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Red Internacional
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Mendoza. El Swing que resiste en las calles

La Izquierda Diario entrevistó a los Biciswing en la peatonal del centro mendocino, los artistas callejeros que resisten las restricciones y el código de convivencia.

Domingo 24 de julio de 2016 16:53

En medio de las vacaciones desfilaron, se quedaron y aportaron a la gorra turistas y locales que disfrutaron del swing.

¿Cuál es el fuerte del arte callejero y como llegaron a tocar en la calle?

Damian: La banda empezó tocando directamente en la calle, así que siempre hemos tenido ese espíritu callejero. Al principio éramos varios, era un grupo abierto y tocaba el que quería. Después fue pasando el tiempo y se fueron fijando los integrantes de la banda hasta los que somos ahora. Siempre la onda fue tocar en la calle, actualmente tocamos todos los días. No toda la banda sino la parte más callejera, por así decirlo. Eso también nos empuja a otros laburos o movidas que saltan de estar acá.

¿Como está la relación con el estado y la policía?

Miguel: Ahora por la lucha que llevamos a cabo hace dos años, en principio se está pudiendo tocar en la calle. Sin embargo siempre hay trabas y los inspectores municipales tienen un criterio que es no dejar trabajar a nadie. Entonces cuando uno no está al tanto del acuerdo que logramos con la municipalidad para poder tocar te terminan echando y hostigando. A nosotros no nos molestan por lo que hemos luchado un montón. Es porque de alguna manera la imagen de que estaba todo bien con el arte callejero. Nosotros ahora nos vemos en un panorama bastante crítico con respecto al arte en las calles y al arte en general. Este gobierno tiene la intención de no permitir ni apoyar en absoluto cualquier tipo de expresión artística que sea independiente de las instituciones. Nos vemos que estamos en un escenario de lucha y resistencia permanente y que no se puede bajar los brazos. Igual creo que ha sido válida la lucha que llevamos hace tiempo porque antes no había casi gente tocando porque te echaban y ahora están saliendo más. Igual no está institucionalizado es un acuerdo de palabra que tenemos con el intendente. En ese momento le convenía darnos la pasada, pero no se sabe en que momento se ponen en ortivas y nos empiezan a sacar de nuevo.

Nosotros peleamos para que todos puedan tocar. A los Bici no nos dicen nada porque nos conocen y no les conviene. La idea es que todos puedan tocar, permisos no hay, no hay nada escrito que diga se puede hacer arte callejero. Ahora se está pudiendo tocar pero siempre en permanente inseguridad, porque pasan los fieros y su postura es la misma de siempre hostigar, hacerse los vagos, los malos.

¿Ustedes que están en la calle, cual es el estado de ánimo de la gente con respecto a los tarifazos y la situación política?

Miguel: A la gente le encanta el arte callejero, en general, también hay gente que nos odia. Han llegado a mandar a la empleada doméstica con $20 para que nos vayamos. O nos mandan a la policía por ahí, pero es la minoría.

Damian: Hace mucho que no nos pasaba nada con la policía y este lunes o martes pasado cayó la policía que la habían llamado de un local. Es increíble la gente cuando ve la policía salta de toque.

Miguel: Este año para nosotros bajó un montón el promedio de lo que cae a la gorra. Te das cuenta que la gente no tiene un mango, nosotros tocamos en la calle. Los que pasan son los que laburan y esa es la gente que aporta, los que son como nosotros. Esa gente está para atrás, ahora en las vacaciones remontaron. Pero el primer semestre la gente estaba en la mugre, esa sería la expresión. El ánimo no, la gente se pone contenta cuando nos escucha pero a duras penas nos pueden tirar un mango, lo que tienen. Estamos todos iguales.

Damian: Somos el último eslabón de la cadena. La gente viene, paga los impuestos, se compra giladas, cargan la tarjeta y si tienen algo nos tiran a nosotros. Se nota la crisis.

A ustedes se los encuentra en el centro, en la Av. San Martin, en la peatonal. ¿Tienen además alguna fecha planeada?

Damian: Tocamos con la Vardo Gypsy Caravan, que son de Bueno Aires. El 11 de septiembre vamos a estar tocando en el Le Parc con el Dúo Nuevo Cuyo, que son amigos ídolos nuestros que hacen tonadas cuyanas y cuecas. Son re cuyanos. Vamos a mezclar el swing con la tonada. Después en la calle y lo que vaya surgiendo.

¿Les parece necesario un medio como La Izqueirda Diario?

Damian: Cuando tuvimos quilombo los que siempre estuvieron fueron los medios comunitarios Radio Cuyum, La Mosquitera, Giramundo. Se nota que los medios alternativos muestran lo que los grandes medios no. Ya sabemos que son todos grupos de empresarios que nos muestran lo que ellos quieren.

Miguel: Invitamos a toda la gente que lee este diario a que apoye el arte callejero. Que cuando haya quilombo no duden en saltar. No hay muchos lugares para tocar.

Nos encontramos con…

La Vardo Gypsy Caravan, somos una banda de La Plata. Somos todos de distintos lugares, pero La Plata nos unió. Somos como 12 personas. Hacemos música valcánica hace tres años. Salimos de gira de invierno en caravana y llegamos hasta la cordillera. Estamos en la peatonal de Mendoza esperando para hacer música. Una batalla de bandas con los Biciswing.

¿Artistas callejeros?

Vardo Gypsy Caravan: El arte callejero y la autogestión han sido el motor de la banda hace tres años desde que se inició. Estamos grabando nuestro primer disco, tenemos una dinámica muy humana y nos es fácil viajar, queremos ser nómades.

Ustedes que apuestan al arte callejero, ¿Cuál es la relación con el estado y la policía en La Plata?

Vardo Gypsy Caravan: Mirá hay peatonales donde se puede y otras que no. El tren era un lugar donde se laburaba mucho callejero y ahora no se puede. Asi que hay una búsqueda para poder liberar espacios, ahora hay una gran incógnita acerca de lo que va a pasar en el futuro autogestivo porque muchos centros culturales han cerrado con el nuevo gobierno. Tenemos la voluntad de resistir, siempre estamos buscando espacios. Resulta difícil a veces vivir de la música pero nos organizamos con otras bandas para hacer fechas. Intentamos trabajar de forma colectiva.