Estaban planeadas para el 11 de abril pero se realizarán en mayo debido al fracaso de la estrategia de contención del Covid-19.
Lunes 5 de abril de 2021 20:54
Las elecciones constituyentes fueron la concesión que hizo el régimen político chileno a la crisis que estalló a fines de 2019 luego del aumento de transporte y que adoptó como lema “no son 30 pesos, son 30 años”. Este domingo el Senado chileno aprobó su postergación por 5 semanas en medio de una profunda crisis sanitaria.
Con una votación de 40 a favor y 2 abstenciones, los senadores aprobaron el proyecto de ley que incluye las elecciones constituyentes, de gobernadores, alcaldes y concejales que se desdoblarán en dos días y se realizarán el 15 y 16 de mayo.
La decisión también retrasa la segunda vuelta de la elección de gobernadores para el 13 de junio y las primarias presidenciales para el 18 de julio.
✅APROBADO 📋| Sala del Senado aprobó en general proyecto que posterga las elecciones por 40 votos a favor, 0 en contra y 2 abstenciones.
Mañana comenzará votación en particular.https://t.co/WGFtFYJjpK pic.twitter.com/Vnzq5Z2mme
— SenadoChile (@Senado_Chile) April 5, 2021
La situación en el país es desesperante. Este domingo se registraron 7.304 casos nuevos de covid-19 y 120 muertes, lo que eleva las cifras totales más de un millón de infectados y 23.644 fallecimientos, a los que habría que añadir más de 8.000 que aún no están confirmados. El viernes pasado fue el día con más casos positivos nuevos desde que comenzó la pandemia: hubo 8.112 contagiados, mientras que en los peores meses de la primera ola, entre junio y julio de 2020, los nuevos casos no llegaron a sobrepasar los 7.000.
Para complicar más las cosas, la ocupación de camas de terapia intensiva está en el 95% según el Ministerio de Salud.
Esto es una demostración clara de que el Gobierno ha sido incapaz de controlar la situación sanitaria incluso contando a su favor altas tasas de vacunación. El “plan paso a paso” del Ministerio de Salud, ciego, sordo y mudo ante las exigencias de la comunidad médica, ha llevado al país al desastre sanitario.
El intento de “inmunización de rebaño” impulsada por Piñera y el ministro de Salud Enrique Paris busca que seamos los trabajadores quienes veamos deteriorada nuestra salud y vida. Y es que su estrategia se ha mantenido invariable durante meses. Por un lado buscan mantener e incluso incrementar los ritmos de trabajo, lo que implica hacinamiento en transporte público. Pero claro, si un trabajador se contagia, es fácilmente despedido, con lo que aumenta el desempleo y el agobio y precarización del resto.
La realidad en Chile es tan compleja que el Gobierno se vio obligado a anunciar algunas magras medidas de contención, muy lejos de prohibir los despidos e implementar un salario universal de emergencia que cubra las necesidades básicas de quienes están desempleados o en trabajos precarios o no remunerados.. En la misma sesión del pasado domingo también sancionó un paquete de ayuda económica integrado por un nuevo bono clase media (una prestación económica para trabajadores afectados económicamente por la crisis, que ya se otorgó el año pasado), créditos blandos y mejoras al Ingreso Familiar de Emergencia.
Además, Piñera hizo lo que mejor sabe hacer, aumentar la represión. Se adelantó el toque de queda para las 21.00, y más de 83% de los 19 millones de habitantes del país está en confinamiento domiciliario.
Todas estas medidas el Gobierno las ha hecho con la complicidad directa de la “oposición” de la vieja Concertación y en algunos casos también con el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA) como ha sido con La ley de “protección” al empleo. Mientras que la principal central sindical, CUT, que dice representar a los trabajadores se mantiene en la pasividad mientras aumenta la explotación, facilitando que esta crisis se descargue sobre los hombros de los trabajadores.
En ese contexto, con toque de queda, estado de excepción, militares en la calle y represión, el aplazo de las elecciones manteniendo los privilegios que tienen los partidos tradicionales es otro ataque más a los derechos democráticos, es parte de las maniobras anti democráticas que se cocinan por arriba en el régimen a espaldas y contra el pueblo. El Gobierno no tiene interés en proteger la salud de la población trabajadora, sino en mantener la ganancia empresarial y proteger este Chile neoliberal de los últimos 30 años.