa a dar argumentos para intentar sostener a Dilma.
La "novedad" del creador de defender a su "criatura" fue acompañada del reconocimiento de parte de Lula de haber aplicado también bajo su gobierno un "ajuste" económico pero, como en el caso de Dilma, olvidó mencionar sus efectos: aumento del desempleo, recorte de derechos a los jubilados y a los trabajadores estatales. Se menciona la dureza del ajuste pero nada más, como si no mencionarlos permitiera que pasara más rápido. No se menciona su relación con la política, la lucha de clases, la economía y la lucha de clases mundial... La idea que intentan trasmitir es que el ajuste de Lula duró poco porque fue él quien lo hizo y no porque la economía brasilera se "coló" en un inmenso ciclo de crecimiento de la economía mundial.
No existieron ni el ajuste ni los padecimientos
En medio de muchos números sobre los gastos realizados en años anteriores, el programa omitió la dureza del ajuste actual. Mostrando gastos con el Fondo para estudiantes de Instituciones privadas de Educación Superior (FIES) no mencionó el enorme recorte a este programa de financiamiento a las universidades, un ajuste de más de R$ 10 billones tanto en la cartera educativa como en la de salud. Ninguno de ellos fue mencionado. El lema "Patria Educadora" desapareció, tal vez se haya ido junto a la energía eléctrica de las universidades federales que no logran ni siquiera pagar sus cuentas. El aumento del desempleo, el avance sobre los derechos sociales, los recortes a pensionados, en el seguro de desempleo tampoco. Solo la reivindicación del llamado Plan de Protección al Empleo, que reduce los salarios de los trabajadores.
Todos los "ajustes" descargados sobre las espaldas de la clase trabajadora aparecieron como algo inevitable, natural. Hay recortes porque una importante parte del presupuesto nunca se pone en discusión. La sangría diaria de recursos destinados a los tenedores de la deuda pública, que consume el 45% del presupuesto federal no fueron obviamente mencionados, incluso cuando miles de brasileros están sufriendo las consecuencias, como los trabajadores estatales de Río Grande del Sur que tienen sus salarios fraccionados para honrar estas “obligaciones financieras”.
Corrupción y Petrobras ausentes
Una notable ausencia en todo el programa fue un tema que está en la calle, en boca de todos: la corrupción. Ni siquiera el discurso utilizado en las elecciones, que los culpables están siendo castigados. La completa omisión del tema muestra cómo el gobierno de Dilma y el PT ya dan este tema como "perdido" y se enfocan únicamente en un discurso que evalúan más defendible, el de la crisis económica.
Sin embargo, incluso en temas económicos, el viejo comodín del discurso petista, Petrobras y el Pre-sal tampoco fueron mencionados, ni siquiera en imágenes. Evidentemente la omisión se liga al deseo de ocultar el tema sobre la corrupción, aunque pone en evidencia la dificultad que el PT y Dilma tienen para defender sus posiciones, incluso entre los petroleros. Con el anuncio de una nueva privatización parcial del sistema Petrobras éste no es uno de los mejores temas para superar el "punto muerto".
No será con esperanza y con el pasado que venceremos las crisis
Lula y Dilma apostaron a ganar la confianza con un discurso sobre el pasado. Si permanecemos de brazos cruzados esta ofensiva de medidas contra la clase trabajadora seguirá su curso. Si permanecemos parados dejaremos que políticos y jueces, unidos unos a otros, se acusen entre si, pero dejen intactos estos esquemas, operadores políticos y financieros intactos. El llamado de Lula y Dilma a mantener la espera no se corresponde con las necesidades urgentes de la clase trabajadora. La respuesta tampoco vendrá de las manos de la derecha, de figuras como la de Aécio, Caiado, Paulinho de la central Força Sindical, Cunha y sus grandes medios opositores. La respuesta debe venir de la clase trabajadora, por tanto es necesaria la construcción de un polo de la izquierda opositora contra la derecha y contra el gobierno