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Red Internacional
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Catalunya. El Parlament desafía al Constitucional y rehúye del Referéndum

Junts pel Sí y la CUP han aprobado en el Parlament “continuar” con el “proceso constituyente” desafiando al Tribunal Constitucional, que lo había invalidado previamente.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Miércoles 27 de julio de 2016

La semana pasada el Tribunal Constitucional (TC) declaró nulas algunas de las conclusiones de la Comisión del Parlament dedicada al estudio del proceso constituyente. El TC se refería esencialmente a aquellas leyes que establecen la aplicación de "un mecanismo unilateral de ejercicio democrático" hacia la independencia.

Ante esto, las formaciones independentistas acordaron unir sus escaños y así ratificar, con mayoría absoluta, un pretendido proceso de desconexión que Catalunya estaría realizando en lo que lleva de legislatura. Proceso que se anuncia en los papeles y en múltiples declaraciones desafiantes, aunque aún no es palpable en la realidad.

El resto de formaciones se han opuesto a debatir las conclusiones en el Pleno debido a la prohibición emitida por el Tribunal Constitucional. El argumento es que el TC es de un rango jurídico superior al Parlament. Es normal oír a las voces del PSC, del PP o de Ciudadanos haciendo loas a la reaccionaria Constitución del 78 y al TC. Fue lamentable que se uniera a estas voces, los diputados de Catalunya Sí que es Pot.

Finalmente, a la hora de votar hemos asistido a una serie de maniobras para que ninguno quede pegado a otro. El PP y Ciudadanos se retiraron del recinto parlamentario. El PSC decidió no participar en la votación. Y, por último Catalunya Sí que es Pot se quedó en el recinto para votar negativamente.

El “etapismo” de la desconexión

La moción votada en el Parlament plantea un proceso en tres etapas. Una primera etapa en la cual se hace una consulta a los catalanes sobre los contenidos que tendrá la nueva Constitución. La segunda se centrará en la desconexión misma. Se centrará en leyes propias diferenciadas del Estado español y se convocarán elecciones para una Asamblea Constituyente. Y la última etapa consiste en la aprobación de la nueva constitución.

Todo aparenta estar milimétricamente pensado y diseñado. Sin embargo, dentro de las etapas no se puede encontrar el Referéndum de autodeterminación. Antes que encarar la preparación de una nueva Constitución hay que consultar a quienes habitamos el suelo catalán si queremos la independencia o no. La movilizaciones masivas pedían independencia y más de un 80% de los catalanes quieren que se vote por una u otra alternativa, ¿cómo saltarse esta etapa?

La hoja de ruta de Puigdemont: dinero para los empresarios

Es cierto que hay un importante cortocircuito entre Catalunya y Madrid como se puede ver con los dictámenes del TC, los enfrentamientos entre el Presidente y el President y la fuerte verborragia. Sin embargo, los representantes de la burguesía catalana no luchan por la hoja de ruta que busca un referéndum de independencia, sino que su hoja pasa por conseguir más dinero para su capitalismo de amiguetes.

Como hemos visto la semana pasada, lo que buscan el President y los representantes del PDC y ERC es conseguir más dinero para las empresas que saquean el presupuesto público catalán, mientras votan un presupuesto antisocial. El proyecto de presupuesto para 2016 era intragable para los dirigentes de la CUP que reclamaban un "plan de choque contra la pobreza".

Por otra parte, esta votación para los diputados de Junts pel Si no es más que fuegos de artificio y tiene un sentido político. No es más que postureo para poder seguir al frente del proceso y de esta manera poder desgastarlo en el juego de las reaccionarias instituciones del 78.

Lo cierto, es que este acuerdo de Junts pel Sí y la CUP es un importante acercamiento entre ambas formaciones. Y una gran oportunidad para el President Puigdemont, que con un ojo ya está mirando el voto de confianza del 28S.

Lamentablemente, la CUP sigue con su línea de “mano tendida” hacia la burguesía catalana. Sus dirigentes creen que los obligan ir hacia la independencia. Por ahora el liderazgo político de Junts pel Sí sólo ha buscado dinero para el empresariado. ¿Qué tipo de independencia podemos conseguir de ésta manera? Dinero para los ricos y más pobreza para los trabajadores y el pueblo.

Por un verdadero Proceso Constituyente

La única alternativa realista para conseguir ejercer el derecho de autodeterminación y poder abrir un proceso constituyente donde poder discutir y cambiar todo, es justamente que éste se realice por el empuje de la lucha de clases en las calles. Un proceso así no será impulsado por Junts pel Sí, Esquerra Republicana o el Partit Demòcrata Català. Ellos están desmovilizando a las masas y planifican un 11S descafeinado.

Una verdadera asamblea constituyente que ponga en cuestión no solo los dominios político y territorial de la burguesía española, sino también el de la catalana. Solo sobre las ruinas del Régimen del 78 y del capitalismo español, se podrán iniciar los pasos para el reconocimiento de las nacionalidades existentes en el Estado.