El congreso del SPD aprobó por escasa mayoría continuar las negociaciones para la formación de gobierno con los conservadores.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Lunes 22 de enero de 2018 09:41

En un Congreso que se anunciaba reñido, 362 de 642 delegados (el 56,4%) aprobó reeditar el pacto de gran coalición, que le permitiría a Merkel formar gobierno esta primavera.
Los debates fueron intensos, ya que el ala izquierda del partido y las juventudes se oponían a volver a formar parte del gobierno con los conservadores de la CDU/CSU. El SPD obtuvo su peor resultado histórico en las últimas elecciones (20,5%) y su papel como socio minoritario de Merkel (han acompañado a la canciller en 8 años de los 12 de su gobierno) les ha costado una crisis con su base social histórica.
El pésimo resultado electoral había llevado a Schultz a anunciar que no formaría parte del gobierno, para intentar reconstruir la socialdemocracia desde la oposición. Merkel inició entonces las negociaciones para la formación de una coalición Jamaica con los liberales y los verdes, que terminó fracasando, un escenario de incertidumbre que no se daba desde la posguerra. Ante este panorama, el establishment ejerció presión y la derecha del partido salió rápidamente a ofrecerse para rescatar a Merkel, aceptando reeditar la "gran coalición". Para salvar al régimen alemán de las crisis, el SPD siempre en primera línea.
Con la decisión del Congreso, que da luz verde para reeditar la gran coalición, Merkel y Schultz se alistan ahora para cerrar el programa de gobierno, que deberá ser aprobado por los 400.000 militantes del SPD en un referéndum. Ahora esperan que el pacto sea aprobado por la base, aunque no hay que descartar sorpresas, que podrían reabrir la crisis política.
El acuerdo permite a Merkel evitar el panorama de un gobierno en minoría o nuevas elecciones, pero las contradicciones políticas de fondo que han llevado a esta situación no se han resuelto. Esta es la crisis de los partidos del "extremo centro" que han gobiernando en común la mayor parte de la última década, aplicando a rajatabla los planes neoliberales en Alemania y en Europa.
El partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD) pasará a convertirse en el principal partido de la oposición si el SPD se integra nuevamente al gobierno. Esa posición le otorga una enorme visibilidad, mayor financiación y beneficios en el protocolo parlamentario (por ejemplo, serán los encargados de replicar el discurso de la nueva canciller en el momento de la formación de gobierno). Esto les permitirá seguir usufructuando el perfil de que son la “única alternativa” a los partidos de gobierno, lo que ha estado en la base de su crecimiento electoral vertiginoso en los últimos dos años. Por otro lado, el SPD podría seguir perdiendo votos y “pasokizarse” más, como ha ocurrido con partidos socialdemócratas en otras partes de Europa, lo que redundaría en una crisis para el régimen de mayor calado. Merkel puede salvar esta tormenta, pero se acercan negros nubarrones.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.