Jorge Bergoglio vuelve a ser noticia por las discusiones concernientes al Sínodo que tendrá lugar entre el 4 y el 25 de octubre de este año. La conservación de la institución familiar es el principal tema en la agenda.

Tomás Máscolo @PibeTiger
Miércoles 24 de junio de 2015
El documento que se discutirá en el mes de octubre se llama "Instrumentum Laboris". Constituye el eje principal para este Sínodo y fue redactado con las respuestas de las conferencias episcopales al cuestionario enviado desde la Santa Sede. El Papa refiere en el mismo a un supuesto “cambio antropológico”, sustentado en sus posiciones referentes al aborto, la homosexualidad y las adopciones.
Uno de los principales tópicos abordados en el texto es el de la familia. Allí se afirma que la educación y la procreación deben tener "su fundamento en el amor conyugal entre un hombre y una mujer, que constituye la base indispensable para la formación integral del niño".
También se hace alusión a los matrimonios “mixtos”, donde cada contrayente tiene una distinta religión, concluyendo que estos son aspectos de “difícil solución” que necesitarían “un código de buena conducta de tal modo que ningún cónyuge sea el obstáculo al camino de fe del otro”. Luego se agrega: "Algunos sugieren que los matrimonios mixtos deben ser considerados casos de ’grave necesidad’ en los cuales sea posible bautizar fuera de la plena comunión con la Iglesia católica".
A la vez, hay una referencia a la eutanasia y el aborto: "La vida es un regalo de Dios y, por eso, no se pueden descartar ni su comienzo ni su estado terminal".
Sobre los homosexuales, reitera el resultado del Sínodo Extraordinario, que consideró que "no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías entre las uniones homosexuales y las heterosexuales”.
Sumado a esto, Francisco no olvidó hablar de la diversidad sexual: "Los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza. Los proyectos pastorales diocesanos deben reservar una atención específica al acompañamiento de las familias que cuentan con miembros homosexuales”, escribió en el documento.
La familia, tan defendida por la Iglesia Católica, es la institución por excelencia del patriarcado. Para ponerlo en simples palabras, se encarga de naturalizar la sumisión de las mujeres, otorga un (falso) poder a los “varones”, estableciendo una jerarquía donde el padre tiene la palabra definitiva frente a todo, e impone como fin único la reproducción. Esto es lo que defiende Bergoglio cuando determina que sólo es aceptable el sexo entre hombres y mujeres, siguiendo los valores de la “moral y la buena costumbre”. Y cuando se opone rotundamente al aborto llamando a “defender la vida”, sin importarle la cantidad de muertes de mujeres producto de abortos clandestinos. Asimismo cuando lanza declaraciones misóginas y homofóbicas.
Hay que aclarar que la homosexualidad no es simplemente una “tendencia”. La sexualidad y la identidad son una construcción social: esto quiere decir que se va cambiando y construyendo a lo largo de la vida. Las identidades no se definen por el sexo biológico. El amor puede trascender las barreras de los géneros, y el deseo debe ser libre. Por ende, estos dichos conservadores, a los cuales Bergoglio nos tiene acostumbrados, contribuyen a generar un sentido común fascistoide.
Los ataques contantes hacia la diversidad y la sumisión que pretenden imponer a las mujeres, tienen que ser contrarrestados con un solo grito: basta de injerencia clerical en el Estado. Ésta es una demanda fundamental frente a todos estos argumentos oscurantistas.

Tomás Máscolo
Militante del PTS y activista de la diversidad sexual. Editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.